Djokovic no tiene la culpa

Todos señalan al tenista serbio tras haber recibido la exención médica para jugar en Australia, pero él solo se ha acogido a una regla impuesta por otro.

Djokovic no tiene la culpa. Foto: Getty
Djokovic no tiene la culpa. Foto: Getty

Novak Djokovic y exención son las palabras más repetidas en Twitter tenis en las últimas 24 horas. Se han juntado dos temas muy polémicos, la figura del serbio, que todo lo que hace o dice se coge con pinzas y se mira con lupa, y el tema vacunas, con tanta gente con diversos puntos de vista al respecto. Un cóctel explosivo al juntarse que ha provocado ríos y ríos de comentarios, con varias posturas muy enfrentadas. Lo que pocos ven es que Djokovic, realmente, no tiene culpa de lo que ha pasado. Lo explico.

Las autoridades australianas, con el gobierno de Victoria a la cabeza, no han manejado la situación de la mejor forma posible. Desde el pasado mes de octubre, han ido soltando información confusa a cuentagotas. Ahora sí permitimos a los no vacunados, ahora no, ahora sí, ahora con certificado, ahora con vacunación completa. Fue un auténtico lío. Finalmente, el pasado mes de noviembre (con bastantes días de retraso) anunciaron que no permitirían la entrada de los no vacunados.

Aparentemente, ya estaba. No habría debate. Si no te vacunas o no pruebas que te has vacunado, no podrás ni pisar el país. Estaba claro, ¿no? Pues no. Se sacaron de la manga el tema de las exenciones médicas. Pusieron encima de la mesa una carta que cambiaba el juego por completo.

Djokovic, tras el primer anuncio, tenía dos opciones. Una, iba al Open de Australia diciendo que se había vacunado. Dos, rechazaba ir al Open de Australia diciendo que no se había vacunado. Con esa exención, le daban la posibilidad de jugar el primer Grand Slam de la temporada evitando el decantarse por una de las dos opciones anteriores, polémica fuera la que fuera.

No culpen a Djokovic por aplicar a esa exención. Él solo ha jugado según las reglas impuestas por el gobierno de Victoria. Señalen a este gobierno, que durante los últimos tres meses ha ido dando bandazos, cambiando de opinión una y otra vez y terminando por ofrecer la posibilidad de entrar al país a través de un medio que iba a causar mucha polémica entre los ciudadanos locales, sin olvidar lo injusto y vergonzoso que supone el que hayan vetado a tenistas vacunados con Sputnik. Le gestión de todo esto por parte de las autoridades no puede ser peor.

Djokovic gana tiempo

Con esta exención, Nole gana tiempo. Solo él y su círculo sabe si está vacunado o no. Y así quiere que siga siendo. Tanto si dice que está vacunado como que no, eso provocará posicionarse en un bando u otro, y eso es lo que el serbio no quiere hacer. Es muy respetable que alguien no quiera desvelar su condición médica y no se le puede obligar a nadie el hacerlo.

Otro tema es si cumple alguno de los requisitos por los cuales se concede una exención. Pero si se la han dado, debemos creer que el sistema funciona perfectamente. Sea como sea, esto es algo que nunca sabremos. Lo único tangible es que ha pedido una exención y se la han dado, no hay más.

Djokovic no tiene la culpa de que el gobierno de Victoria le haya dado la opción de agarrarse a una opción por la cual no tener que decir si está vacunado o no. Al final, él solo se está ajustando a las reglas. Distinto sería si otro torneo de Grand Slam, sea Roland Garros, Wimbledon o el US Open, sí que obligue a un tenista a estar vacunado para participar, sin exenciones de por medio. Si esto ocurre, ya veremos lo que decide hacer Djokovic. De momento, él sigue agarrándose a sus principios, aunque esto le coloque en el centro del disparadero y no dejen de llegarle críticas por todos lados. Haga lo que haga Nole, a fin de cuentas, siempre será cuestionado.

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