Alcaraz no es un robot

Carlitos sufrió muchísimo en la previa al partido contra Djokovic y apenas pudo comer de los nervios. Nos olvidamos de que tiene solo 20 años.

Jose Morón | 10 Jun 2023 | 20.38
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Alcaraz no es un robot. Opinión. Foto: Getty
Alcaraz no es un robot. Opinión. Foto: Getty

Me sigue resultando curioso la cantidad de reacciones que provocan las derrotas de Carlos Alcaraz. Por suerte para el murciano y sus fans, estas no se producen muy a menudo (solo cuatro esta temporada), pero arden las redes y los foros de noticias cuando suceden. Ayer, tras la eliminación ante Djokovic en Roland Garros, no iba a ser una excepción y pese a que le compitió de tú a tú durante el tiempo que su cuerpo aguantó, eso no les ha servido a muchos que han lanzado ciertos comentarios injustos hacia el tenista de El Palmar. Y es que, amigos, nos olvidamos de que Carlitos tiene solo 20 años y que no es un robot.

Es verdad que en la previa al encuentro, había mucha gente que le ponía como favorito por delante de Djokovic. Quizá algo excesivo, porque por muy bien que viniera jugando y superando a sus rivales, el ganador de 22 Grand Slam (puede que 23 este domingo por la tarde) no era otro que Djokovic y dice el refrán que sabe más el diablo por viejo que por diablo, y en el caso de Novak se cumple al 100%. Ayer, el serbio demostró la clase que tiene y que él no es como los demás. Esos tiros que los Shapovalov, Musetti o Tsitsipas no eran capaces de devolver, Nole lo hacía una y otra vez sin inmutarse. Es otro nivel. No por casualidad está a un pasito de ser el mejor de la historia.

De ahí, quizá, venga la decepción de muchos. Hablan de lo mismo de siempre, de inflados y de excesiva prensa, pero son tremendamente injustos en sus ataques, porque ayer, Carlos Alcaraz, ofreció dos muestras de lo campeón que es y será; una, por enfrentarse de tú a tú a Nole y de igualarle todo cuando parecía casi decidido; y dos, en rueda de prensa, reconociendo que el partido le vino algo grande y que lo pasó muy mal en cuanto a nervios en la previa.

Carlitos sufrió en las horas previas al partido

Tal y como hemos podido confirmar desde Punto de Break con el entorno del jugador, Alcaraz pasó una mañana muy complicada en cuanto a la gestión de nervios en la previa al partido. Nos cuentan que lo pasó mal y que, debido a esos nervios, el desayuno no le pudo entrar y que incluso le costó hacer el almuerzo. Se le cerró el estómago ante uno de los duelos más importantes de su aún corta carrera y eso tuvo su efecto en el partido ya que no pudo comer mucho.

Puede que haya ganado un Grand Slam, que tenga cuatro Masters 1000 en sus vitrinas o que ya haya sido número 1 del mundo, pero enfrentarse a Novak Djokovic por una plaza en la final de Roland Garros son palabras mayores. Ya lo dijo él mismo en la rueda de prensa posterior. “Quien diga que enfrentarse a Djokovic en un Grand Slam es lo mismo que enfrentarse a cualquier otro, miente”. Tal cual. Pese a que ya se cruzó con el serbio en Madrid, el año pasado, ante una cita como las semifinales de París, sintió los nervios y eso terminó afectándole en el encuentro.

Como dije al inicio, nos olvidamos de que tiene solo 20 años y que apenas tiene algo más de 100 partidos como profesional. Era la primera vez que pisaba esa ronda en París y que cruzaba con uno del Big 3 en un Grand Slam. Era imposible que no sintiera nervios. Nadie nace sabiéndolo todo y ante la falta de experiencia, es totalmente comprensible. Todos, sin excepción, han pasado por ahí. Hasta el propio Djokovic, quién provocó todo eso con su sola presencia al otro lado de la red, también sufrió de calambres por nervios en los inicios de su carrera. Qué corta es la memoria para algunos o qué inconsciente la ignorancia.

Fue mental, no físico

Otra de las cosas que más se repite por internet por parte de muchos es el señalar a su preparación física. Los calambres que sufrió ayer fueron fruto de lo mental, aunque a alguno le parezca increíble. Juanjo Moreno, su fisio, reconoció ayer que, tras el partido, le estudiaron exhaustivamente y que sus músculos estaban completamente bien. El problema era externo. Lo pasó tan mal en la previa al partido, sufrió de tantos nervios, que tras acabar el segundo set, con un final muy tenso donde Djokovic casi le remonta dos 0-40 y llegó a tener bola de break con 5-5, Alcaraz tuvo un bajón tan grande de nervios que su cuerpo reaccionó así.

Solo hay que recordar lo que le sucedió a Rafa Nadal durante la rueda de prensa del US Open 2011, cuando tras ganar a Nalbandian y soltar toda la presión del partido, cayó al suelo en plena sala por culpa de los calambres en las piernas. Es mucho más habitual de lo que parece y Alcaraz no será ni el primero ni el último al que le pasa algo así.

Tampoco habla de una falta de mentalidad ganadora. ¿Alguno de los que está leyendo este artículo diría que Stan Wawrinka se caracteriza por ser un tenista de mentalidad débil? Seguro que no. Pues el suizo sufrió un ataque de pánico una hora antes de jugar la final del US Open 2016 ante el propio Novak Djokovic. “Estuve nervioso como nunca antes en mi vida. Temblaba e incluso llegué a llorar”, comentó tras su victoria al serbio. Wawrinka ya había jugado dos finales de Grand Slam anteriormente, ante Nadal en Australia 2014 y Djokovic en Roland Garros 2015, pero sintió la presión de esa manera aquel día.

Son humanos, no son robots. Encarar un partido en un Slam es otra historia, y mucho más cuando enfrentas a alguien de la talla de Djokovic. El serbio, como Rafa o incluso Federer, también en su día, ganan muchas veces por quién son. Esa aura y esa sensación se la han ganado ellos mismos y solo sus rivales en esas rondas saben lo que se siente. Mucho más si son jóvenes y han cumplido hace pocos días los 20 años, como es el caso de Carlos Alcaraz.

Yo, personalmente, lo que pasó ayer me hace creer aún más en Alcaraz y en la carrera que tiene por delante. Porque demostró tener la cabeza y el tenis para darle la vuelta a todo tras salir con la táctica equivocada (si no has visto nuestro análisis de qué pasa en el partido, ya estás tardando) y le plantó cara a una bestia como Nole. Solo esos calambres nos privaron de saber qué hubiera pasado si el partido hubiera seguido su curso. Eso sí, nunca olviden que Alcaraz, Djokovic, Nadal… el que sea, son seres humanos que sienten y padecen como usted y como yo. No son robots. Aunque a veces parezca lo contrario.