"Djokovic encuentra otro nivel cuando empiezas a jugar bien, por eso es el mejor"

Puntodebreak entrevista a Tomas Machac, perla del tenis checo, para hablar de su progresión, su partido ante Nole y la dificultad de competir en el circuito.

Carlos Navarro | 27 Nov 2023 | 20.44
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Tomas Machac. Fuente: Puntodebreak.
Tomas Machac. Fuente: Puntodebreak.

El tenis checo ansía referentes. Desde la partida de Berdych y Stepanek, una de las escuelas más prolíferas de la historia ha buscado reemplazarlos con jugadores de enorme proyección. Tomas Machac se ha posicionado como uno de los sucesores más dignos... y partidos como el que jugó ante Novak Djokovic así lo demuestran.

Tomas Machac (Beroun, República Checa, 13 de octubre de 2000) habla y se relaciona con la tranquilidad y naturalidad de un veinteañero que aún está descubriendo cómo funciona el circuito ATP. Con los pies en el suelo, un desparpajo bien presente pero, a la vez, una madurez que sorprende. El checo, consolidado en un circuito Challenger que ya se le queda chico (ha conquistado seis torneos del segundo escalón del tenis mundial), lleva meses buscando un salto de calidad que le permita aparecer en todas las grandes plazas del circuito. Su madurez previene, claro, de las circunstancias que le han impedido hacerlo antes: lesiones, molestias físicas e irregularidad.

Pero todo eso parece quedar atrás en el presente, un presente que se caracteriza por haber vivido la mejor temporada de su carrera deportiva, alcanzando su mejor ranking histórico y cerrando el año entre los 80 mejores del mundo. Ha sido un 2023 en el que muchos han descubierto a un jugador ágil, de pies muy rápidos, de naturalidad pasmosa para cambiar ángulos y direcciones, capaz de desafiar a las mejores raquetas del mundo desde el fondo de la pista. Poseedor de un juego "de toda la pista" y con muy pocos puntos débiles en su arsenal, la consistencia y la regularidad separan a Machac de una explosión que, parece, no tardará en llegar. Tras llevar a Novak Djokovic al tiebreak del tercer set en Dubái, firmar un año invicto en Copa Davis, alcanzar los cuartos de final de un torneo ATP (Estocolmo) y ganar dos Challenger de forma consecutiva, Tomas se cita con Puntodebreak en Málaga para que el público conozca quién es, verdaderamente, la gran perla del tenis checo.

CN: Tomas, en primer lugar te tengo que preguntar por tu temporada. A nivel personal, ¿dirías que estás ahora mismo en el mejor momento de tu carrera?

TM: Sí, desde luego. Mi ranking está en su punto más alto: fui el #64 del mundo, ahora estoy el #78 después de que se hayan caído algunos puntos. Creo que, si hablo de mi nivel de tenis, está en el punto más alto. Estoy muy feliz con mi final de temporada, eso lo tengo claro. No me esperaba ganar tantos puntos y conseguir tan buenos resultados. A principios de año tuve un poco de mala suerte con una torcedura de tobillo, eso provocó que las cosas fueran más duras de lo que esperaba. Este año he vivido algunos momentos estelares, como por ejemplo Wimbledon, donde conseguí clasificarme al cuadro final; también grandes resultados en el circuito Challenger.

En general, es una gran temporada: hubo ciertos momentos en los que no fui feliz, pero también otros momentos en los que fui superfeliz.

¿Cómo eres capaz de equilibrar y recuperarte de esos momentos complicados? Porque hacen del tenis un deporte más duro de lo que la gente puede pensar.

Totalmente, sobre todo en el aspecto mental, porque cuando estás abajo es muy difícil remontar el vuelo. Dentro de la pista estás solo: está claro que hay un entrenador en el banquillo que te ayuda, pero en la pista estás solo, no hay compañeros que te puedan ayudar. Ahí tratas de encontrar tu juego, de creer en ti mismo. Creo que esa es la principal clave para tener éxito en todo, y es algo que he conseguido hacer mucho más que el año pasado, por ejemplo…

Te refieres a creer en ti mismo y en tu tenis, ¿no?

Exacto, a creer en mí mismo, creer en mi tenis y en mí incluso en los momentos más complicados. Creo que mi final de temporada es un gran ejemplo de eso: en Cassis (un Challenger en Francia) no estaba jugando bien, pero fui capaz de llegar a la final; después de eso empecé a jugar muy bien y los resultados empezaron a llegar. No solo gané dos Challengers (Mouilleron-le-Captif y Orleans), también están los torneos de Estocolmo (llegó a cuartos de final tras derrotar a Wawrinka) y Viena, donde iba ganando por 4-1 a Tsitsipas en el último set, un partido en el que creo que mi nivel de tenis fue altísimo. Por desgracia, físicamente no estuve a la altura después de la carga de torneos que llevaba y de las finales a las que llegué.

Has hablado de algunos de tus mejores momentos de la temporada… y me ha sorprendido que no mencionaras aquel partido en Dubái frente a Novak Djokovic.

Oh, es verdad.

Recuerdo que mucha gente te descubrió aquel día y se quedó impresionada con tu nivel.

En primer lugar, en aquel momento mi tenis estaba a un gran nivel. Venía de derrotar a grandes jugadores en la fase previa, Fucsovics y Arnaldi. Sabía que tenía el nivel para competir ante los mejores, pero siempre es especial enfrentarse a una leyenda como Novak, el mejor jugador. Lo normal, cuando te enfrentas a alguien así, es estar un poco nervioso. Todo el mundo lo está y ese fue mi caso también. Después del primer set empecé a sentir la bola mucho mejor, a tener mucha confianza en mi juego. En el tercer set perdía por 4-2 o 3-1, no lo recuerdo, pero fui capaz de romperle el saque y emparejar el partido. Ahí fue cuando vi el verdadero nivel de tenis de Novak: después de romperle el saque, no tuve ninguna oportunidad de acercarme a su servicio, ni siquiera en el tiebreak, yo era el que iba a remolque siempre. Lo veía, lo sentía y por eso es el mejor: incluso cuando empiezas a jugar mejor, él es capaz de encontrar otra marcha más. Fue una gran experiencia para mí, me demostré a mí mismo que tengo el nivel para jugar ante el, diría, mejor de todos los tiempos.

Después de aquel partido traté de volver a encontrar ese nivel, pero volví a tener mala suerte. Estaba viajando a Indian Wells y me puse enfermo, estuve mal durante diez días. No pude jugar aquel torneo, me tuve que quedar en la cama durante diez días seguidos. Volví a jugar al tenis tres días antes de Miami, jugué la primera ronda de fase previa y a día de hoy no sé cómo gané ese partido (risas), luego perdí ante Thompson por 6-3 en el tercer set. Este tipo de cosas, digamos, no te ayudan a la hora de tener tu mejor año.

¿Dirías, pues, que tu gran objetivo para el año que viene es encontrar la consistencia? Parece que la clave para subir aún más en el ranking es evitar esos periodos de lesiones y molestias.

Sí, desde luego. La clave es mantenerse sano y trabajar en mi tenis cada día, saber al 100% qué estás haciendo en pista, tener claro cuál es el propósito para el que trabajo, ese es mi gran objetivo de cara al año que viene. A partir de ahí, nunca puedes dar por sentados los resultados, porque siempre hay un rival al que te enfrentas, siempre te puedes sentir de una determinada manera el día en el que juegas… lo más importante es que tú hagas ese trabajo diario y, sobre todo, creer en ti mismo.

Háblame del momento actual que vive el tenis checo. Lehecka, Mensik, tú mismo… hay una gran generación joven que, en cierto modo, sigue los pasos de los Berdych o Stepanek y que puede inspirar a los niños a tomar una raqueta.

Desde luego, yo veía los partidos de Berdych y Stepanek en la Copa Davis. Como jóvenes, era una gran experiencia para nosotros verles ahí, sentías que no era imposible llegar a donde ellos llegaban. De esta nueva generación joven hay que destacar, sobre todo, a las chicas, que prácticamente podría decirse que tienen la mejor generación joven del mundo. También el tenis masculino está subiendo de nuevo: Jiri ha sido top-30, yo he empezado a jugar muy bien y fui #64 del mundo encontrando mi juego, Jakub Mensik, que ha llegado a tercera ronda del US Open y que demostró que va a ser muy bueno… estamos progresando, ojalá que podamos ser aún mejores.

Por último, para ir cerrando y que la gente te conozca mejor: ¿algún ídolo o superstición?

Nunca he tenido un ídolo como tal, nunca he tenido pósters en mi habitación de algún jugador, no he sido de esos, pero lo que está haciendo Novak ahora mismo y lo que ha hecho por todos, por este deporte, es algo increíble. Lo que está haciendo es de admirar. En cuanto a rutinas y supersticiones, todos tenemos rutinas, pero no tengo ninguna superstición en especial.