Tsitsipas se lleva ante Murray un partido que será difícil olvidar

PARTIDAZO el que hemos vivido en la Arthur Ashe. El griego necesitó de casi cinco horas para superar a un renacido Andy Murray.

Tsitsipas se lleva ante Murray un partido que será difícil olvidar. Foto: Getty
Tsitsipas se lleva ante Murray un partido que será difícil olvidar. Foto: Getty

Una primera ronda imposible de mejorar. Abrimos boca en este US Open con un partido de esos que crean afición. Stefanos Tsitsipas, en casi cinco horas de partido, superó a un Andy Murray que por momentos llegó a parecer el tenista que nos deslumbró a todos en su mejor época. 2-6 7-6 3-6 6-3 y 6-4 para el heleno, que estuvo realmente contra las cuerdas y llegó a pasarlo realmente mal para seguir vivo en Nueva York.

Dicen que los grandes campeones, son grandes campeones por algo. Y a Andy Murray le pueden poner una cadera de metal o lo que ustedes puedan imaginar, pero el británico seguirá siendo el mismo gran campeón que ha sido siempre y es un gustazo verle correr y golpear la bola, aunque, evidentemente, ya no sea el mismo de hace un lustro. Tsitsipas tenía de nuevo una primera ronda trampa, como le pasó en Wimbledon, y no estaba dispuesto a que le pasara lo mismo que con Tiafoe, pero no pude evitar comenzar el partido hincando la rodilla.

Andy fue casi un vendaval. Mezclando la inteligencia táctica y del juego que le dan los años con su toque característico. A Tsitsipas le costaba controlar la bola, sobre todo por el lado del revés, y llegó a verse con doble break en contra en un abrir y cerrar de ojos. Murray empezaba golpeando primero, y amenazaba con seguir.

El segundo set igualó un poco las cosas, con ambos jugadores dejándose prácticamente todo en pista. Agresivos y profundos, ninguno de los dos quería ceder ni un centímetro de pista y eso nos dejaba un partido atractivo para el espectador y un tanto sufrido para los jugadores. Lo mejor se pudo ver en el tiebreak de esta segunda manga.

Murray, que gritaba a su box que necesitaba otro par de zapatillas y no las tenía (se resbaló porque del sudor, las tenía totalmente empapadas), empezó poniéndose por delante con varios puntos de esos que casi parecía que estuviéramos de nuevo en los inicios de la década del 2010. Con dos bolas de set a favor, Tsitsipas tragaba saliva y se las veía negras para remontar eso. El griego sacó la varita y se marcó dos puntos magníficos, sobre todo el segundo, con un Andy defendiéndose de dos smashes consecutivos en uno de esos puntos que levantó a la grada. Luego, con una doble falta de Murray, aprovechaba para igualar la contienda.

Murray no pierde la fe

¿Pensaban que tras levantar esto, Tsitsipas iba a caminar directamente hacia la victoria? Se equivocaban. Andy Murray tenía mucho que decir todavía y sorprendió saliendo de vestuarios (con zapatillas secas) dispuesto a dar batalla a uno de los favoritos al título. Sacando su derecha a relucir (sí, su derecha) desarboló a un Stefanos que seguía sin encontrarse cómodo en el partido. Si fueron a la cocina a por algo de comida, quizá se encontraron un 3-0 en el marcador a favor del británico.

No desaprovecharía esa ventaja Murray, que colocó al heleno contra las cuerdas y empezó a golpearle una y otra vez con un tenis muy agresivo y dejando el marcador a un solo set de dejar fuera al reciente finalista de Roland Garros. Resultaba chocante que Andy, con todo lo que ha pasado y con una cadera de metal, estuviera tan cerca de derrotar al número 3 del mundo, 11 años menor que él.

Tsitsipas empieza a remontar

El griego es guerrero, pese a todo, y la batalla en un Slam es larga. Andy bajó un poco la intensidad y el griego apretó el acelerador a fondo desde el minuto 1 para evitar sorpresas desagradables. A las primeras de cambio, Murray sufrió el primer break del partido y al verse 0-3 abajo, decidió dejarse ir y guardarse fuerzas para la quinta y última manga. No tuvo demasiada historia este cuarto set, excepto la que escribió el británico cuando evitó el rosco y recuperando un break, casi le da un susto a un Tsitsipas que mostró molestias en su rodilla izquierda.

Estaba siendo un partidazo, con mayúsculas. Casi cuatro horas de encuentro, con alternativas para ambos y con una Arthur Ashe vibrante. Tras un pequeño parón para recuperar fuerzas, Tsitsipas salió dispuesto a marcar distancias desde el principio. Presionando al límite y sin dejarle respirar, el griego consiguió un break nada más empezar y desesperar de esta forma al británico.

“He is cheating!”, gritaba Andy a su box. Acusaba al griego de que le estaban haciendo coaching desde la grada. Por si fuera poco, cuando se confirmaba el 0-2 en contra de Andy, se acercó al supervisor, sentado en las primeras filas de la grada, y le comentó que nunca se había tomado tanto tiempo para ir al baño como hizo Stefanos entre el cuarto y quinto set. Esto añadía un poco de picante a lo que estaba pasando.

Los dos fueron aguantando sus servicios, con más o menos apuros, hasta que llegamos al juego decisivo. Tsitsipas se puso con 5-4 y saque para llevarse el partido. No le tembló la mano y no dio opción a Andy para darle la vuelta a todo. Con un frío apretón de manos terminaba este partidazo de primera ronda. Un encuentro que sin duda, recordaremos todo el torneo.

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