El día que Jim Courier se convirtió en el mejor tenista del mundo

Se cumplen 30 años desde que Jim pisara por primera vez el Nº1 ATP. Sucedió en el torneo de San Francisco, justo después de conquistar el Open de Australia.

Fernando Murciego | 4 Feb 2022 | 14.41
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Jim Courier posa con el título del Open de Australia. Fuente Getty
Jim Courier posa con el título del Open de Australia. Fuente Getty

Por muchos años que pasen –en este caso 30–, hay días en la vida que son inolvidables. Si además eres el protagonista, como le ocurrió a Jim Courier en febrero de 1992, la fecha se graba de tal manera que raro es el día en el que no te venga su recuerdo. Se cumplen tres décadas desde que el estadounidense se convirtiera en número 1 de mundo, un logro que consiguió al alcanzar la final del torneo de San Francisco, apenas unos días después de conquistar en el Open de Australia su segundo título de Grand Slam. En una charla con los compañeros de ATP, el norteamericano se sentó para rememorar aquel día tan especial.

“Recuerdo sentir una gran cantidad de estrés en cada partido, solamente me centraba en mantenerme ahí”, asegura el de Florida, quien llegó a acumular un total de 58 semanas en lo más alto de la clasificación. “Sin quererlo, uno mira el ranking y piensa muchas cosas, ve que está ante su gran oportunidad”, añade un Courier que días atrás había superado a Stefan Edberg en la gran final del Australian Open, siendo el sueco el flamante líder del vestuario en aquel momento. Aquella victoria dejó al norteamericano a un paso de la historia, por lo que no se lo pensó dos veces a la hora de apuntarse al ATP de San Francisco la semana siguiente.

“Sabía que si alcanzaba la final en San Francisco me convertiría en el nuevo número 1 del mundo. Pueda que esa posibilidad ya nunca volviera, nadie sabía lo que harían Stefan y Boris las próximas semanas, puede que volvieran a ganar puntos y se distanciaran de mí. Sentí mucha presión en aquel momento, pero también mucho alivio y emoción una vez lo conseguí”, sostiene en el recuerdo. Su triunfo en semifinales sobre Derrick Rostagno le convertía en el mejor del mundo, aunque al día siguiente no pudo celebrarlo tras peder en la final ante su compatriota Michael Chang.

GUERRA ABIERTA POR EL NÚMERO UNO

Ahora mismo, pese a que Novak Djokovic no se baja del ático del ranking desde febrero de 2020, parece que podría venir una época donde esté todo más repartido por ahí arriba. Son varios los nombres que han aprovechado la ausencia del serbio en Melbourne para sumar puntos y acortar diferencias, aunque Courier apuesta por dos nombres antes que por otros: Daniil Medvedev y Alexander Zverev.

“Medvedev ha demostrado que tiene nivel para estar con los mejores jugadores cuando se juega en pista dura. Novak y él dieron un paso definitivo en 2021 en ese aspecto. Trabajó mucho para llegar ahí, su siguiente paso debe ser mantenerse a ese nivel en pistas duras y evolucionar un poco más en las de césped, donde pienso que tiene margen para prosperar. En tierra batida será un desafío mucho más complejo. Ahora mismo tienes que tener un juego completo y ser capaz de ganar puntos en cada superficie, es la única manera de ser Nº1 durante muchas semanas”, contempla el estadounidense, quien los conoce muy bien de haberlos entrevistado a pie de pista.

“Respecto a Zverev, la segunda parte de la temporada pasada fue increíble, los Juegos Olímpicos le ayudaron a despegar y, desde ese momento, ya no frenó. Empezó a meterse cada torneo en el bolsillo, fue realmente impresionante. Tiene un juego con el que ocupa toda la cancha, se adapta a todas las superficies, también le veo con la mentalidad curtidas para volverse un rival muy duro y pelear por cada trofeo. Sin lugar a dudas, Sascha formará parte de la conversación por ser Nº1 del mundo durante los próximos años”, sentencia sin dudar.

El tiempo colocará a cada uno en su lugar, lo que está claro es que cada vez estamos más cerca de ver al 27º número uno de la historia de la ATP. Y una vez lo consiga, sabremos qué tal le sienta la presión. “No cabe duda que el jugador que ejerce de número 1 lleva una carga importante encima. Rápidamente, se convierte en un reto para cualquier rival, todos quieren ganar al número 1. Es también una especia de insignia honorífica, alcanzar lo más alto del ranking te da mucha confianza una vez lo consigues”, contrasta Courier.