Chun-Hsin Tseng, en busca de la próxima pantalla

Ya instalado en el top100 desde hace algunos meses, el jugador asiático de 21 años sueña con dar un nuevo salto. “Trabajo tan duro como puedo para lograrlo”.

Chun-Hsin Tseng golpeando un revés. Fuente: Getty
Chun-Hsin Tseng golpeando un revés. Fuente: Getty

Nos encanta hablar de los récords, los títulos y la pelea que hay ahora mismo en la zona alta de la clasificación, pero en Punto de Break también nos gusta mirar un poco más atrás del ranking para conocer a los nuevos, los que están llegando, las historias que todavía no se han enseñado. Por eso es muy interesante leer en ATP esta semana el recorrido de Chun-Hsin Tseng a lo largo de su trayectoria profesional, desde su infancia hasta su llegada a la élite. A sus 21 años y actualmente #85 del mundo, el de China Taipei comparte algunos episodios de su viaje para entender por qué sus nombre está llamado a ser uno de los referentes del continente asiático.

Los inicios, siempre duros

“Al principio fue difícil, no conocíamos a nadie con quien jugar en China Taipei, así que aprendí a jugar en la escuela. Luego la Federación de mi país me ayudó a conocer entrenadores y visitar Academias y clubes, donde comencé a viajar más. En verano siempre me mandaban durante tres meses a una academia, así es como fui mejorando poco a poco, hasta que con 13 años gané el torneo de Le Petits As y la Academia de Patrick Mouratoglou me ofreció entrenar con ellos durante cuatro años”.

Núcleo familiar

“Mi padre y mi madre eran dueños de un puesto de comida en el mercado nocturno de Legua, en Taipei, vendían un postre hecho con fruta y azúcar. Mi madre todavía seguía trabajando en el mercado nocturno cuando empecé mi carrera profesional, aunque fue realmente difícil para ella tener que hacerlo sola. Le tomó mucho trabajo, mucho tiempo, lo hacía desde las 17:00 de la tarde hasta las 12:00 del mediodía. Cuando era joven, mi hermano y yo le ayudábamos, pero luego crecí y empecé a viajar, ahí ya no tuve la opción de seguir ayudando”.

Una persona fundamental

“Mi padre ha sido la mayor influencia de mi carrera. Hubo un momento en el que cogí la raqueta por mi cuenta y empecé a golpearla contra una pared, recuerdo que se quedó sorprendido. Poco a poco empezó a llevarme a las pistas de tenis todos los días, así fue como empezamos a practicar cada vez más. Ahora mi padre es la persona que viaja conmigo, siempre está a mi lado”.

El punto de inflexión

“Entre octubre y noviembre 2021 pasé unos meses en los que estaba muy deprimido conmigo mismo. Jugué durante cuatro semanas consecutivas y perdí mis cuatro partidos pese a tener match points en cada uno de ellos, en algunos incluso tuve varias oportunidades. Estaba luchando contra mi clasificación, llevaba ya un par de años dentro de los 300 mejores, así que decidí cambiar de entrenador. Empecé a trabajar con Benny Ebrahimzadeh, el head coach de la Academia Mouratoglou”.

Portugal, allí empezó todo

“Él ya había estado conmigo antes, pero en octubre comenzamos un nuevo capítulo trabajando en una Academia en Alemania. A partir de ahí noté que mi juego iba mejorando, me sentí más cómodo en la pista, me volví un jugador más agresivo y relajado, así que nos centramos mucho en terminar bien la temporada con los dos últimos torneos. Ahí fue donde gané mi primer título Challenger en Maia, Portugal. Si no tienes un momento complicado, un obstáculo que te ponga a prueba, nunca sabrás lo que se siente. A mí me ayudó a conocerme mejor, tanto dentro como fuera de la cancha. Fue una fase muy importante para mi crecimiento”.

Nueva mentalidad

“Después de mi título en Maia, empecé a creer que podía hacer algo importante en el circuito, comencé a conocer mejor mi juego y a utilizar mis armas con mayor acierto. Encontré mi ritmo, supe cómo abrirme paso, por eso recordaré este Challenger toda mi vida, porque me ayudó a generar confianza cuando estaba realmente deprimido, esa mejora mental fue muy importante para explicar por qué ahora estoy aquí”.

Más títulos en 2022 y llegada al top100

“Recibir una WC para disputar el Open de Australia 2022 me puso muy feliz, aunque pasé el COVID justo antes y tuve que hacer siete días de cuarentena antes de mi partido de primera ronda. Esa no fue una buena experiencia, pese a que por primera vez estaba en un cuadro final de Grand Slam, aunque discute del ambiente. Estaba feliz, luego gané mi siguiente torneo en un Challenger de India, también gané otro en Murcia, veía que era capaz de hacerlo. No es que esperara todo esto, pero trabajo tan duro como puedo y siempre doy todo lo que tengo en la cancha”.

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