¿Se puede hablar de robo a Zverev en la final de Roland Garros?

Un posible mal canto de la pelota que le habría hecho recuperar el break en el quinto set ha provocado un gran revuelo en redes sociales.

Jose Morón | 10 Jun 2024 | 15.07
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¿Se puede hablar de robo a Zverev en la final de Roland Garros?
¿Se puede hablar de robo a Zverev en la final de Roland Garros?

En las últimas horas, las redes sociales están echando humo con una imagen que está dando la vuelta al mundo donde se ve un bote que no toca línea en la final de Roland Garros 2024 y que habría supuesto la recuperación del break que tenía en contra Alexander Zverev ante Carlos Alcaraz en el quinto set. La gente habla de robo. ¿Realmente puede catalogarse así?

En la imagen apenas se puede ver el espacio entre la pelota y la línea. Según comentaron en Eurosport, durante la retransmisión, en línea interna se hablaba de que la pelota se marchó por dos milímetros. El margen, como vemos, es muy pequeño. El juez de silla, Renaud Lichtenstein, fue a comprobar el bote y lo dio por válido ante la estupefacción de Zverev, que acabó perdiendo ese juego y solo pudo llevarse un juego de los siguientes cinco que se jugaron.

¿Qué es esa imagen que aparecía en televisión?

En tierra batida no hay Ojo de Halcón. Hasta que no llegue la temporada 2025, donde instalarán el canto electrónico en todos los torneos del circuito, habrá que seguir el método tradicional, de chequear el bote y que sea el juez de silla el que tome la última decisión sobre si fue buena o no. El debate, por tanto, continuará en los próximos meses con los torneos de tierra que quedan por jugarse.

Por eso, la imagen de la televisión confundió a muchos. Si no hay Ojo de Halcón, ¿qué es ese bote que mostraron? La televisión tiene diferentes cámaras situadas en la pista y gracias a las imágenes que captan pueden estimar dónde ha podido caer la pelota. Como cualquiera puede entender, esto no es 100% fiable ya que hablamos de una estimación, nunca un bote real. Es decir, el bote que mostraron es una aproximación del bote real de la pelota. De hecho, ha sido habitual en los pasados torneos de esta gira donde la imagen de televisión mostraba un bote y que, en realidad, el bote había sido mucho más lejos del que mostraban en pantalla.

De por sí, el Ojo de Halcón tiene un margen de error de entre 2 y 3,6 milímetros, algo confirmado de manera oficial por la propia empresa que gestiona esta herramienta. Si de por sí, el Ojo de Halcón ya tiene un margen de error por esa cifra, imaginen el de la televisión, que es menos fiable que el de los torneos oficiales del circuito. Si hablamos de que la imagen mostraba que la pelota salió por solo dos milímetros, nadie puede confirmar al 100% que se trate de un error del árbitro.

¿Da lugar a debate? Obviamente sí. Puede que esos dos milímetros sean ciertos o que también la pelota se haya marchado por algo más acorde a ese margen de error. De la misma manera, la pelota puede haber tocado línea si lo tiramos por el lado contrario de ese margen de error. En definitiva, nunca lo podremos saber al 100%. Si el juez de silla bajó a ver el bote y confirmó que tocó, es porque, probablemente, haya tocado o sea tan, tan justo, que fuese casi imperceptible el error.

No es motivo para hablar de robo

En cualquier caso, por lo justo de la imagen, hablar de robo se antoja demasiado exagerado. Ese bote se aleja mucho de lo que pasó en Montecarlo, donde el bote de la pelota de Tsitsipas se marchó de manera clara (sin dar lugar a la duda del margen de error) y que habría supuesto doble break a favor de un Sinner que terminó perdiendo ese partido. La juez de silla, Aurelie Tourte, en su caso se equivocó de bote y tomó el de otra pelota que cayó cerca, de ahí su equivocación.

Bote pelota Sinner

Con esta información puesta encima de la mesa, cada uno es libre de pensar lo que quiera, tanto si fue buena como mala. Con los números de los márgenes de error en la mano, nunca podremos confirmarlo al 100%. Esto nos lleva a no hablar de robo, sino de duda o polémica, que solo se solucionará cuando se instale una herramienta que ofrezca un 99,9% de fiabilidad. Y es probable que, a pesar de eso, seguirá habiendo situaciones como esta ya que nunca tendremos nada que nos garantice un 100% de efectividad.