Roberto Carballés: “Mi siguiente objetivo es jugar la Copa Davis”

Tras ganar en Marrakech y asaltar el top50, PDB entrevista al tenista español en mitad de su gira favorita del año: “Este título me ha dado mucha satisfacción”.

Fernando Murciego | 14 Apr 2023 | 09.41
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Roberto Carballés con su título en Marrakech. Fuente: Getty
Roberto Carballés con su título en Marrakech. Fuente: Getty

A estas alturas de la temporada, solamente dos tenistas españoles pueden presumir de haber ganado un título oficial en el circuito. Uno es Carlos Alcaraz y el otro es Roberto Carballés. Para el granadino, que salió campeón del ATP 250 de Marrakech, supone el segundo título individual de su palmarés, cinco años después del primero. ¿Qué significa un éxito así en estos momentos? ¿Qué valor tiene desbloquear el top50 con 30 años? ¿Cuáles son sus próximos objetivos? A todo esto responde en esta entrevista exclusiva con Punto de Break.

¿Qué se hace la semana después de ganar un título?

Descansar (risas). Son días para recuperar el cuerpo, recuperar la energía, recuperarme de toda la tensión de estos últimos días. Todo esto siempre lleva un tiempo, estos días estoy haciendo un poquito de físico para recuperar, pero sobre todo descansar y disfrutar del triunfo.

¿Hubo tiempo de celebrarlo?

Más o menos, tampoco es que haya hecho una gran fiesta, pero sí, lo he celebrado con los míos, con la parte del equipo que estaba conmigo.

Llega este título tras un inicio de temporada complicado, ¿lo esperabas?

Esperarlo, no lo esperaba. En la gira sudamericana no acabé de jugar bien, luego en los otros torneos tampoco tuve buenos sorteos. En Australia, por ejemplo, sí me encontraba algo mejor pero me tocó Djokovic en primera ronda. Luego en Miami gané a Zapata por retirada y luego me tocó Medvedev. No estaba jugando mal, como en otras épocas del año que igual sí me he visto peor físicamente, pero los resultados no se daban. En Marrakech, cuando gané el primer partido, ya me sentía diferente.

De los cinco partidos, cuatro se fueron al tercer set. ¿Dónde ocurre el click?

En general, salí un poco más convencido que semanas atrás, pero fueron todos partidos muy duros. En el partido contra Cressy de primera ronda, que fue muy incómodo porque él hace siempre saque-red, me empecé a encontrar mejor. Al día siguiente recuerdo que ya entrené muy bien, en Marruecos siempre tengo la sensación de que mi nivel sube un escalón, la derecha me bota más y el revés patina un poquito porque la pista es como de piedrecitas. Me notaba diferente, veía que podía dar un buen golpe.

Físicamente, ¿cómo terminaste?

Reventado, la verdad (risas). Viernes, sábado y domingo fueron partidos a tres sets, pero sobre todo el día de la final, ese día hubo más tensión de lo normal. Al final jugaba contra un rival (Alexandre Muller, #126) que estaba peor que yo de ranking, así que lo ves como una buena oportunidad para ganar un título, aunque el otro llegaba jugando a un nivel muy alto. Me costó darle la vuelta al partido pero, después de tres horas, al final se consiguió.

¿Te veías favorito en la final?

Si te digo que no, te estaría engañando. Veía que el partido iba a estar igualado porque le seguí durante la semana y sabía lo bien que estaba jugando. De hecho, entrené con él un día entre semana y me iba ganando, al día siguiente consiguió ganar a Musetti en el cuadro. Tenía claro que iba a ser duro, pero sabía que si le llevaba al límite, podría ser yo el favorito.

Han pasado cinco años de tu primer título en Quito, ¿qué ha cambiado en este tiempo?

En Quito fue una sorpresa total, en ese momento no asimilé que había ganado un torneo ATP porque ni siquiera entraba en los objetivos de aquel momento, cuando estaba fuera del top100. Ahora es diferente, desde hace un par de años mi objetivo era ganar un ATP 250 y acercarme al top50 para disputar los torneos de arriba. Necesitas que se junte una semana muy buena con tus sensaciones, porque a este nivel todo está muy igualado.

¿Sabe diferente el primero que el segundo?

Con el primero la ilusión fue brutal, ese triunfo me ayudaba a asentarme un poco más en el top100, pero no le di tanta importancia, lo veía como que no me había costado tanto. Este segundo ha sido diferente, no sé si me ha hecho más ilusión, pero sí me ha dado más satisfacción, el esfuerzo fue mucho mayor.

Cuando llega la gira de tierra batida, ¿notas que los rivales te miran distinto?

Hombre, sí es verdad que es la superficie donde más acostumbrado estoy a jugar, aunque de pequeño, en Granada, jugaba siempre en rápida. Fue a partir de los 14 años que me fui a Barcelona cuando empecé a entrenar todos los días en tierra batida, al final tu juego se va amoldando un poco más a las condiciones donde entrenas y compites.

¿Te gusta todo tipo de tierra?

En Sudamérica me cuesta un pelín más porque las condiciones son de calor extremo, esas temperaturas tan altas no te dejan jugar al 100% físicamente, además las pistas están un poco peor que aquí, las pelotas botan diferente. Cuando regreso a Europa mi nivel de juego sube un poco más.

Para un especialista en arcilla, ¿cuán difícil es mejorar en el resto de superficies?

De hecho, ya lo estuve intentando en los últimos años. En 2022, por ejemplo, conseguí encontrarme más cómodo en pista rápida, en el US Open gané un partido, en Florencia gané a Berrettini e hice cuartos de final… poco a poco me voy encontrando un poco mejor, pero es evidente que la tierra siempre será mi superficie preferida, eso no va a cambiar.

Esta semana has roto la barrera del top50, enhorabuena.

¡Muchas gracias! Llevaba tiempo peleando por ese objetivo de llegar al top50, incluso era un objetivo por encima de ganar un torneo. Veía que no estaba tan lejos, porque veía jugadores a los que había ganado que estaban ahí, así que lo he puesto todo de mi parte para alcanzarlo. Al final se ha dado esta semana.

¿Y ahora qué? ¿A por el top30?

Más que un número, lo que me gustaría es seguir sumando y mejorando. Hasta ahora he tenido que hacer malabares con el calendario, viendo si tenía que jugar Challengers o no, así que ahora me gustaría centrarme más en torneos ATP. Veremos hasta dónde llego, quiero mantener este nivel. El siguiente objetivo que sí me haría mucha ilusión es jugar la Copa Davis.

¡Qué bueno!

Una vez me llamaron para ir de suplente, pero tenía que borrarme de algunos torneos y no pude ir, así que el objetivo que me pongo de aquí a final de año es jugar la Copa Davis, aunque sé que no depende solo de mí.

¿Otro objetivo podría ser no disputar más Challenger en 2023?

Totalmente, ahora mismo al único al que estoy apuntado es al Challenger 175 que hay entre Madrid y Roma, pero bueno, más que Challenger casi podríamos considerarlo un ATP, está cerrando en el 70-80 del ranking. Mi idea es seguir subiendo puestos y ganando partidos, sin tener que recurrir a los Challenger, aunque si alguna semana toca recurrir no hay ningún problema.

Con los 30 recién cumplidos, ¿crees que lo mejor está por llegar?

Para mí siempre ha sido esa máxima. A nivel físico creo que estoy mejor que cuando tenía 25 años, sinceramente, estoy mucho más trabajado. Ahora entiendo mejor cuándo hay que dosificar en los entrenamientos y cuándo no, antes era ir cada día a muerte. Poco a poco he ido aprendiendo a gestionar estos temas, además de jugar un poquito más tranquilo, porque antes cada semana era como si viniera el torneo más importante del año, eso también te crea mucho desgaste.

A estas alturas de tu carrera, ¿te da por mirar hacia atrás y hacer un pequeño balance?

Este año es el primero que me voy dando cuenta de todo esto: ‘Disfruta de todo lo que tienes ahora, aprovecha ahora que te encuentras bien’. Esto lo pienso mucho, quiero apretar lo máximo posible en esta etapa, la idea de irme a vivir a Andorra fue también para alejarme de la comodidad de estar en casa, en Granada. Los años que me queden voy a intentar estar concentrado al 100% en mi carrera y llegar lo más lejos que pueda, que luego con 35 no me quede la sensación de que no hice todo lo que podía. Esa es la sensación que quiero evitar.

La semana que viene te veremos en Munich y no en el Godó.

El cuadro estaba un poquito más amable que en Barcelona, menos duro. Al final, el Godó es un ATP 500 pero juegas por los mismos puntos, y en segunda ronda te toca sí o sí un top30. Luego jugaré Madrid y, depende de cómo vaya allí, igual juego el Challenger 175 de Aix-en Provence. Después Roma, quizá Ginebra o Lyon y, por último, Roland Garros.