Aunque el Trofeo Conde de Godó cuenta ya con ricas tradiciones, esta edición han decidido sumar una más: comida de ex jugadoras de FedCup. Básicamente, lo que se viene haciendo toda la vida con los chicos, pero ahora también con ellas. La casa club del RCTB 1899 reúne en poco espacio a Carla Suárez, Lourdes Domínguez, Arantxa Parra o Cristina Torrens, aunque una mujer de 1’87m roba toda mi atención. Se trata de Georgina García Pérez (Barcelona, 1992), la tenista más alta de nuestra historia, alejada del circuito desde hace casi dos temporadas. ¿Acaso está retirada?
La entrevista es obligada, pero no estaremos solos. Nos acompañará el pequeño Marko, de tan solo 11 meses, su primer hijo. Objetivamente, la criatura no puede ser más angelical, observando cada gesto de su madre, escuchando cada frase, aunque no tardará en sacar su lado más travieso mordiendo la acreditación del que hace las preguntas, haciendo que la charla sea todavía más cercana. Georgina siempre fue especial, tanto dentro como fuera de la pista, aunque todavía no ha dicho su última palabra. Dentro de cinco meses, su intención es volver a competir.
¿Qué fue de Georgina García?
A ver… ¿por dónde empiezo? […] En 2021 empecé a tener mucho dolor en un dedo de la mano desde el Open de Australia y en seis meses me pusieron como tres inyecciones de cortisona, la última antes de Wimbledon. Recuerdo jugar allí con tanto dolor que quería retirarme, jugué todo el partido llorando. A la vuelta de vacaciones fui al médico, me lo vieron y me confirmaron que el dedo estaba roto, así que el viernes de esa semana me operaron.
No vuelves hasta 2022.
Necesité de varios meses para recuperar toda la mano, aunque el brazo me quedó flojo. Empecé a entrenar y el primer partido de 2022 lo gano 6-7, 7-6 y 7-6, en indoor carpet. Me dolía todo, cada vez sacaba más flojo, me empezó a dolor el hombro… total, que volví a ir a un médico y me sacó otras dos lesiones, así que me ordenó estar mes y medio parada para recuperarme. Ahí fue cuando perdí el ranking protegido, aunque tampoco los resultados me fueron bien salvando el US Open, donde pierdo en última de Qualy.

Nos vamos a 2023.
Ahí la situación se complicó porque empiezo desde muy abajo, sin ranking protegido y jugando mucha fase previa. En agosto cambié a un preparador físico buenísimo, no me lesioné ni una vez, pero estaba quemadísima de cabeza […] Entonces me quedé embarazada.
¿Cuándo fue tu último torneo?
Un 25K en Valladolid, finales de agosto de 2023.
¿Pensaste en la retirada?
No, tenía claro que quería volver, pero no quería marcarme una fecha. Era mi primera experiencia como madre, no sabía muchas cosas, así que me lo he tomado con calma. Necesitaba volver a tener muchas ganas de jugar. Ahora estoy volviendo a entrenar, volviendo a disfrutar del tenis, esto es lo que multiplica mis ganas. Me conozco, sé que lo tengo que hacer de manera progresiva, de momento estoy entrenando 2-3 veces por semana.
¿Cómo fue volver a entrenar?
Al principio, cuando tienes la cadera ancha, tenía muchísima descoordinación, no frenaba, era rarísimo. Jugando por abajo estaba todo bien, pero me acuerdo que con el saque me costaba darle a la bola, ahora ya estoy algo más coordinada. Todavía estoy haciendo la recuperación del abdominal con ciertos ejercicios, así que no estoy sacando casi nada hasta que vea que esté perfecto.
¿Qué plazos te marcas?
Según los médicos, dentro de seis meses. Finales de septiembre, con suerte. Mi plan es seguir entrenando, poniéndome en forma, hacer pretemporada julio-agosto mucho más fuerte… y volver a competir. Después de mi experiencia con el dedo tengo claro que quiero volver a tope, necesito asegurarme que estoy completamente recuperada del todo, para que no me vuelva a pasar lo del ranking.

¿Cómo está ese tema?
Puedo utilizar el ranking protegido en 12 torneos, porque llevo más de un año fuera. Espero que también me ayuden con alguna WC aquí en España.
¿Qué ranking protegido tienes?
En singles #337 y en dobles creo que #220. No es mucho, al menos para evitar la fase previa en los torneos pequeños.
¿Tienes ya formado el equipo?
No lo tengo nada claro, tengo que hablar con mi ex preparador físico, a él sí me gustaría tenerlo. No es fácil encontrar a alguien que pueda estar contigo. Por ejemplo, tengo claro que quiero viajar con el niño, no quiero dejarlo, aunque tenga que viajar menos.
Siempre te costó encontrar entrenador…
Es un mundo complicado, cuando las cosas te van bien te salen amigos debajo de las piedras, pero luego cuando van mal nadie te escribe. Eso puede afectarte anímicamente. En la vida pasa lo mismo, es difícil encontrar gente buena que te quiera por cómo eres y no por otros motivos.
Viendo tu carrera en perspectiva, ¿qué conclusión sacas?
[…] Está claro que si encuentras un equipo es mucho más fácil. Hay jugadoras que juegan muy bien, pero quizá no tienen tan buen equipo como otras con menos talento que trabajan mejor. A mí me hubiera venido bien otro tipo de educación, en este país tienes que ser muy sutil, siempre pensé que una mentalidad del Este me habría venido mejor, por mi estilo de juego.
No te entiendo.
Allí se lleva más el estilo agresivo, mientras que aquí se trabaja mucho el no fallar, el pelear por cada bola, luchar, correr… Está muy bien esta escuela y me ha dado mucho, me enseñó a defender aunque no sea tanto mi estilo de juego, pero quizá en el Este hubiera entrenado más mis puntos fuertes, me hubiera importado menos fallar.

¿Hasta qué punto el factor económico te impidió invertir en tu evolución como jugadora?
Con el tema económico siempre sentí mucha presión, la urgencia de ganar muchos partidos para cubrir todos los gastos. Antes miraba el dinero que tenía y decía: ‘Vale, voy a invertir en torneos buenos’. Pero luego pensaba: ‘¿Realmente me vale la pena invertir en algún torneo puntual?’. Si te va bien, has acertado, pero si te va mal pierdes mucho dinero. Por desgracia, siempre estuve muy pendiente de este tema.
Pues ahora con un niño…
El tenis sigue siendo lo que mejor sé hacer, estoy convencida de que aún no he sacado mi máximo potencial. En cuanto al niño, sé que me va a dar una energía extra, porque siempre me ha costado jugar para mí. Por eso se me daba tan bien jugar por equipos, esa presión la llevaba muy bien. El niño es una responsabilidad muy grande, me dará la fuerza de luchar por él. Me siento bien ahora mismo, con mucha energía.
Esta semana estuviste en la comida de ex jugadoras de la FedCup que organiza el RCTB 1899. Comida de "ex jugadoras”.
Me daban por retirada, pero ya les comenté que mi idea es volver seguro este año, lo tengo claro. Estuve muy cómoda, había mucha gente nueva pero también otra que conocía. Hacia muchos años que no venía al Godó, aunque toda mi vida fui jugadora del RCTB, así que me hizo mucha ilusión estar aquí otra vez. Todo ha cambiado, hasta me gusta ver tenis mucho más que antes.
¿Qué es lo que más te ha cambiado tras ser madre?
Ahora me tomaré las cosas de manera distinta, quiero verme como cuando jugué la eliminatoria contra Japón de la FedCup. Siento esas ganas de ganar, pero no por el equipo, sino por él –señala a Marko–. Me veo luchando más en cada partido, más disciplinada, más madura.
Siempre tuviste una fe ciega en tus capacidades.
Siempre. Desde un punto objetivo, veo que me muevo muy bien para lo alta que soy, tiro rápido, además del saque, claro. Ya solo con el saque… lo bueno que tiene el saque es que puedes estar jugando fatal y permanecer en el partido, te permite seguir compitiendo hasta que empieces a jugar mejor. La parte negativa de tener un gran saque es que puede hacer que te relajes.

‘Tú tendrías que estar en el top100, fácil’. Típico comentario que te habrán repetido y que puede causar ansiedad.
Eso es muy difícil de gestionar. Por ejemplo, cuando estás jugando torneos de categoría 25K, dicen que si no sales rápido de ahí luego cuesta mucho salir, que entras como en un bucle. Lo que veo desde fuera es que la gente con un ranking más malo, aunque les cueste un poco más de tiempo, al final se acaban metiendo. La constancia es la clave, a veces incluso por encima del talento. Si tú tienes menos facilidad para conseguir algo, entonces te esfuerzas más.
¿Me estás diciendo que te faltó trabajar más?
(Piensa) En mi caso, creo que faltó más estabilidad dentro del equipo, porque a mí me encanta entrenar, no tengo ningún problema. Si tengo que hacerlo yo sola pues me cuesta más, aunque esto imagino que es aplicable a todo el mundo. Ir sola a los torneos es durísimo, siempre me costó mucho encontrar a esa persona.
¿Y si sale mal este regreso?
No se me pasa por la cabeza […] No puedo dejarlo aún, creo que no he sacado mi máximo potencial. La gente me recuerda algunas cosas que hice, como la FedCup o jugar los Grand Slam, pero es insuficiente. Tampoco digo que no haya hecho nada, pero quiero dar mucho más de mí, veo que tengo cualidades para estar ahí. De no sentirlo así, realmente no jugaría, encima ahora con el niño sería complicarme la vida. Lo fácil sería ponerme a entrenar.
¿Lo has probado?
Entrené a una niña durante una semana, no es que me desagrade, pero la competición te da otras cosas. No sé qué pasará en el futuro, de momento me siento joven, quiero volver a competir bien.
¿Con qué sueñas?
Meterme top100 de individual, desde luego […] También me encantaría estar en unos Juegos Olímpicos, pero no quiero ponerme metas tan altas.

Llegaste a ser #124 en single y #71 en dobles, ¿no te vale?
No me iría tranquila, estoy convencida de que si junto el apartado físico, tenístico y mental puedo luchar por estar mucho más arriba.
¿Te llegaste a sentir un talento desperdiciado?
Totalmente, es que te sientes así, como si no hubieras hecho nada. Que sí, que hay cosas buenas, pero sientes que no has dado lo que tenías que dar. Hay gente con mucho menos talento que ha conseguido muchas más cosas […] Es como si hubieras fracasado. Cuando tienes facilidad para algo y no terminas de alcanzarlo, es como un fracaso, una sensación súper mala.
¿Y cómo se quita eso?
… no se quita hasta que lo consigues. Espero poder decírtelo en un futuro.
La semana que viene cumples 33 años, ¿es un hándicap?
No me preocupa, me siento bien, el otro día en la comida que tuvimos me echaron 26 años (risas). La realidad es que no tengo tanto desgaste como otras chicas de mi edad, ya sea por estilo de juego o porque estuve retirada varios años. Ahora con lo del niño llevo otros dos años sin jugar.

El niño es el motor de tu regreso. Cuando crezca y sepa quién es su madre, ¿qué te gustaría que pensara?
(Se emociona)
Sabía que esta pregunta tenía que ir al final.
[…] Espero que pueda ver en mí a una luchadora, que vea que si luchas por algo lo puedes conseguir.

