ATP Finals 2023: Análisis de la final Djokovic - Sinner

Dos de los mejores jugadores del mundo dirimirán el título de 'maestro' días después de su último enfrentamiento. Turín, testigo de un partido para la historia.

Djokovic y Sinner, tras enfrentarse hace apenas unos días. Fuente: Getty
Djokovic y Sinner, tras enfrentarse hace apenas unos días. Fuente: Getty

Superar a Novak Djokovic es un reto gigantesco. Enorme. Casi misión imposible. Imagínense, claro, que en plenas ATP Finals 2023 te toca redoblar esfuerzos... y has de ganarle dos veces. Será necesario para Jannik Sinner si quiere ser profeta en casa, conquistar el último torneo del año y escribir la página más dorada de su historia.

Hace apenas unos días, Novak Djokovic y Jannik Sinner se enzarzaron en una batalla sideral. Un duelo a cara de perro, un partido en el que ambos fueron a pecho descubierto, sin guardarse nada, sin darse respiros, haciendo que uppercuts y jabs volasen en el Pala Alpitour de Turín. ¿El vencedor? Por primera vez en la historia de esta rivalidad, un Sinner que consumaba su meteórica evolución en los últimos meses. Uno pensaría que ganar a Nole te permite acumular un cierto nivel de mérito suficiente para alzarse con las ATP Finals 2023... pero amigos, en este torneo se ven las caras los mejores del año, y no podía ser otro que Nole quien vuelva a desafiar a Jannik en el momento donde verdaderamente las leyendas se distinguen de los grandes jugadores.

Sinner fue profesional, efectivo y, en definitiva, mejor en su último duelo ante de fase de grupos ante Holger Rune. Una derrota hubiese mandado a casa a Djokovic, pero el de San Candido demostró que de casta y ambición va sobrado, apuntando a un invicto al que solo le queda una parada para materializarse. Ahí espera Novak, "renacido": nadie más adecuado para parar los pies a un tipo que ya suma 11 victorias seguidas. El tramo final de año del transalpino es escandaloso, acumulando triunfos ante Alcaraz, Rune, Medvedev y el propio Novak, sumando una racha de 11 triunfos seguidos (de los cuales 9 son ante jugadores del top-10), mostrándose más efectivo que nunca con su servicio y teniendo tramos de absoluta efervescencia tenística.

El último fue en el tercer set de su partido de semifinales ante un Medvedev que acabó prendado del nivel de su oponente, vaticinando que, en caso de mantener este nivel de tenis, el italiano podrá ganar Grand Slams y alcanzar el número uno. Esas serán asignaturas para el 2024; antes de dar la vuelta al folio, Jannik quiere su último '10'. Jugará arropado con el público de casa, con la experiencia reciente de saber cómo hacer daño a Djokovic. El ambiente que se vivió en aquel 7-5, 6-7 y 7-6 de hace apenas unos días aún debe retumbar en la cabeza del italiano, un momento consagratorio en un partido donde superó a Djokovic aplicándole de su propia medicina: siendo inferior en muchos aspectos estadísticos, pero haciéndose gigante en los momentos verdaderamente importantes.

LA BATALLA DEL SAQUE Y EL RESTO

Es difícil explicar que, aquel día, Sinner tuvo un peor porcentaje de puntos ganados con el primer y el segundo servicio, además de ganar menos puntos al resto que el serbio. ¿Cómo demonios acabó ganando el partido? Muy simple: solo concedió tres bolas de break (y salvó dos; Djokovic fue menos efectivo, salvando una de tres concedidas), sacó como un gigante con cada 0-30, 15-30 o 40-40 y firmó un último tiebreak catedralicio que consumó el que posiblemente sea el partido más especial de su carrera. Pero Djokovic ha renacido, firmando un duelo sobresaliente ante Alcaraz. Como si el resto del torneo se hubiese dedicado a esconderse, a poner a punto la maquinaria, a jugar a que el foco se posase sobre otros hombres, Novak jugó con fuego, dejó de depender de sí mismo para clasificar... y encaró el último partido como si de una final se tratase.

Con el apoyo de sus hijos en la grada, factor motivador hasta la médula para el de Belgrado, muy seguramente haya tomado nota de lo que ocurrió hace apenas unos días. Aquel día no castigó con su habitual suficiencia los puntos con segundo saque de Sinner, dándose muy pocas oportunidades de romper el servicio de su rival. Hoy, contra Carlos, fue mucho más incisivo, torpedeando el segundo del de El Palmar y obligándole a dudar de sus patrones de juego. Algo parecido querrá hacer mañana: su saque funciona lo suficientemente bien como para mantener los partidos parejos, pero la falta de feeling con la devolución podría condenarle en un guion similar al último partido entre ambos.

Sinner encontró la excelencia ante Medvedev, especialmente por la zona de su revés; Djokovic volvió a echar mano de la eficiencia, la tranquilidad, el saber estar, la gestión exquisita de los momentos importantes y la capacidad para subir el pistón en momentos clave en su último duelo contra Alcaraz. Con el último partido como maqueta para Jannik de cara a sorprender, el italiano va a por el más difícil todavía: sumar dos triunfos ante Novak Djokovic en menos de una semana. No se me ocurre una manera más contundente y complicada para conquistar sus primeras ATP Finals. Ya saben... go big or go home. Mañana a las 18:00, última cita de la temporada ATP.

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