Pedro Martínez: “Este año me he llevado un tortazo en la cara”

El español, que será padre en los próximos días, hace balance de su temporada en la Copa Faulcombridge de Valencia. “He aprendido a estar mejor conmigo mismo”.

Fernando Murciego | 22 Nov 2023 | 22.46
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Pedro Martínez en su entrevista con Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break
Pedro Martínez en su entrevista con Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break

Pedro Martínez disputa esta semana la Copa Faulcombridge 2023 con la mente puesta en otro sitio. Su mujer, Claudia, está a punto de dar a luz a su primer hijo. “Quiero hacerlo lo mejor que pueda, sé que en cualquier momento me tengo que ir”.

Una temporada que no ha sido fácil de afrontar guarda el mayor de los regalos en su última página. Pedro Martínez (Alzira, 1997) se mueve por el Club de Tenis Valencia con cara de preocupación, mirando el móvil cada 20 minutos, pendiente del estado de salud de pareja, Claudia. Su primer hijo ya debería haber llegado, pero el pequeño Pedro está tan cómodo que nueve meses le parecen poco. Mientras tanto, su progenitor ya ha superado la primera ronda del cuadro (6-1, 3-6, 6-1 contra Elias Ymer), aunque sabe que en cualquier momento tiene que salir pitando. En medio de esta vorágine, Punto de Break aprovecha su amistad con el jugador para sentarse a hablar del crecimiento personal que ha tenido este año, el vínculo con su nuevo entrenador o la emoción por convertirse en padre por primera vez.

¿Hablamos de tenis o de pañales?

De lo que tú quieras (risas)

Estás a punto de ser padre.

Es un momento muy importante, estamos esperando con muchas ganas. Hasta que no salga, uno no se hace a la idea de lo que significa tener un hijo, una nueva responsabilidad. Estos últimos meses lo estuve pensando mucho, creo que me está ayudando a estar más tranquilo en mi vida, a enfocar todo de una manera diferente.

Yo estaría temblando.

Pero como es algo que no puedes controlar, que no depende de ti, tampoco estoy tan nervioso. Ya podría haber salido, pero ha decidido quedarse ahí el tío.

No debe ser fácil poner los cinco sentidos en el tenis ahora mismo.

Evidentemente, estos días tengo la cabeza en otro sitio, no te puedo decir que estoy totalmente enfocado en el torneo porque te estaría mintiendo. Me despierto a medianoche y miro el móvil para ver si ha pasado algo, así llevo toda esta semana. Llegué el lunes por la noche al torneo, sin grandes expectativas, solo quiero ir día a día. Quiero hacerlo lo mejor que pueda, por si en cualquier momento me tengo que ir.

¿Cómo llegas a este final de temporada?

Llego bien, descansé tres semanas después de ganar el título en Brest para esperar al bebé, pero no ha llegado. Para ser el final de la temporada, la verdad es que no me puedo quejar, aunque hasta el último momento no sabia si iba a llegar para jugar este torneo. De momento, aquí estamos.

Esta temporada has jugado 37 torneos.

Han sido muchos, es verdad. A principio de año no me salieron las cosas como yo quería, perdí en muchas primeras rondas, tuve mucho torneo pero poco partido. En mayo me quedé sin entrenador y hasta el US Open estuve solo, así que muchas semanas me fui a jugar con una mala dinámica. Seguro que hacerlo así no es lo mejor, hubo muchas semanas donde no competí, pero de la segunda mitad del año hasta ahora ha cambiado todo.

Alcaraz ha jugado 18 torneos y le dicen que juegue menos.

Es muy relativo. Si en Wimbledon juegas siete partidos a cinco sets, eso es como jugar cuatro torneos, imagínate si lo comparamos con cuatro primeras rondas que he hecho yo. Aquí en Europa puedes perder un lunes y por la noche ya estás en tu casa, al final has estado descansando toda la semana. Yo soy un jugador que suele jugar muchas semanas, aunque es verdad que nunca había jugado tantas.

¿Qué aprendizaje te llevas de 2023?

Este año me he llevado un tortazo en la cara, sobre todo a principio de temporada, luego creo que he sabido reaccionar. Ahora con el tema de ser padre he aprendido a quitarle importancia a las cosas y estar mejor conmigo mismo, incluso mejor que en otras épocas donde tuve mejor ranking. Este año tenía que defender muchos puntos en el primer trimestre y no estaba preparado, eso es lo que me ha pasado.

Si pierdes muchos partidos lo mejor es parar, pero no puedes parar porque pierdes ranking, así que no te queda otra que jugar partidos, pero si los pierdes lo mejor es parar…

Es el pez que se muerde la cola. Juegas un torneo, no juegas bien, pero claro, estar en tu casa de brazos cruzados no te asegura que en dos semanas vayas a volver y ganar partidos. Y si no juego, no gano partidos. Y si juego y no gano, igual tenía que haber descansado. Con el periódico del lunes todo se ve más fácil.

Sé que te dolió mucho la semana de Chile, en febrero.

Era tan grande la diferencia que iba a haber de una semana a otra que, cuando se me fueron los puntos del título en Santiago, a partir de ahí me mantuve todo el año entre el #120 y el #140. Ahora con los puntos del último torneo en Brest sí que he subido un poquito, así que ya estoy un poco más cerca de volver al top100.

Si ganas aquí el título, vuelves al top100.

¡Ojalá! Pero no sé lo que va a pasar…

¿Has llegado a jugar con miedo?

A todos nos ha pasado. Miedo a pegarle a la pelota, a jugar un poco más valiente, a no querer fallar, a perder, etc. El tenista, a lo largo de su carrera, siente miedo muchas veces, pero es algo natural, a todos les sucede. Hay que aprender a gestionar ese miedo de la manera correcta. ‘Hoy entro a pista y estoy un poco cagado’, pues vale, es normal, desde el momento en que tú aceptas las cosas todo es más sencillo, aunque sigue sin ser fácil. Ahora mismo me veo bastante mejor de cabeza que en otras épocas, independientemente de los resultados.

¿Qué pasó con tu entrenador?

Con Javi (Ferrer) no fueron las cosas demasiado bien en cuanto a resultados, además a él le costaba mucho moverse de casa, así que antes de pelearse mejor separarnos, ambos estábamos un poco estresados y no nos terminábamos de entender. Decidimos cortar por lo sano, aunque el momento de no encontrar a nadie fue difícil, viajé muchas semanas con mi fisio, incluso con algún amigo. Fui tapando ausencias como pude hasta que encontré a Germán Gaich, mi nuevo entrenador. Él me ha ayudado a estar más tranquilo y recuperar mi juego, estoy contento, aunque el proceso llevará un tiempo.

¿Qué tal estos meses con Germán?

Muy bien, tenía ganas de cambiar respecto a lo que había tenido hasta ahora. Lo primero es una buena persona y luego, además, un gran entrenador, exige bastante y le gusta trabajar. Yo para eso soy muy abierto, me encanta estar en pista y escuchar para mejorar.

Entrenó tres años a Fabio Fognini, estará curtido en mil batallas.

Bueno, Fabio es un genio, ya lo conocemos (risas). Como tenista es un talento increíble, haber trabajado con alguien tan bueno seguro que le ha dado muchísima experiencia, habrá aprendido mucho en estos tres años. También conoce muy bien el circuito, eso es algo muy positivo para mí.

Tú tampoco eres el Pedro de hace cinco años.

He madurado mucho después de irme para atrás y alejarme de los torneos buenos, pero ni somos tan buenos cuando estamos arriba, ni tan malos cuando estamos abajo. Hay que dejar el ranking al lado y absorber lo que has ido aprendiendo con los años para aplicarlo en el futuro.

¿Te ha venido bien ese ‘tortazo’ de realidad?

Totalmente, creo que en los últimos tiempos le daba mucha importancia a cuestiones incontrolables o muy difíciles de gestionar, cosas que me hacían más mal que bien. Al final es todo mucho más fácil de lo que uno piensa a veces. Aquí, por ejemplo, llegué el lunes por la noche y ayer salí a disfrutar, nada más. He jugado 1000 veces en este club, no pasa nada por llegar con el tiempo justo para jugar. Entras, juegas, compites e intentas hacerlo lo mejor que puedas. Y si no sale, no se acaba el mundo. En la segunda mitad de 2022 y el inicio de este año había perdido un poco la perspectiva de lo que había que hacer, verme en una posición muy buena del ranking me hizo meterme una presión que no era la adecuada. Ahora he recuperado esa esencia de competir y luchar.

Llegué a ponerme unos objetivos que no tocaban”, me dijiste la última vez que hablamos, hace catorce meses.

Así fue, no me salieron los partidos durante 2-3 semanas y eso hizo que me entrara un miedo que no era normal. Me puse unos objetivos un poco altos, pero no eran malos, simplemente no se debían cumplir. Y cuando no se cumplen, lo que toca es dar un paso atrás, un poquito de humildad y volver a lo que te ha ido bien hasta ese momento.

¿Qué objetivos te pones en 2024?

Me gustaría volver a jugar los torneos de arriba y recuperar mi nivel, creo que estoy en buen camino. Si sigo haciendo esto, creo que una cosa llevará a la otra.

Hay un vídeo dando vueltas en Instagram de una charla privada con Germán en vestuarios, cuéntame que es esto.

Es una plataforma en la que puedes ver ese tipo de contenido, hemos empezado ahora a trabajar con esto, se llama Scope Sports. Es otra manera de ver lo que hay detrás de un jugador y su entorno, todo eso que la gente no suele ver, ahí se puede seguir.

En ese vídeo Germán te pregunta cuánta confianza tienes ahora mismo en tu tenis, pero justo se corta antes de la respuesta. ¿Resolvemos?

Un poquito más de la que digo en el vídeo, el que quiera verlo tendrá que entrar (risas).

¿Cómo crees que te afectará la paternidad en 2024?

Tendré que gestionar un poquito mejor las giras, intentaré viajar con el nene y con Claudia la mayor cantidad de semanas posibles.

¿Ya tenéis nombre?

Pedro, será el sexto seguido.

¿¿En serio??

Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo se llaman Pedro. Si le cambio el nombre me cortan los huevos (risas).

¿Te gustaría que fuera tenista?

Me gustaría que fuera lo que él quiera. Si él quiere ser tenista yo le apoyaré, pero no le pondré una raqueta en la mano. Si me ve jugar y quiere hacer lo mismo, cosa que es muy probable, le apoyaré en lo que necesite y le empujaré a que alcance el nivel suficiente para que pueda irse becado a Estados Unidos.

¡Eso lo tienes claro!

Creo que es una opción buenísima que luego tiene muchas salidas.

Y luego le puedes entrenar.

Si él quiere… pero mejor que lo entrene otro (risas).