Tita Torró: “La gente me pedía seguir jugando, pero ya no era feliz”

Fue 47º del mundo y una de las españolas con mayor potencial, hasta que colapsó mentalmente. “Durante dos años odié el tenis, ahora me he reconciliado”.

Entrevista con Tita Torró. Fuente: Punto de Break
Entrevista con Tita Torró. Fuente: Punto de Break

Abril de 2022, se cumplen cuatro años desde la última vez que Tita Torró (Villena, 1992) disputó un partido profesional. Muchos la recordarán por su tremendo golpe de derecha, o de verla irrumpir en el top50. Otros, los más curiosos, se preguntarán qué fue de aquella chica que guardaba tantísimo potencial en su raqueta. Ese misterio lo vamos a resolver en unos minutos.

Punto de Break contacta con la jugadora alicantina para descubrir su nueva realidad, actualmente instalada en Murcia y a pocos meses de finalizar su titulación en Fisioterapia. El cambio está claro: Tita sacrificó su mayor pasión a cambio de asegurarse un futuro. ¿Pero por qué tomó esa decisión? ¿Por qué dio ese paso con tan solo 25 años? ¿Volveremos a verla competir? Para entender bien la historia, nada mejor que escuchar a su protagonista.

Perdona que sea directo, ¿estás retirada?

Yo también me lo pregunto. Ahora mismo sigo compitiendo para la Universidad, cuanto termine la carrera tomaré una decisión. Por ahora estoy centrada en mis estudios, no pienso en la competición.

Han pasado cuatro años de tu último partido, ¿qué hiciste en este tiempo?

Ha sido un proceso muy largo, he tenido que aceptar el cambio radical que ha pegado mi vida, afrontar un nuevo camino para tener un futuro a través de los estudios. Ha sido duro, llevaba diez años sin estudiar, venía de una realidad totalmente distinta, pero me siento afortunada por haber vivido las dos vidas. De ser top50 en el tenis he pasado a ser una chica normal que se saca su carrera como tantas otras.

Entiendo que fue algo meditado.

El pensamiento lo arrastraba ya desde hace tiempo, venía de dar muchos trompicones, luchando sin ver los resultados. Pasé por mucha ansiedad, mi entorno profesional tampoco me lo puso fácil y tuve que mudarme a Barcelona. En mi última etapa, entrenando con Mikel González, sentí que estaba haciendo un gran trabajo, era cuando mejor estaba, pero mi cabeza dijo: hasta aquí. No podía más, necesitaba parar, ver lo que realmente me hacía feliz.

Obidos, Portugal, abril de 2018. ¿Pasó algo en aquel torneo para que fuera el último?

Ese año empecé con una gira por Estados Unidos y recuerdo que hubo un momento donde yo misma me preguntaba: ¿Qué hago aquí? ¿Por qué no estoy disfrutando?. La gente me pedía que siguiera intentándolo, pero no era sano continuar. Volví a Barcelona y se lo expliqué a mi familia, les conté que necesitaba un descanso. Estuve un mes en casa sin saber qué hacer con mi vida, hasta que en abril decidí volver a jugar. Me fui a un torneo en Portugal y allí es cuando me di cuenta que lo mejor era dejarlo. Por suerte, apareció la oportunidad de ir a la Universidad para salvar mi futuro.

¿Cambió tu relación con el tenis?

Los dos primeros años odiaba el tenis, no quería saber nada del tenis, ni leía ni veía nada. Ya en el tercer y cuarto año me reconcilié un poco, fui perdonando a la gente que en ese momento me lo puso difícil, ha sido todo un proceso. Ahora es diferente, ahora ya puedo sentarme y ver un partido tranquilamente.

Si miras atrás y analizas tu carrera, ¿te gusta lo que ves?

Fui la #47 del mundo, poca gente puede decirlo, así que me quedo con eso. Me esforcé al máximo, aunque mi entorno profesional no me lo puso fácil en muchas ocasiones, pero tiré hacia delante. Claro que se podía haber hecho mejor, pero me quedo con buen sabor de boca con lo que hice.

¿Qué hubiera hecho falta para retenerte más tiempo en el circuito?

En el momento donde estuve más arriba, creo que no se hicieron las cosas bien conmigo. Si una jugadora está #50 del mundo, el sitio donde está entrenando y su entorno profesional deberían ayudarle a que todo sea diferente, ponérselo más fácil, no más difícil.

Mentalmente, ¿crees que diste tu máximo?

Soy una mujer luchadora, guerrera, alguien que siempre quiere ir hacia delante. Eso me lo ha dado el tenis, la disciplina de cada entrenamiento, el deporte me ha dado muchas cosas buenas. Algún partido hubo donde de cabeza me fui rápido, pero trabajaba para mejorar en eso, en algunos momentos lo hice bien y en otros no tanto.

Vaya derecha tenías…

La echo de menos (risas).

Pero eso no se pierde.

De vez en cuando sigo jugando para la Universidad y la verdad es que sigue ahí, lo que pasa que ya no tengo la misma fuerza, físicamente ya no es como antes.

¿En qué momento se empiezan a torcer las cosas?

Vuelvo a lo de antes, creo que conmigo no se hicieron bien las cosas desde un principio, se apostó por un patrón que no era el mío, no se tomaron las decisiones correctas. Todo eso se va acumulando hasta que un día explota. Eso provocó que no fuera feliz con lo que hacía.

Me estoy acordando de tus inicios con Lara Arruabarrena y Garbiñe Muguruza. ¡Menudo trío!

Fue una etapa muy bonita, entre las tres íbamos tirando las unas de las otras. Nos llevábamos muy bien, guardo momentos especiales de esos años, me encantaba ganar y ser competitiva. Algún día me vienen a la cabeza esos pensamientos, me acuerdo de lo mucho que me gustaba competir, ver que ya no estoy ahí es difícil, pero es parte del proceso que estoy pasando.

¿Mantenéis el contacto?

Con Lara sí, nos escribimos de vez en cuando. Con Garbiñe no mucho, aunque si alguna vez le escribo ella me responde.

Marrakech 2014, tu único título WTA. ¿Te acuerdas a quién ganaste esa semana?

(Risas)

Ganaste a Lara en octavos (6-1, 6-2) y a Garbiñe en semifinales (6-0, 6-3). En aquel momento eras la líder del trío...

En esa semana puede ser, se me dio muy bien aquel torneo, estaba muy centrada y tuvimos la suerte de que salió todo a favor y salir campeona.

En 2012 ganaste 36 partidos seguidos en tierra batida. ¿Eso cómo se hace?

No lo sé, pero estaba con una confianza que jamás había tenido en mi carrera, tocaba la bola y sabía que iba dentro, sabía que ese partido lo iba a ganar. Estuve muy enfocada en alargar ese nivel de confianza.

Vamos a abrir el baúl de los recuerdos. Roland Garros 2010, subcampeona de Roland Garros Junior en dobles.

¡Con Lara! De los mejores recuerdos que tengo. Era súper pequeña, además en Roland Garros, que era como un sueño, rodeado de los grandes, llegar hasta la final fue impresionante. Esa semana fue muy bonita.

Madrid 2013, le ganas a Francesca Schiavone.

Ese partido también fue muy importante, justo después de ganar salí de pista a abrazarme con mi entrenador, fue una liberación.

Indian Wells 2014, le ganas a Angelique Kerber.

Me lo sigo poniendo de vez en cuando (risas). Esa noche fue brutal, tuve esa confianza de ver que podía y, por suerte, lo hice.

Roland Garros 2014, tercera ronda ante Simona Halep.

También increíble. Imagínate, la pista llena hasta la bandera, pero Simona me sobrepasó, jugó increíble y demostró que estaba por encima de mí.

Wimbledon 2014, le fuerzas un tercer set a Venus Williams.

¡No me acordaba de esta! Encima ese día pudo venir mi padre y verlo en directo. Que me viese ganarle un set a Venus fue espectacular.

La más curiosa de todas, ¿sabes que le tienes ganado el H2H a Ashleigh Barty?

¡Es verdad, en Tokio! (Risas) Además un partido durísimo, 6-4 en el tercero. Me viene a la cabeza una bola súper importante donde ella pegó un remate, se le marchó, pidió la revisión y, después de esperar un buen rato, me dieron el punto a mí. Me costó mucho esa victoria, en aquel entonces Barty ya hacía de todo, tenía un juego totalmente diferente a las demás. Lo disfruté mucho ese partido.

¿Qué recuerdo guardas con más cariño?

El título en Marrakech, la semana en Indian Wells y mi debut en la FedCup, me quedo con esos tres.

¿Qué recuerdos duelen más?

Las lesiones han sido lo peor, he tenido bastantes. Además es que llegaban justo en el peor momento, cuando estaba arriba y ganando partidos, entonces te toca parar y empezar desde cero. Otra vez a ganar confianza, a coger una buena racha, a subir posiciones en el ranking... y una vez lo conseguía, me volvía a lesionar.

¿Por qué tanta lesión?

Hay una parte de mala suerte y otra parte mía de que no estaba bien, llevaba mucha carga de ansiedad. Al final todo eso tiene que salir por algún lado, en mi caso salía en forma de lesión. También por mi manera de jugar, tenía que generar mucho desde atrás, no era un juego como por ejemplo tienen Garbiñe o Paula, que juegan de la línea para delante.

¿Cambiarías alguna decisión del pasado?

No cambiaría nada, si estoy aquí ahora es por algo. Está claro que si volviera a verme en ese momento de mi carrera seguro que haría muchas cosas diferentes, pero estoy tranquila por cómo han ido las cosas hasta llegar aquí. Estoy donde quiero estar y estoy feliz.

Estuviste a punto de volver en 2020, ¿qué pasó?

Fueron los primeros años después de apartarme del circuito, todavía tenía muchas dudas sobre si volver o no volver. Pensé que por el hecho de estar estudiando podría tener un regreso algo más tranquilo, pero al final no.

Querías volver, pero no querías volver. ¿Cómo fue esa lucha interna?

Me hacía ir adelante el hecho de que el tenis siempre me ha encantado, lo he disfrutado, me gusta competir, tener la opción de viajar tanto y conocer a gente es algo muy bonito, pero eso son las cosas buenas. Luego tiene otras cosas malas que no quería revivir, así que decidí mantenerme lejos. Desde pequeños siempre nos inculcan que hay que tirar hacia delante, pase lo que pase, pero muchas veces lo más inteligente es detenerte y ver qué cosas sí y qué cosas no. Darte cuenta de lo que realmente te hace feliz, no lo que los demás quieren que hagas.

¿Que probabilidades hay de que te volvamos a ver en el circuito?

Pocas, la verdad. Muy pocas.

No estaría mal una despedida dentro de la pista.

Me encantaría, pero ahora mismo no se puede. Despedirme en una pista sería ideal, yo soy del tenis, vengo del tenis, pero ahora me veo como si fuera otra persona. Me veo como fisioterapeuta, ha sido un proceso que me ha costado un montón. Ya no soy Tita Torró la tenista, soy una chica más que está estudiando su carrera.

Quizá en el futuro puedas ser fisio en el circuito profesional…

¡Me encantaría! Ojalá en el futuro pueda vivir el tenis desde otro punto de vista, desde fuera, sería muy bonito.

¿Qué te preocupa en la vida?

Ahora mismo pocas cosas, lo único que quiero es terminar mis estudios y avanzar un poquito más en mi vida personal, tener un trabajo y una casa.

¿Te da miedo el qué dirán?

Para nada, la gente que tiene sentido común valorará a una chica que ha sido #47 del mundo y entenderá a una chica que luego se pone a estudiar una carrera pensando en el futuro. Poca gente hace eso, aunque no soy ni más ni menos que nadie. Lo fácil hubiera sido retirarme y ponerme de entrenadora, pero elegí el camino más difícil.

¿Te llevas amigas de este viaje?

Claro que sí, pero tampoco muchas. Me llevo a Lara y me llevo a Paula. Con Paula viví mis momentos más duros y también los suyos, fue una etapa muy complicada en lo personal para las dos. Éramos como hermanas, nos ayudamos la una a la otra durante aquel proceso.

Ahora es la Nº3 del mundo, ¿qué piensas?

Verla Nº3 del mundo es alucinante, pero lo mejor es que seguimos hablando a día de hoy, que me siga queriendo tener cerca en su vida dice mucho de Paula. Me alegro muchísimo por ella, se lo merece.

¿Te imaginas estar ahí?

Claro que me gustaría, alguna vez lo pienso, pero sé todo el esfuerzo y el sufrimiento que conlleva. Si yo para llegar al top50 lo he pasado mal, no me quiero imaginar por lo que hay que pasar para estar en el top3. Estoy bien así, poco a poco he ido recuperando mi amor por el tenis, eso ya vale mucho.

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