“Se me etiqueta como una jugadora emocional, en hombres jamás se diría eso”

Danielle Collins habla sobre su fuerte carácter y la imagen que proyecta fuera de las pistas: “Trabajo muy duro para que también luzcan otros aspectos”.

Fernando Murciego | 27 Feb 2024 | 08.30
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Danielle Collins celebra un punto. Fuente: Getty
Danielle Collins celebra un punto. Fuente: Getty

Tenga el ranking que tenga, la figura de Danielle Collins siempre ha sido una amenaza en cualquier cuadro, aunque a veces su estilo de juego no nos permite conocer a la persona que hay detrás. Para eso están las entrevistas.

Ahora que ya ha comunicado que 2024 será su última temporada, algo ha cambiado en el interior de Danielle Collins. Seguramente juegue más liberada, sin pensar tanto, incluso se de la oportunidad de mostrar un poco más su personalidad, esa que no siempre se ve con la raqueta en la mano. Y no hay nada mejor que una entrevista para abordar esta misión. La estadounidense optó por hacerlo con los compañeros de Tennis Magazin y el resultado es exquisito, descubriendo a una mujer que es mucho más de lo que aparenta. Claro que su carácter y su agresividad es lo que le ha llevado a la élite, pero si nos detenemos a escucharla veremos que hay mucho más detrás de eso.

Su camino al profesionalismo

“Me gradué en la universidad en la temporada 2016, ya que no tenía los recursos para convertirme en una jugadora profesional inmediatamente después de finalizar mi etapa junior. Tampoco tuve la experiencia de viajar por el mundo, por lo tanto no tenía una impresión concreta de cómo era el circuito profesional. El camino a través del college me ayudó a madurar en lo mental y lo emocional, también me dio un poco de tiempo extra para que mi físico fuera desarrollándose. Elegir ese camino fue muy importante para mí”.

Éxito desde el inicio

“Me sorprendió que alguien como yo, después de estar vinculada a la universidad durante cuatro años, pudiera tener éxito tan rápido. El camino a través del college es bueno para crecer y desarrollarse, tienes que aprovechar el tiempo, no todo el mundo está dispuesto a hacerse profesional con 15-16 años. Solo hay un puñado de jugadores que tienen ese talento dado por Dios. Cada uno recorre su camino y este fue el mejor para mí. Si observas otros jugadores, como Ben Shelton, puedes ver que la universidad a veces resulta un trampolín para una carrera profesional, aunque esa no fuera la idea inicial. Esto también anima a otros a seguir ese camino”.

Amante de los equipos

“Me gustan las competiciones individuales, pero creo que todos podríamos beneficiarnos si tuviéramos más competiciones por equipos. En el equipo es donde se ven las personalidades de cada uno. Cuando juego sola, por ejemplo, la gente suele decirme que nunca sonrío. Estoy disputando un torneo, no tengo tiempo para sonreír, intento estar concentrada y ganar el partido. Sin embargo, si tienes alguien con quien hablar, como en un dobles, mis conversaciones con mis parejas suben ser muy positivas. Es por eso que mi verdadera personalidad se ve mejor en el dobles”.

Famosa por su carácter

“La gente a veces se siente atraída por mi historia. Es una pena, porque hago muchas cosas bien en la cancha, tanto física como mentalmente, pero la gente siempre suele centrarse en mis emociones. Me parece un poco triste porque trabajo muy duro para que también luzca lo otro. Las cosas en las que trabajo luego las implemento táctica y físicamente en cada partido, pero no se habla tan a menudo de eso. Se me suele etiquetar como una jugadora emocional, cosa que en los hombres nunca se llaman así”.

Deporte masculino y deporte femenino

“Es un problema de la sociedad, la forma en la que se informa de los deportes femeninos es muy diferente si la comparamos a los deportes masculinos. Alguien como yo, a la que describen como emocional, en hombres se suele describir como apasionado, valiente o intrépido. Hay mucho que mejorar todavía. Estoy agradecida de formar parte del deporte femenino, además una de las modalidades mejor pagadas, pero todavía queda mucho por optimizar. Muchas de nosotras hacemos cosas increíbles en la cancha y no recibimos el reconocimiento por ello, prefieren centrarse en otras cosas. Desafortunadamente, esto se ha convertido en un hábito”.

Su historial médico, un factor para conectarle a las personas

“Tras contar mis casos de endometriosis y artritis reumatoide, muchas personas afectadas se pusieron en contacto conmigo para apoyarme. Para mucha gente es una sorpresa que una atleta profesional de mi edad entre en contacto con estos problemas de salud, pero confieso que mis compañeras han sido el mayor apoyo en estos años, pese a ser un deporte individual. Hay una gran cohesión dentro del vestuario WTA, una se alegra cuando ganan las demás, somos solidarias. Cuando alguien tiene un problema familiar o de salud, el resto siempre está detrás para apoyar, lo cual es muy agradable”.

¿Cuán duro ha sido el camino hasta la élite?

“Mirando atrás mi carrera, no la entiendo como un camino difícil. Lo bueno del tenis profesional es que hay muchos jugadores con una historia inspiradora, hay múltiples antecedentes de ascensos y diferentes estados de forma de los jugadores que han conseguido llegar. Cuando escucho esas historias, pienso que tampoco lo tuve tan mal. Para mí lo más duro fueron los problemas de salud, especialmente en el paso a la edad adulta, como jugadora siempre fui dependiente de mi condición física. Hubo muchos altibajos, momentos donde luché para encontrar el equilibrio, así que estoy orgullosa de mi éxito”.

Otra Danielle fuera de la cancha

“Suelo hablar con bastante calma, de manera despreocupada. Soy una persona muy introvertida, alguien que no se promociona mucho, mucha gente no conoce mi vida privada. Cuando estoy en la pista soy muy ambiciosa, apasionada, lucho por cada victoria, pero fuera de la cancha me muevo en un entorno completamente diferente. Soy tan distinta que mucha gente se sorprende”.