Millman vuelve al lugar donde fue feliz

Doce meses después, el australiano regresa a uno de los lugares más emblemáticos de su carrera, donde levantó su primer título ATP.

John Millman. Fuente: Getty
John Millman. Fuente: Getty

El calendario ATP es tan largo que a veces nos olvidamos de la importancia que tienen las pequeñas paradas durante ese recorrido. Todos queremos que llegue Wimbledon, el Masters 1000 de Miami o el Torneo Conde de Godó, pero en los eventos menores también nacen historias increíbles que quedan para siempre. Como por ejemplo, la historia de John Millman, que tomó forma hace justo doce meses en el ATP 250 de Nur-Sultan, donde levantó su primer título profesional. Esta semana, el australiano buscará defender su corona en Kazajistán.

“Aquello fue algo masivo para mí, algo gigantesco”, comenta el jugador de 32 años en declaraciones exclusivas para ATP. “Ganar un título en este nivel, en estos momentos, es un reto tremendamente complicado, pero era un desafío que me había auto impuesto desde hacía varias temporadas. Si miramos la lista, hay muchos grandes jugadores que no han sido capaces de abrirse paso y levantar un título profesional”, recuerda el actual Nº43 mundial, uno de los hombres que más tuvo que esperar para inaugurar su palmarés.

Nos gusta hablar de dinámicas, de sensaciones, de ranking, incluso de victorias, pero al final son los trofeos lo que calma el hambre del jugador profesional. “Sentía que me había colocado ya en un par de ocasiones cerca del objetivo, había jugado un par de finales antes, así que lograr dar ese último paso, el más difícil de todos, fue muy especial. Mentalmente fue un año desafiante para todo el mundo, así que hacerlo en una situación así me hizo sentir todavía más orgullo, fue una prueba de resiliencia absoluta. El triunfo fue la culminación de muchos años de trabajo”, celebra Millman, uno de los grandes currantes del vestuario.

Bien lo sabe Millman la cantidad de hombres que colgaron la raqueta con los bolsillos vacíos, incluso él mismo pensaría que terminaría siendo uno de ellos cuando perdió la final de Budapest 2018 (Ceccinato) y la de Tokio 2019 (Djokovic). Hasta que llego el 2020 y un nuevo torneo nació en el calendario, Astaná, para darse el lujo de vestirse de campeón. Es solo una semana, pero es la semana que te hace entrar en la historia, la que confirma que el esfuerzo de toda una vida mereció la pena.

Pero no todos son títulos, también están los Grand Slam y algunos partidos inolvidables, algo en lo que Millman se apoya para subrayar la regularidad y constancia que siempre tuvo en su trayectoria. “En los momentos de mi carrera en los que estuve bien de forma, sentí que jugaba bastante bien, he logrado alcanzar un nivel de tenis bastante bueno. Tal vez algunos resultados no muestren esto que digo, pero en esos picos altos de mi trayectoria me sentí realmente bien”, valora el de Brisbane.

Hace un año le vimos superando a Verdasco, Paul, Tiafoe y Mannarino, cuatro jugadores que perfectamente podrían haberle derrotado bajo el techo de Nur-Sultan, pero aquella semana estaba reservada con su nombre y apellidos. Esta vez, no importa tanto quién aparezca delante, lo más bonito será reencontrarse con el lugar de los hechos, los hechos más especiales de su etapa como jugador. “La sensación es regresar a este lugar es muy agradable, hacen un trabajo increíble en este torneo. Es positivo estar de vuelta en un evento donde guardo tan buenos recuerdos del pasado”, concluye antes de afrontar la primera ronda, donde chocará con alguien de la fase previa.

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