El huracán Keys se lleva por delante a Badosa en Australia

Madison mostró un nivel de agresividad y precisión sobresaliente, sacando a base de palos a una Paula apática, que jamás pudo encontrar su sitio sobre la pista.

Madison Keys. Fuente: Getty
Madison Keys. Fuente: Getty

En ocasiones hay partidos cuya explicación es más simple de lo que parece. Nos enrevesamos y nos gusta indagar en cuestiones tácticas, en pequeños momentos que explican un gran resultado, en tendencias globales que acompañan a un duelo. Yo, personalmente, soy fanático de hacer eso: ir de la macro a lo micro, explicar un duelo a través de todas sus variantes. Pero, en ocasiones, hay encuentros en los que el marcador lo dice absolutamente todo, en el que las sensaciones que llegan de un lado y otro de la pista te permiten extraer una lectura clara y transparente. El duelo que abrió la jornada de domingo en este Open de Australia 2022 fue uno de esos partidos: Madison Keys rayó la perfección, y al otro lado de la red, Paula Badosa jamás encontró su lugar ni pudo mostrar un gran nivel. Una conclusión simple que lleva a explicar un claro 6-3 y 6-1. La estadounidense es la primera jugadora del cuadro WTA en alcanzar los cuartos de final.

Los primeros tres juegos fueron toda una declaración de intenciones. No solo para que Keys se reafirmarse en su plan de juego, además de demostrarse a sí misma que los golpes fluían y que los ganadores superarían con holgura a los errores no forzados: la estadounidense dejaba claro a Badosa que su tenis no tenía nada que ver con lo que se había encontrado antes. Tomljanovic, Trevisan, Kostyuk: oponentes que permitían adaptarse a su ritmo de bola, rivales que juegan con más peso y que permiten a Paula responder y contragolpear. La bola de Madison viaja a otra velocidad: es un latigazo absolutamente seco que te obliga a buscar variantes. Y si no las encuentras, estás muerta.

Punto uno para explicar un primer set centelleante. Punto dos: el saque de Badosa. Lo avisábamos y comentábamos que era su gran lunar en un desempeño, hasta el día de hoy, magnífico. Ninguna de sus tres rivales eran grandes sacadoras: ninguna llegó a ponerle bajo presión en un set, ya que Badosa siempre sabía que al resto las puertas podían estar abiertas. Hoy, la estadounidense empezaba el duelo metiendo mucho primer servicio, ajustando sus envíos a las líneas, sin permitir a Paula entrar en pista. El ir a remolque pesó también a nivel mental en la cabeza de Paula, obligada a buscar más con sus servicios. Si el hombro ya la tenía mermada, la ingente presión en las devoluciones de Keys terminaron por hundirla. Destrozando la pelota en cada saque, manteniendo los puntos cortos por mucho que acabasen en errores no forzados, el primer set siempre estuvo en la raqueta de Madison: con un break fue suficiente.

EL SEGUNDO SET, UNA AUTÉNTICA PESADILLA

Tiene solución, pensarán muchos de nuestros lectores. Y parecía que la había: a pesar de comenzar el segundo set encajando una nueva rotura, Badosa inquietaría el servicio de su oponente por primera vez. Fue la única ocasión en todo el partido en la que pudo alargar los intercambios, en la que intentó pegar su derecha con algo más de intención, en la que buscó un mayor peso por la zona de revés. Break a la cazuela, grito de reafirmación y panorama nuevo. ¿Remontada a la vista? Nada de eso: inmediatamente después, la catalana volvería a enredarse con el maldito servicio, cometiendo dos dobles faltas que entregarían en bandeja el contrabreak a Keys. Ello nos dejó una imagen que refleja a la perfección lo que fue este partido para Paula: cabeza gacha en la toalla, sentada con la mirada perdida, la frustración apoderándose de su cuerpo.

Keys nunca bajó el pistón. El tenis que puede desplegar la tenista de Rock Island asusta. Venía en un gran estado de forma, coronándose en Adelaida, y hoy solventó las dudas de la tercera ronda (venció a Wang en el supertiebreak del tercer set) con una actuación autoritaria. Un verdadero huracán se posaba sobre la Rod Laver Arena: golpes planos y precisos, agresividad controlada que penetraba en el cemento australiano. Incluso el revés paralelo encontraba los huecos, dejando sin respuesta a una Paula que ya no sabía qué hacer. Como decíamos al inicio: a veces, el tenis se resume a una jugadora que juega de 10, y una rival que no consigue pasar del 5. Juntas esos dos factores... y por muchos cambios de dinámica que pueda haber, ganará la que jugó de 10.

Es una derrota que puede ser dura en la forma, pero es posible que nuestras ilusiones con Badosa se basaran en el corazón, el pundonor y la entrega que jamás puso en duda. A nivel tenístico, las molestias físicas en el hombro la lastraron sobremanera a lo largo de la primera semana: solo faltaba que una auténtica pegadora los expusiese como hizo Kostyuk en algunos tramos. Claro que esta pegadora, llamada Madison Keys, sí que tiene experiencia en las grandes ligas. A ella no le tembló la mano para ejecutar a Badosa, que, aún con todo, se marcha de la gira australiana con un título bajo el brazo y siendo la mejor española en el ranking WTA. Ya quisiera yo que mis días malos viniesen con ese bonus, desde luego. Honor a Paula y mucho ojo con Madison, que si sigue así podría ser una verdadera competencia al nivel espectacular que Ashleigh Barty viene desplegando hasta ahora. Todo puede pasar en Melbourne.

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