Seguro que duele, Andy, pero no te rindas

El británico terminará su temporada con sabor agridulce tras un gran estreno. Desde febrero, solo en un torneo ganó dos partidos seguidos.

Jose Morón | 30 Oct 2023 | 18.00
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Seguro que duele, Andy, pero no te rindas. Foto: Getty
Seguro que duele, Andy, pero no te rindas. Foto: Getty

Andy Murray va a terminar la temporada con una sensación agridulce después de ponerle mucha ilusión a un 2023 que pintaba muy bien para él tras su espectacular inicio. Seguro que le duele la manera en la que lo va a acabar, pero no debe rendirse y seguir por el mismo camino.

En diciembre del año pasado, el británico tomó una decisión pensando en su temporada 2023. Quería volver a levantar un título y llegar a la segunda semana de un Grand Slam. Para ello, se fue a Florida tres semanas junto a su entrenador y preparador físico para un entrenamiento intenso en dobles sesiones y prepararse como nunca lo había hecho para una nueva temporada de tenis.

Su inicio de año no pudo ser más esperanzador. Hizo tercera ronda en el Open de Australia, después de dejarnos dos primeras rondas absolutamente increíbles donde estuvo 10 horas en pista tras 10 sets ante Berrettini y Kokkinakis. Luego, en su siguiente torneo, alcanzó la final tras varios maratones por el camino y cedió ante un gran Medvedev. Precisamente, en Doha, algo hizo clic. No sabemos si en su cabeza o en su cuerpo, pero Andy no volvería a ser el mismo desde entonces.

Aunque se llevó tres Challengers por el camino, algo que le hizo subir bastante en el Ranking, no volvería a ganar dos partidos seguidos a nivel ATP en todo el año, excepto en el torneo de Canadá, donde terminó retirándose. Un final de año muy amargo, sobre todo, tras lo ocurrido ante De Miñaur en París. Volvió a perder ante el australiano tras ir 5-2 arriba y tener un match point. Su imagen al final del partido destrozando la raqueta lo dice todo.

Demasiadas maratones han castigado su cuerpo

Andy ha disputado este año 50 encuentros. 20 de ellos se han decidido en el set definitivo. De los 7 partidos de Grand Slam que ha jugado, 3 de ellos se fueron al quinto y uno al cuarto. Una docena de sus partidos han superado o rozado las 3 horas y tiene varios de 4 o más y uno de casi 6. Son demasiadas horas en pista, demasiado desgaste para un cuerpo muy castigado por su problema en la cadera, y es que no hay que olvidar que Murray tiene una cadera de metal tras una operación que casi amaga con finiquitar su carrera.

A sus 36 años y entrando en un año donde ya cumplirá los 37, Andy necesita adaptarse, reinventar un poco su tenis para evitar peloteos tan largos y hacer que pase menos horas en pista. Obvio que va en su ADN el pelear desde el fondo y jugar partidos muy luchados, pero tanto desgaste termina por afectarle y eso provoca un bajón en su rendimiento para los siguientes torneos.

Cómo afrontar 2024 con garantías

Seguro que este final le habrá dolido. Desde luego, Murray no se lo merece, aunque en el deporte nadie te regala nada. Todo tienes que conseguirlo con tu propio esfuerzo, pero, pese a todo, le diría a Andy que no baje los brazos, que siga luchando. Que vuelva a irse a Florida en diciembre y vuelva a entrenar igual. Que se siente junto a Lendl y le eche horas jugando a ser más ofensivo y a acortar más los puntos subiendo a la red, porque también sabe hacerlo (y muy bien, además), y que, de esa forma, intente afrontar la temporada 2024 con energías renovadas.

Estoy seguro que, cambiando un par de cositas y reseteando su mente tras unas semanas de vacaciones, podemos ver una mejor versión de Murray el próximo año. Pese a todo, ha acabado 2023 al borde del Top 40. A la que dé un par de pasitos adelante y mejore un poco sus resultados, le debe dar para acechar el Top 25. Ojalá no se rinda y vuelva a hacerlo, porque esa pasión por el tenis que tiene Andy no sobra por el circuito y siempre es un gustazo verle competir.