Feliciano López I de España

El toledano dio una clase maestra de cómo acercarse y cerrar los puntos para desesperar a Rublev y darle a España el primer punto ante Rusia.

Feliciano López. Fuente: Getty
Feliciano López. Fuente: Getty

Los días de lluvia, la mantita y el sofá. La cerveza a mediodía un sábado. Los domingos al sol. Feliciano López y jugar para España. Palabras que se leen como si fuesen una sola: binomios que se escriben junto y que no se entienden el uno sin el otro. Lo del tenista toledano en el punto que abría el España vs Rusia de la fase de grupos de la Copa Davis 2021 fue, simplemente, de otra época: una demostración de tenis vintage donde Feli, a puro talento y corazón, consiguió darle la vuelta a un partido en el que no partía como favorito. Saque a saque, volea a volea, López hizo volar los pronósticos y volvió loco a Andrey Rublev, para deleite de una grada del Madrid Arena absolutamente entregada a la causa. España se pone 1-0 ante Rusia, con el Pablo Carreño vs Daniil Medvedev como próxima estación de una eliminatoria de alto voltaje.

El ambiente era de gala, de los mejores días: la grada rugía y alentaba a Feliciano desde el inicio, consciente de que todo punto, set y casi juego era importante de cara a la clasificación final. El primer juego, sin embargo, fue una estocada importante, un freno a la efervescencia inicial del público: break para Rublev ante un Feli perdido entre segundos saques. Empezar a contrapié supuso un pequeño bajón anímico para el toledano, que hablaba consigo mismo constantemente, casi sin poder creer lo que estaba pasando. Él, un hombre Davis por excelencia, alguien que sube su nivel al ponerse la camiseta de la selección, estaba teniendo graves problemas para mantener parejo el marcador.

Lo cierto es que el primer parcial fue un absoluto destrozo por parte de Rublev. Feliciano lo intentó todo: subidas a la red (algunas incluso con cierto aroma kamikaze), slices paralelos, slices cruzados... pero no había manera. La derecha de Andrey era misil tras misil, impertérrito cuando López le proponía bajar al barro y pegar por debajo de su cintura. Feli no conseguía poner en dificultades con el primer golpe al resto al ruso, que se invertía con facilidad hacia su lado de derecha y desde ahí comandaba el intercambio. Todo esto es evidente: ahora bien, el problema radicaba en el bajísimo nivel al servicio del español. Para muestra un botón: después de salvar tres bolas de break seguidas con un tenis perfecto, el número dos español tocaba el botón de autodestrucción y entregaba con dos dobles faltas seguidas el segundo break del primer parcial. Solo había un jugador sobre la cancha: era tarea de Feli responder, animarse y empezar a activar su servicio para, al menos, mantener las tablas a lo largo de la segunda manga.

FELICIANO DESPIERTA Y RUGE EN EL SEGUNDO SET

La clave era despertar con el saque. Todo lo demás vendría solo: el aumento en la confianza, la agresividad para acercarse a la red. Feli se alimentó de los primeros servicios, que volvieron a aparecer al inicio del segundo parcial, para volver a encender a la grada y, sobre todo, para darse la mínima oportunidad de soñar. Debía mantener un porcentaje notable, emparejar el duelo y aprovechar algún momento de debilidad de Rublev... y todo esto no tardó demasiado en llegar, en un juego en el que, además, la fortuna quiso sonreír a España con un toque en la red que nos vino de lujo. Un error no forzado de Andrey, una subida excepcional de Feliciano... y la rotura lo cambió todo.

A partir de ahí, el toledano afrontaría el desafío de cerrar la manga sin su mejor aliado, ese primer saque que volvía a aparecer. Pero recuerden: estamos hablando de otro Feliciano, uno con la confianza de su lado, con el arrojo de quien ya sí siente que puede hacer daño a un Rublev en ocasiones desesperado. Estocada a estocada, cada subida de Feli a la red era una función de ballet de la mejor compañía, una demostración de que incluso en el año 2021 el juego en la red te puede ganar partidos. El español consolidó la rotura para enfado de Rublev, hizo vibrar a la grada y consiguió cerrar el segundo parcial por la vía rápida, dando un motivo de esperanza incluso a pesar de una posible derrota y equilibrando el partido con una grada absolutamente loca por su jugador.

ENCAMINADO HACIA LA VICTORIA

Tiene mérito igualar a un set contra Andrey Rublev cuando estás sacando por debajo del 50%. En tramos del partido, incluso, por debajodel 40%. Pero los segundos saques también eran electrizantes y buscaban constantemente el revés de Andrey, que contestaba intermitentemente, alternando grandes passing shots a los pies con otros fallos a la red por problemas de timing. De nuevo, en el set decisivo, la fórmula era clara: mantener la fortaleza al saque y esperar un pequeño bajón de Andrey con su saque. Y ese bajón llegaba, y era de carácter mas psicológico que tenístico: después de un juego eterno en el que Feli salvó numerosas bolas de break, su oponente, asfixiado por el ritmo de vértigo del partido, por los gritos del público y la impotencia de no firmar esa ansiada rotura, bajaba la guardia. Lo aprovechaba Feli para subir a la red, con precisión clínica... y para cerrar una rotura que volvía loca al Madrid Arena.

Lo que aconteció a partir de esa rotura fue una especie de estado de efervescencia de un hombre destinado a la gloria, un tenista que se convierte en un animal competitivo una vez se enfunda la zamarra española. Hay pocos jugadores en el circuito que suban tantísimo sus prestaciones como lo hace Feliciano López en la Copa Davis, tenga el formato que tenga y sea en el lugar que sea. Victorias como las de hoy lo demuestran (finalmente 2-6, 6-3, 6-3). Y no solo eso: era un punto absolutamente capital, puesto que en caso de derrota, una victoria supone muchísimo en la pelea por formar parte de los mejores segundos. Pero quién sabe: si todos los tenistas españolas se motivan de esta manera, quizás ni el mejor Medvedev pueda con los "hombres Davis". Carreño, es tu turno.

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