La emocionante historia de vida de Li Tu

Justo después de perder a su madre, el australiano ganó su primer Challenger y rompió la barrera del top-200. Su historia esconde algunos giros de guion increíbles.

Carlos Navarro | 17 Oct 2022 | 23.38
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Li Tu se seca las lágrimas tras ganar en Corea. Fuente: Getty
Li Tu se seca las lágrimas tras ganar en Corea. Fuente: Getty

El circuito ATP está lleno de jugadores con historias apasionantes. Más allá de los grandes focos existen tenistas con relatos dignos de película, aportando color y variedad a todas las categorías de un deporte despiadado donde los haya. La de Li Tu, créanme, no es una historia más. Su relato es desgarrador, puesto que podría ser el de muchos niños que sueñan con empuñar una raqueta y llegar a la élite... aún teniéndolo todo en contra. Pero ahí no termina todo: es una demostración de que la calma acaba sucediendo a la tempestad, de que el trabajo duro y el esfuerzo te puede acercar (que no asegurar) a la gloria. Y los valores que el australiano posee emanan de una de esas personas que creyeron en él desde el minuto uno: su madre.

Pero antes de adelantar nada, aportemos cierto contexto a la historia de este nombre que a muchos resultará completamente desconocido. Aunque les parezca insólito, Li Tu formó parte de la misma generación que nombres como Thanasi Kokkinakis o Nick Kyrgios. Los eventos de categorías inferiores que se celebraban por toda Australia veían a este menudo jugador, con revés a una mano formidable, protagonizar grandes encuentros y soñar con futuras rivalidades. Sin embargo, no todas las promesas terminan por establecerse en el profesionalismo: un cúmulo de factores, especialmente de agotamiento mental y físico, hicieron que Tu diera un paso al costado. En 2014, el australiano dejó de perseguir su sueño y se graduó en Marketing.

Pero el gusanillo del tenis no tardaría mucho en aparecer. Li fusionaría sus dos pasiones, el marketing y el tenis, para fundar una Academia (L2 Academy) que pronto se consolidó como una referencia nacional. La comandaba alguien con plenos conocimientos en ambos ámbitos, tanto en los negocios como en lo deportivo, y el resultado no podía ser mejor. Fue entonces cuando llegó algo que lo cambiaría todo: la pandemia. Para muchos un freno en su estilo de vida, para otros la oportunidad de replantearse sus sueños y ambiciones. Li Tu quiso volver a darle una oportunidad al deporte de sus amores. Tras estar años sin competir a nivel profesional, se apuntó en los torneos UTR de su país, una gira de diferentes eventos a nivel nacional. Ganó 32 de 34 partidos. El entrenador se volvió a sentir jugador... y el Open de Australia vio el potencial de esta historia.

Tu recibió una invitación para disputar su primer Grand Slam. Era un verdadero cuento de hadas: un tipo sin ranking ATP en el mismo escenario que el número uno del mundo. No se piensen que Tu hizo el ridículo: compitió de tú a tú a Feliciano López, arrancándole un set en un encuentro realmente competitivo (7-6, 4-6, 6-7, 4-6). ¿Esto era todo? ¿Acaso Tu se quedaría en una simple historia de apenas un mes? Conforme las restricciones por la pandemia fueron aliviándose en su país, el jugador de origen asiático se infló de valor y decidió echarse a la carretera. Era el momento de vivir una nueva aventura.

COMIENZA UN ASCENSO METEÓRICO

Li Tu ganaría su primer punto como profesional en el ITF de Monastir, Túnez. Allí inició su travesía en el circuito de una forma sencillamente deslumbrante: ganó 3 de los 5 torneos Futures (el menor escalafón del tenis) disputados en ese escenario. De no tener ni un solo punto a rozar el top-600 en apenas un par de meses. Tu había plantado una semilla que poco a poco parecía germinar. El entrenador y economista empezaba a ser un jugador de proyección infinita. Tras ganar otro torneo en Francia, Li dio carpetazo al año 2021... sin saber que el 2022 sería una temporada de muchísimas emociones. Dedicándose a escalar poco a poco en la clasificación mundial a través de los torneos de menor categoría, el australiano pegaría un salto de más de 600 posiciones para quedarse al borde del top-300 en el mes de agosto.

Sus resultados eran espectaculares: sumó otros tres Futures más, combinando una pequeña gira por Australia con viajes por todo el mundo. Europa, Norteamérica, África: el tipo que estuvo seis años entrenando en una Academia ahora era una especie de Willy Fog que el mundo poco a poco iba descubriendo. Sin embargo, tras perder en primera ronda del Challenger de Chicago y establecido en el top-260 de la clasificación, Li Tu desapareció del radar. Su nombre dejó de estar en las listas de torneos durante dos meses. Nadie sabía qué había sido de él: por primera vez su ranking se desplomaba, a punto de salir del top-300 al que tanto trabajo le había costado llegar. ¿Qué ocurría?

UNA HISTORIA DE VIDA DESGARRADORA

Lo cierto es que no lo hemos sabido hasta el día de ayer, en el que Li Tu derramó lágrimas de alegría. Para entenderlas hay que leer sus pensamientos e impresiones tras conquistar el primer Challenger de su carrera. Lo hizo en Seúl, Corea, proveniente de la fase previa y dejando por el camino a tres jugadores top-135 (Christopher O'Connell, James Duckworth y Yibing Wu). En el torneo más impredecible, al que llegaba con el mero objetivo de clasificar al cuadro final, Tu vivió la semana de su vida. Hoy aparece entre los #200 mejores del mundo, un logro que solo dedica a una persona: su madre. ¿Se acuerdan de lo que decía acerca de la inspiración, de cómo la mamá de Tu era parte fundamental de su éxito? Nadie mejor que él para aportar el giro definitivo a esta historia.

"Hoy es tu cumpleaños, mamá. Estos últimos dos meses han sido los más duros de mi vida. Te he visto pelear contra el cáncer, sufrir y luchar cada día mientras perdías lentamente el juicio. Seguía entrenando porque me repetías una y otra vez que debía hacerlo y que tú "mejorabas". Estuve a tu lado mientras dabas tu último aliento el 24 de agosto de 2022, rodeada de tu familia, que te ama.

Unos días antes de que fallecieras me dijiste que me verías en Corea y rompí a llorar. Viajar a Corea justo el día después de tu funeral... no sabía si sería capaz de hacerlo, pero antes de cada partido miraba al cielo y no podía evitar sonreír al verte. Lo conseguimos, mamá".

Es una carta abierta acompañada de imágeneres desgarradoras. Hay apenas semanas de distancia entre el discurso de Tu, justo al lado del féretro de su madre, y la imagen de campeón en Seúl. La reacción al conseguir el título fue sincera, emotiva, la de un tipo que honró la memoria de una persona muy especial de forma única. Porque si Li Tu persiguió su sueño fue, en parte, gracias al valor de aquellos que le animaron a continuar incluso cuando su cuerpo y su mente les empezaba a fallar. Porque el tenis 'de barro' está cubierto de héroes y luchadores que más allá de los focos nos enseñan que el tenis es una escuela para la vida. Gracias, Li.