Las 10 conclusiones que nos deja el Masters de Canadá 2022

Simona Halep y Pablo Carreño se proclamaron campeones en Toronto y Montréal. Repasamos cuáles son los titulares de esta última semana de tenis.

Hubert Hurkacz y Pablo Carreño en Montreal. Fuente: Getty
Hubert Hurkacz y Pablo Carreño en Montreal. Fuente: Getty

Se terminó la fiesta en el Masters de Canadá con dos campeones de altura en cada uno de sus cuadros. Primero fue Simona Halep la que levantó el trofeo en Toronto gracias a su determinación en los momentos clave antes Haddad Maia, la mejor tenista latinoamericana del circuito. Luego sería el turno de Pablo Carreño y una remontada ante Hurkacz que le daría el mayor título de su carrera profesional, ese por el que llevaba toda una vida peleando. Emocionante domingo de competición para poner el punto y final a un evento que nunca decepciona. Vamos allá con los puntos más destacados de estos diez últimos días.

1. Halep no mentía. Primero al decir que llegó a pensar en la retirada en numerosas ocasiones y, meses más tarde, al confirmar que Patrick Mouratoglou había conseguido rescatar su instinto competitivo sobre la pista. Así es como, poco a poco, ha ido afilando las uñas a lo largo de la temporada, hasta llegar por fin a una gran plaza donde confirmar que todavía le queda tenis de sobra para enamorar. Su vuelta al top10 es más que merecida.

2. El tiempo le da la razón a Carreño. Y es que el asturiano es un currante del circuito, alguien que con 31 años todavía seguía con el mono de trabajo puesto, esperando su momento para hacer historia. Ya lo hizo el año pasado colgándose una medalla en los Juegos Olímpicos, medalla que podrá poner ahora bien cerquita de su primer título de Masters 1000. Qué bueno con la vida premia a los que nunca se rinden.

3. La profundidad del vestuario WTA. No es novedad, pero nunca está de más destacar lo divertido que está el circuito femenino en cualquiera categoría de su pirámide. En todo un WTA 1000 como Toronto hemos podido confirmar la calidad que tiene la zurda Haddad Maia, metiéndose hasta la cocina y quedándose a un set del triunfo. Pero también nos ha convencido Jessica Pegula y nos ha vuelto a impresionar Qinwen Zheng, nombres diversos que cada semana salen a la palestra subrayando que el nivel medio está más alto que nunca.

4. Hay vida más allá de Nadal. Si miramos los títulos de Masters 1000 que el tenis español ha conquistado en la Era Open, la comparación no deja lugar a dudas: Rafa está en otra dimensión. Pero qué importante es que, cuando el balear no sea de la partida, aparezcan otras raquetas que nos hagan emocionarnos. Ya pasó con Alcaraz en Miami, con Davidovich en Montecarlo y ahora con Carreño en Montreal. El tenis español no para de crecer y obtener grandes resultados, no caigamos en el error de pensar que solo un jugador sostiene nuestra estructura.

5. Swiatek, segunda parte. Después de un arranque de año muy bueno, acompañado de una racha espectacular de 37-0, parece que la nueva realidad de la polaca pasa por el sufrimiento, las dudas y, lo más duro de todo, las derrotas. Es la segunda parte de su 2022, la que apunta a una nueva realidad para la Nº1 del mundo, que tendrá que lidiar con su versión más humana y recuperar la confianza si no quiere ver cómo su diferencia de puntos se va recortando lentamente. Será difícil bajarla de lo más alto, aunque de nada sirve mantenerse si en la pista no es capaz de lucir su mejor versión.

6. Sin el Big3, nada será lo mismo. No es que queramos ser pesimistas, pero cada vez es más evidente que la época del Big3 estaba más cerca de la fantasía que de la realidad. Esto es algo que poco a poco vamos comprendiendo gracias a semanas como ésta, donde la ausencia de Federer, Djokovic y Nadal demuestran que la distancia sideral que existe entre ellos tres y el resto de jugadores. Sin ellos, el tablero ATP es un calco del tablero WTA, donde cualquier cosa puede pasar gracias al nivel medio que existe. Esta semana, el Nº23 del mundo quedó campeón de un Masters 1000, alguien que jamás había pisado una final.

7. Mal momento para la Armada femenina. Donde sí tenemos malas noticias para el tenis español es en su vertiente femenina, donde hace meses que no nos llevamos una alegría. Empezó el curso muy fuerte con el título de Paula Badosa en Sydney, pero desde Roland Garros no la hemos vuelto a ver sonreír. Mucho menos a Garbiñe Muguruza, que todavía no ha encontrado el feeling en ningún evento del curso. Respecto a Nuria Párrizas y Sara Sorribes, que llevan motor diésel, esperemos que también puedan darse el lujo de celebrar un título en algún momento.

8. Kyrgios no es invencible. Lo digo en tono de humor, pero es que había personas que se pensaban que el australiano lo iba a ganar todo este verano. Tranquilidad, es verdad que desde la gira de hierba estamos viendo a un jugador comprometido y con ganas de jugar torneos, pero eso no significa que no pueda perder cualquier partido. Basta con encontrarse un rival inspirado y que la acumulación de encuentros le hagan desconectar de la competición. Esto fue lo que le pasó con Hurkacz, un choque de realidad que le hará llegar más preparado a Cincinnati.

9. Gauff lo quiere todo. Mientras sigue sumando experiencias y acercándose lentamente al top10 del ranking individual, la estadounidense no pierde el tiempo y, desde este lunes, se convierte en la Nº1 mundial del ranking de dobles. Toda una hazaña que, a sus 18 años, confirma las ganas que tiene de aprender y lo gran tenista que ya es. Veremos hasta dónde escala de aquí a final de temporada, colocando una rampa de lanzamiento de cara a un 2023 donde puede terminar dando el salto definitivo.

10. Lo que queda de Serena. Con casi 41 años, después de ser madre, inmersa en diferentes negocios y con un físico que ya no le permite competir como antaño, la realidad de Serena Williams es la de una tenista que ha vuelto para despedirse. Lo hará con honor, como es ella, agarrándose a la pista tanto como le permitan sus fuerzas, pero será inolvidable acompañarle hasta el final de su carrera. Cincinnati y el US Open serán sus últimas paradas, ojalá no terminara nunca este viaje.

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