La indigestión de la derrota, por Lorenzo Musetti

El italiano admite que perder en Roland Garros ante Djokovic le quitó las ganas de jugar a tenis. “Ya no tenía chispa, perdí la pasión”.

Lorenzo Musetti. Fuente: Getty
Lorenzo Musetti. Fuente: Getty

7 de junio de 2021. Jornada de octavos de final de Roland Garros. Han pasado dos horas de partido y la sorpresa no puede ser más grande en la Philippe Chatrier. Lorenzo Musetti, en su primera participación en un torneo de Grand Slam, le está ganando a Novak Djokovic dos sets a cero. Muchos empiezan ya a escribir la crónica, pero el serbio tiene todavía mucho que decir. El reloj no llega a completar las tres horas y media de partido, pero en la cabeza del italiano, el dolor de esta derrota permanecerá mucho más tiempo.

¿Cuánto tiempo? El suficiente para meterle en una espiral negativa que le haga caer en el debut de Wimbledon (Hurkacz), Bastad (Laaksonen), los Juegos Olímpicos (Millman), Cincinnati (Anderson) y Winston-Salem (Coria). El de Carrara solo recuperará la sonrisa en el US Open, al tumbar en primera ronda a Emilio Nava, 385º del mundo. Ganaría otro partido en Nur-Sultan para luego ceder ante Djere, aunque el mayor desastre llegó ayer en Sofia ante Kuzmanov. Un balance de 2-11 que está bloqueando su fortaleza mental hasta hacerle cuestionar lo más íntimo. Gracias a una entrevista con la Gazzetta dello Sport, hoy sabemos cuáles fueron las consecuencias de aquella tarde agridulce ante Djokovic.

Lo peor ya quedó atrás

"Estoy feliz, he pasado por un período realmente malo. Sentía que ya no tenía la chispa, la pasión. Había roto con mi novia, son cosas que le puede pasar a todos los jóvenes, pero en mi caso se juntaron varias cosas para acabar produciendo este malestar. Hubo muchos días que me sentí muy mal en la pista, que no tenía muchas ganas de jugar. Todavía estoy en la fase de curación, si se puede decir así. Después de Tokio comencé a trabajar con un psicólogo que conozco desde hace algún tiempo, la Federación lo puso a mi disposición y me está haciendo mucho bien. Abrirse emocionalmente es importante”.

Intención de trabajar con un psicólogo

“Trabajo para comprender mis emociones y también para comprender cómo me afectan luego dentro del campo. Luché mucho después de Roland Garros y todos estos problemas personales, sentí aún más presión. Por un momento pensé que era inmortal, pero incluso los mejores campeones a veces son aplastados por la presión” .

Relación posterior con Djokovic

"Nole es una persona muy especial, muy amable, creo que realmente se merecía completar el Grand Slam en Nueva York. Desde entonces hemos hablado alguna vez, pero no de nuestro partido. Entrenar con él siempre es un privilegio, se puede ver de cerca su forma de trabajar, toda la atención que le pone, cada detalle es impresionante” .

Aprendizaje tras superar la crisis

“A veces simplemente hay que esperar a que pase la inundación. Mostrar tus debilidades no está mal, con sacrificio y pasión siempre se puede retomar el rumbo. Tener cerca a mi entrenador (Simone Tartarini) fue fundamental, para mí es como un segundo padre. Intentó motivarme, hizo que quisiera volver a entrenar, él sabe que el tenis es mi gran amor, solo tenía que hacerme reaccionar. Ahora el objetivo es clasificarme para las ATP NextGen Finals, tengo muchas ganas de jugar frente al público local, los extrañé demasiado”.

Emma Raducanu, una amiga desde que tenían 12 años

"Conozco bien a Emma, jugamos muchos torneos juntos cuando éramos niños pero luego perdimos el contacto. En Wimbledon nos volvimos a encontrar y retomamos la relación. Ella estaba esperando un torneo así, tan increíble como lo que vimos en Nueva York, siempre ha sido la típica jugadora talentosa que luchó por expresarse lo mejor posible en el campo.Ahora ha ganado un Grand Slam sin perder un solo set, resolvió cada problema que se le apareció en el camino”.

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