¿Hay alguien que pueda parar a este Carlos Alcaraz? El número uno del mundo estaba tan cansado de jugar contra Roger Federer en cada ronda que decidió convertirse en él para infortunio de Casper Ruud, que vio como un vendaval, una máquina, un todoterreno le pasaba de manera clara y contundente sobre todo en el primer set, luego resistió en el segundo, pero hasta que el español sentenció en el tie break (6-1, 7-6(2)).
El calor del mediodía californiano recibía a Carlos Alcaraz y Casper Ruud para luchar por un puesto en los cuartos de final de un Indian Wells que no están defraudando. Partido de alto nivel el que se esperaba, sobre todo si se tiene en cuenta el último que disputaron en las semifinales del ATP Tokio, donde el murciano se hizo con la victoria en tres sets.

Así fue la gran victoria de Carlos Alcaraz ante Casper Ruud en los octavos de final de Indian Wells 2026
Pero parecía que el número uno del mundo no quería pasar mucho tiempo en la pista y rompía en el primer juego del partido. Después de que Rinderknech le exigiera en su último duelo, Alcaraz, harto de sentir que juega “contra Roger Federer en cada ronda”, estaba decidido a evitar que Ruud pudiese desplegar su mejor juego. Metía otra marcha más, al romper de nuevo en el tercer juego y en apenas 24 minutos el rey del circuito ya iba 4-0 y con un repertorio de golpes y puntos para el recuerdo, pero que ya son cotidianos.
Ganaba su primer juego Ruud y la grada lo celebraba, deseosa de ver algo de tenis, aparte de la enésima exhibición del joven de 22 años, que seguía a lo suyo, trazando direcciones imposibles, llegando a todas las bolas y haciendo absolutamente todo lo que él quería. En otras palabras, estaba siendo inabordable.
El servicio era lo único que sostenía a un Ruud que no las veía venir, derecha por aquí, revés por allá y con este abuso tenístico, y con un resto a la línea, Alcaraz se hacía con un primer set prácticamente perfecto por 6-1 en 35 minutos.
Ruud frenaba la sangría en el segundo
No parecía que Alcaraz tuviera intención de bajar el ritmo, porque estaba disfrutando como un niño pequeño, sobre todo con sus constantes subidas a la red y sus dejadas, como si fuera un flashback a sus primeros años donde solo había diversión y vértigo. Ahora, con 22 años, su juego ha madurado tanto que recordar a aquel Carlitos ya forma parte del pasado.
Aun así, la tormenta amainó en el segundo set, lo suficiente para permitir a Ruud mantener sus servicios durante gran parte del set y añadir algo de tensión al duelo. Se agarraba a la pista el noruego y el marcador mostraba 5-5. Ahora el de Oslo había resucitado y con un efectivo servicio mandaba el segundo parcial al tie break.
Pero allí estaba de nuevo Alcaraz que, sin embargo, dejaba de lado el virtuosismo y se ponía el mono de trabajo para sentenciar un duelo impecable (6-1, 7-6(2)). Cuando la máquina está engrasada y la inspiración aparece poco puede hacer el rival que está enfrente. Esta vez fue Ruud, que lo intentó hasta el final, y el siguiente, ya en cuartos de final, puede ser Cameron Norrie. Pero si hay algo claro es que Carlos Alcaraz, a este nivel y a día de hoy, no tiene prácticamente rival.

