“El objetivo es terminar muy arriba el año que viene”

Julián Alonso atiende a Punto de Break desde Miami, donde está llevando a cabo la pretemporada de Leylah Fernández, jugadora que entrenará en 2023.

Leylah Fernández entrenando con su nuevo entrenador, Julián Alonso. Fuente: Punto de Break
Leylah Fernández entrenando con su nuevo entrenador, Julián Alonso. Fuente: Punto de Break

Después de varias temporadas en la élite, Leylah Fernández (Montréal, 2002) y su equipo han tomado la decisión de añadir un nuevo entrenador a la estructura. Jorge Fernández, su padre y mentor hasta el día de hoy, seguirá liderando la nave, aunque en 2023 lo hará al lado de uno de los nuestros. Julián Alonso (Barcelona, 1977) ha sido el elegido después de varias semanas de prueba que han terminado con un anuncio oficial. Anoche dábamos la exclusiva en Punto de Break y hoy traemos una ampliación tras una charla con el español.

En conexión telefónica desde Miami, el ex número 30 del mundo nos atiende encantado con su nueva situación. Tras cuatro años trabajando con Arantxa Rus, ahora la neerlandesa comenzará a viajar con un segundo entrenador, mientras que Julián ocupará la mayoría de semanas del calendario con Leylah. Los entrenamientos han sido explosivos desde el primer día, cargados de intensidad, desgaste y exigencia, combinación que al de Canet de Mar siempre le funcionó en el pasado. En diez días volarán a Australia para comenzar una temporada ilusionante, pero antes hay tiempo para una entrevista donde explicar un poco mejor todo estos cambios.

Después de tres semanas entrenando juntos, ¿qué jugadora te has encontrado?

Leylah es una jugadora que reúne todos los requisitos para que la entrene. Voy más allá de que sea buena o mala, hablamos de una persona con una ética de trabajo impecable. Si le digo que a las 07:00 hay que entrenar, a las 06:40 ya está calentando. Es extremadamente profesional, me he llevado una sorpresa muy agradable. En pista me he encontrado una soldado, todo lo que le dices ella lo prueba, no tiene miedo, todo lo afronta con mucha determinación. Es incansable, tiene mucha capacidad de sufrimiento y adaptación.

¿Y tenísticamente?

Estamos entrenando muchas cosas, Leylah tiene la suerte de ser una jugadora con muchísimas opciones, tiene mucha variedad de juego, mucha mano, además de ser muy rápida. Ahora hay que trabajar para cerrar jugadas, aunque estamos trabajando en todas las áreas del juego.

En lo personal, ¿cómo han sido los inicios?

Lo principal es empaparte del espíritu que se respira dentro del equipo, en ese sentido mi función al principio era preguntar muchas cosas, para conocerles mejor y ver de qué manera puedo aportar más y ayudar a seguir con esa progresión. En base a lo que voy observando, luego voy imprimiendo más atención en aspectos que necesitan un mayor refuerzo.

Tanta versatilidad en un jugador puede ser peligroso, ¿cómo se gestiona ese talento?

“Hay que darle rienda suelta a la creatividad, pero siempre dentro de unos patrones de juego y unas tácticas. Cada tiro tiene una intención: si Leylah te abre ángulos, te hace dejadas o te juega con alturas, siempre es por un motivo, detrás siempre hay una intención. Aunque en momentos pueda parecer que juegue un poco por inercia, siempre lo hace con unos patrones marcados.

¿En qué superficie la ubicarías?

Es una todoterreno, puede jugar en cualquier superficie. Por lo que he visto en el tiempo que llevo con ella, te digo que puede hacerlo bien en cualquier lugar. De hecho, ahí está la final del US Open 2021 y los cuartos de final de Roland Garros 2022, donde en su día quedó campeona junior. Sinceramente, nunca la vi jugar en hierba, pero fuera de la hierba sí la he visto jugar y ahí puede hacerlo genial.

De los 32 años de Arantxa (Rus) a los 20 de Leylah. ¿Has notado diferencia?

A nivel de trato son dos personas muy similares. Ambas son muy buena gente, muy trabajadoras y con una educación exquisita. No noto mucho el salto de edad porque yo tampoco busco esos parones en los entrenamientos, no suelo entrar en esa esfera. Tengan la edad que tengan, yo no lo noto, me centro en lo que hacen dentro de la pista.

¿Cómo se reparte la jerarquía entre Jorge y tú?

Estamos en el mismo escalón, Jorge me ha querido meter en el equipo para contar con un entrenador con experiencia, ya que él viene del mundo del fútbol. Un aspecto importante es que él tiene otra hija (Bianca, #726 WTA), a la que también quiere dedicarle tiempo.

Con su padre en el banquillo las cosas no han ido nada mal.

Esta temporada se lesionó en Roland Garros, si no estoy seguro que hubiera tocado el top10 antes de defender la final del US Open. Lo bueno es que no están agobiados por el tema ranking, eso es lo que más me ha sorprendido. Su padre está convencido de que Leylah está en un proceso de formación y que le llevará un tiempo alcanzar su máximo nivel. Creen firmemente en el proceso, su confianza va más allá de los resultados: si trabajamos bien, los resultados llegarán.

¿Qué pasará ahora con Rus?

Somos un equipo, solo que ahora añadiremos un assistant coach que me va a ayudar con los viajes. Seguiré haciendo alguna semana con ella, así que la relación entre nosotros no se corta. Tenemos proyectos juntos para más adelante.

Después de varios años recorriendo el circuito ITF, ¿necesitabas un proyecto tan ambicioso como éste?

En mi carrera como entrenador he tocado todos los palos, ya sabía lo que era entrenar por arriba, como cuando Lucic-Baroni se metió en semifinales del Open de Australia y ganamos algunos WTA juntos. O con Lisicki, cuando estaba top15. No soy nada ranquinero, a mí me gusta que la jugadora se entregue y tenga la capacidad de dar el 100%, en el escenario que sea. Esta vida es muy larga, las personas vamos y venimos, así que mi objetivo siempre ha sido darlo todo en cada torneo, ya sea por arriba o por abajo. Para mí no hay diferencia, no tengo ningún trauma que me quite el sueño si no entreno por arriba, me siento cómodo en cualquier circuito.

Sabes que con este proyecto el ruido será mayor, ¿notáis esa expectativa?

Si te soy sincero, desde fuera se habla mucho más de lo que nosotros hablamos desde dentro. Son una familia súper normal, el trabajo de Jorge nunca ha sido a corto plazo, siempre ha sido a largo plazo. Es una persona muy racional y sensata, muy consecuente con lo que dice. Él está convencido de que todo esto es un proceso, que hasta dentro de un par de años no veremos la mejor versión de Leylah. Es una chica muy joven, todavía no está en su madurez física.

¿Habéis hablado de objetivos?

El objetivo es terminar muy arriba el año que viene, pero sin obsesionarnos con los números. Ella quiere competir y estar entre las mejores, lo normal para alguien que ya ha estado top15. Después de unos meses de ausencia siempre es complicado, el parón tras Roland Garros le hizo daño, así que ahora lo que más desea es volver a ser competitiva. No hemos hablado de objetivos de ranking, pero llegar al top10 sería algo coherente con el potencial que tiene.

Comentarios recientes