Podoroska: “El mundo todavía no es tan libre como debería”

La argentina nos atiende en Valencia para hablar de su experiencia en la élite y también de otros temas más sociales: “Todavía tengo la ilusión de ser Nº1 del mundo”.

Fernando Murciego | 16 Jun 2023 | 21.45
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Nadia Podoroska en su entrevista con Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break
Nadia Podoroska en su entrevista con Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break

Nadia Podoroska (Rosario, 1997) pisa ya las semifinales del BBVA Open Internacional de Valencia 2023, confirmando que se siente como en casa en la tierra batida española. Donde no había ‘competido’ nunca era en las redes de Punto de Break, pero eso tiene fácil solución.

El pasado martes, después de superar en primera ronda a Ángela Fita en un partido que duró 2h53min, la argentina acepta nuestra invitación de entrevista. Tras pasar por la ducha, el baño de hielo, la sesión de fisioterapia y un merecido descanso, el encuentro se produce ya entrada la noche y con el Sporting Club de Tenis sin partidos en juego. “¿Punto de Break? ¡Os leo mucho!”, exclama Nadia al identificar quién somos. No hay mejor manera de comenzar una conversación.

Vaya forma de empezar el torneo, Nadia.

Cada partido es diferente y esta fue una batalla de principio a fin, muy emocional. Tuve un poco de suerte en esos MP, las derechas que tiré terminaron entrando, pero así es el tenis. Fue un partido muy complicado.

Cuando te enfrentas a un punto de partido en contra, ¿qué piensas?

Depende un poco de cómo venga el partido. En este caso, cuando me tocó afrontar esos MP, sabía que tenía que tomar la iniciativa y ser ofensiva, evitar colocarme en defensa. Pero así fueron las cosas hoy, cada partido es un mundo.

¿Es tu primera vez en Valencia?

(Piensa) Jugué un $60.000 en 2019 que, de hecho, perdí en primera ronda. Hubo un momento durante el partido que me acordaba de esto (risas). Obviamente, Valencia es una ciudad preciosa, vine muchas veces de visita, siempre hay muchos conciertos acá, además queda muy cerca de Alicante, donde yo vivo.

Dejaste Alicante en enero y volviste en mayo. ¿Qué pasó?

Hace un mes que volví, sí. Me había ido un tiempo a Barcelona a probar un nuevo proyecto, pero finalmente decidí regresar a Alicante con Tenis Positivo, con mis entrenadores anteriores.

Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi. ¿Qué significan para ti?

Hace más de cinco años desde que nos conocemos, me han ayudado un montón en todo este tiempo, desde que arrancamos a trabajar juntos hubo una conexión brutal tanto dentro como fuera de la pista. Que todos seamos argentinos que viven en España influye muchísimo a la hora de relacionarse y apoyarnos mutuamente, para mí son como una familia, incluso con sus familias también tengo un vínculo muy cercano. Sin ellos sería mucho más duro, no podría sentirme tan a gusto ni afrontar la temporada de igual manera, son demasiados meses fuera de casa.

¿Y a la hora de trabajar?

Nos entendemos muy bien, conozco perfectamente la manera que tienen de trabajar y me gusta. Sí que hubo un momento donde pensamos que ya no estaba funcionando, veníamos de superar una lesión muy complicada, se nos pusieron las cosas un poquito cuesta arriba, pero encontramos la manera de seguir.

Ahora mismo estás a 10.000km de casa, ¿cómo se lleva la distancia?

Hay momentos en los que pesa mucho y otros en los que no tanto. Creo que lo más importante es conocerse a una misma, en mi caso, saber cuándo necesito volver a Argentina o que alguien pueda venir hasta aquí. Como dije antes, convivir con argentinos es algo que también ayuda mucho en el día a día. El tenis femenino está principalmente en Europa, sé que tenemos que estar aquí para competir, pero si emocionalmente no estás bien tienes que ser inteligente. A veces hay que parar un momentito, volver a casa un par de semanas y recargar esa batería emocional con toda esa energía. Son ya muchos años así, poco a poco vas aprendiendo.

¿Cuesta mucho encontrar un hueco para escaparte?

Es muy difícil. Según he ido creciendo, cada vez vuelvo menos veces, aunque las pretemporadas sí que suelo hacerlas allí. Depende un poco del calendario, pero Argentina queda realmente lejos.

En un año, ¿cuántas veces vuelves a casa?

Máximo dos veces. Una en pretemporada, esa seguro, y luego una segunda que siempre intento colocar en algún momento.

Ahora mismo solo hay tres sudamericanas en el top100: Haddad Maia, Osorio y tú. ¿Cómo podemos generar más nombres?

La única solución que yo veo es que haya más torneos en Sudamérica, pasa actualmente con los hombres. A estas alturas, a nivel Challenger tienen muchísimos torneos, un hombre puede estar #150 del mundo sin salir de Sudamérica. Eso a nivel económico y a nivel emocional es una gran ventaja. Yo mi primer viaje a Europa lo hice a los 15 años, de hecho, las primeras veces que lo hice, recuerdo que siempre volvía lesionada, no era capaz de manejar esa carga emocional al irme cuatro meses fuera. El dinero que cuesta conseguir un billete a Europa y la estadía supone una presión muy fuerte para una niña de 15 años, aunque cada una lo maneja como puede. A mí me costó un montón, me hizo volver con alguna lesión y estar jodida.

Jugar con la cabeza en otra parte.

Al final aprendes a manejarlo según vas madurando. Si lo tuviera que manejar ahora, me pondría giras de 3-4 semanas y luego volvería a casa, costara lo que costara. Pero claro, esto sale en el diario del lunes, el tiempo es lo que te va dando ese conocimiento para ir midiendo cada factor. Por muchas ganas que tengas, si mentalmente no estás bien, te toca regresar de Europa y volver a empezar de cero.

Hay que hablar de los momentos buenos, para que no quede una entrevista tan dramática.

¡Obviamente! Esto solo es una parte de la vida del tenis, pero los momentos buenos son extremadamente superiores a estas cosas. A mí me gusta exponerlas para ayudar a las chicas que estén empezando, que conozcan esta experiencia de cara al futuro que sueñan con tener. Luego cada una lo soluciona y lo maneja como puede.

Mayo de 2021, victoria contra Serena Williams. Imagino que son esos días donde todo el esfuerzo merece la pena.

Sí, totalmente. La victoria con Serena, mi semifinal de Roland Garros o verme dentro de las 100 mejores del mundo son recuerdos fantásticos. Estos pequeños logros son los que te van dando tranquilidad y opciones a seguir mejorando y seguir invirtiendo.

No quería sacar tan pronto las semis de Roland Garros pero ya que lo mencionas…

(Risas)

¿Cuántas veces te preguntan por esto?

Siempre.

¿Te agota hablar de aquello?

Lo tomo como un torneo que fue increíble para mí, cambió mi carrera por completo, pero ahora estoy es un momento diferente. Después de aquello estuve diez meses lesionada sin jugar, obvio que quedan los recuerdos, pero es algo que ya pasó.

Hacer semifinales de Grand Slam es muy difícil, pero que muy difícil. ¿Lo valoras más con el paso del tiempo?

La verdad es que no, desde el momento que pasó supe que era algo muy difícil de lograr. Es cierto que en aquel momento no lo esperaba, pero nada más. Hoy mi presente es seguir mejorando mi tenis, no sé si podré volver a pisar unos octavos de Grand Slam, unos cuartos, unas semifinales o una final. Eso nunca se sabe, pero es bonito haberlo logrado una vez, ojalá que se repita, pero no está en nuestras manos.

Alguno te dirá: ‘Si ya lo lograste una vez…

Ya, pero eso no es tan fácil (risas). Una se puede encargar de seguir entrenando y seguir poniendo toda la pasión en lo que hacemos cada día, pero el resultado no lo controlamos.

¿Tanto te cambió la vida aquel resultado?

En el día a día no cambió tanto, una sigue levantándose por la mañana y entrenando con la misma gente que te apoya, en busca del mejor rendimiento posible dentro de la pista. Lo que sí me cambió es esto, que todo el mundo que te conoce te pregunta sobre aquella semifinal. Las expectativas cambiaron un poco, la gente piensa que si lo hiciste una vez, puedes hacerlo de nuevo. Con las rivales también, antes no te conocía nadie y ahora ya saben quién eres.

¿Cuál fue el premio de aquel torneo?

Lo más grande que me dio aquello fue la oportunidad de vivir durante año y medio en la élite del tenis, disputar los torneos más grandes y enfrentarme a las mejores jugadoras del mundo. Esa experiencia que viví me ayudó muchísimo como jugadora, fue una gran motivación para seguir mejorando y aprendiendo.

Hablemos del presente, ¿en qué etapa te encuentras actualmente?

Ahora estoy en una etapa con bastante experiencia en todos los niveles del circuito, por suerte los toqué todos. Físicamente me encuentro bien, así que eso me permite tener un panorama optimista para los próximos años. A la vez, siento que todavía estoy lejos con mi mayor pico de tenis, así que estoy en esa búsqueda.

Desde fuera se espera que sea una etapa de regreso al top50.

Totalmente, lo pienso igual. Con todo mi equipo de trabajo y la experiencia que tenemos, pienso que puedo estar más arriba, así que para eso trabajo.

Te leí en una entrevista que tu objetivo es ser Nº1 del mundo, no todas se atreven a decirlo.

Cada uno lo toma de una manera diferente, yo desde pequeña sueño con ser la Nº1 del mundo, es el deseo que me hace levantarme de la cama cada día. Si una quiere ser la mejor, tiene que dar lo mejor, esa es la parte más importante del trato.

¿Has pensado que puede ser un logro imposible?

La palabra imposible no me gusta utilizarla, porque si no descartaría muchos sueños de entrada. Por supuesto que es muy difícil, pero hacer una semifinal de Grand Slam también lo es. Una se puede enfocar en el trabajo diario, matarse a trabajar cada jornada y al final no obtener el resultado que una quiere, pero siempre hay que tener presente este tipo de sueños, visualizar tus objetivos para mantener esa motivación.

Ser el ídolo de los más pequeños tampoco es fácil, pero lo conseguiste.

Eso es increíble. Las veces que tuve la oportunidad de jugar en Argentina se me acercaron algunos niños a pedirme cosas, o te regalan cartitas, un pequeño gesto les puede ayudar a encontrar la motivación para ser tenista profesional. Para mí es algo muy lindo, cuando yo era pequeña no teníamos una referente así, la difusión del tenis femenino era mucho menor, así que estas cosas son muy importantes.

Te veo muy involucrada en lo social, en lo que hay más allá del tenis.

Me gusta hacer bastante hincapié en lo difícil que es ser tenista profesional siendo sudamericana, a comparación de si eres europea o norteamericana. No lo hago para quitarle mérito a las que lo logran desde Europa o Estados Unidos, sino para marcar esa diferencia y dejar claro que el punto de partida no es el mismo. No es lo mismo estar cinco meses fuera de tu casa… que perder en primera ronda de un torneo, volver unos días a casa y luego viajar al próximo torneo. Aquí también habría que sumarle el gasto económico, aunque eso ya es otro tema.

¿Qué opinas de la desigualdad entre ATP y WTA?

Existe mucha disparidad entre ambos circuitos, una diferencia notable en cuanto a número de torneos, repercusión o el propio prize money. Excepto los cuatro Grand Slams, en la otra parte del circuito existen diferencias abismales.

Necesitamos que chicos y chicas remen en la misma dirección.

Ellos están muy enfocados en su carrera, no creo ni que se fijen en estas diferencias. Como cualquier cambio que se quiera hacer a nivel social, es fundamental que estemos todos en el mismo barco, porque si no es imposible cambiar.

El año pasado diste un paso adelante y anunciaste que te gustaban las mujeres. ¿Te costó alguna crítica?

En las redes una lee de todo, hay comentarios absolutamente lamentables. Para mí tiene mucho valor abrirme de esa manera, el mundo todavía no es tan libre como debería, pero simplemente conté las cosas como son. La sociedad va encaminándose hacia un horizonte mucho más libre y más abierto, pero todavía falta mucho.

Muchas no se atreven a mostrarse así de libres.

Es una realidad que todavía se vive, quizá cada vez menos, pero todavía pasa.

¿Y en hombres? ¿Cuándo veremos al primero?

Hoy en día hay mucha expectativa sobre quién será el primero, así que será un poco más difícil de que suceda.

Todavía eres joven, te queda mucha carrera, pero déjame que te haga esta pregunta. ¿Qué necesitarías para ser feliz el día que cuelgues la raqueta?

Ser número 1 del mundo (risas).

(Risas)

De verdad, te diría eso. Sigo teniendo sueños grandes, me encantaría ser Nº1 y ganar Grand Slams, tengo todavía esa ilusión.

Gracias por la entrevista, Nadia. Espero que hayas podido disfrutar de una buena paella estos días.

¡Sí! De hecho, el otro día preparé una, me hicieron echar el arroz. En día de partido no suelo comer paella, pero el día anterior sí.

¿En Argentina existe la paella?

No, no. En algún restaurante español seguro que sí tienen, pero normalmente no.

No podría vivir en Argentina.

¡Seguro que sí! A mí aquí me pasa lo mismo con el asado (risas).