El futuro que nos espera en la ATP sin el Big 3

En este 2021 estamos viendo lo que puede ser el tenis en la ATP dentro de unos años. ¿Tenemos un relevo atractivo para seguir creando un sentimiendo fan?

El futuro que nos espera en la ATP sin el Big 3. Foto: Getty
El futuro que nos espera en la ATP sin el Big 3. Foto: Getty

Si alguno se ha preguntado alguna vez cómo sería el tenis sin el Big 3, esta pasada semana en Canadá hemos tenido un buen ejemplo de lo que podría ser y el torneo ha pasado sin demasiada pena ni gloria. Con muchos aficionados al margen de lo sucedido en Toronto, lo cierto es que esta mirada a lo que puede ser el futuro deja a bastantes aficionados un tanto fríos y con la sensación de que, sin Novak ni Rafa ni Roger, el futuro de la ATP se va a parecer mucho a lo que es la WTA desde hace unos tres-cuatro años.

Y es que en los cinco Masters 1000 que llevamos en este 2021, hemos visto hasta 10 finalistas distintos. Es decir, no ha repetido absolutamente nadie en la lucha por un título de esta categoría. Los miembros del Big 3 apenas han pisado estos torneos este año y entre los jóvenes, ninguno ha tenido la regularidad necesaria como para mostrarse dominante frente a sus rivales. Esta ausencia evidente de un dominador claro no ayuda a que se genere un sentimiento de atracción por ese tenista, y deja cierto aire pesimista frente a lo que nos espera.

La ATP lleva años trabajando en la campaña Next Gen para hacer que la caída tras el relevo generacional no sea tan pronunciada. Es cierto que los Medvedev, Zverev, Tsitsipas, Shapovalov, Berrettini, Aliassime, Opelka, Ruud, De Miñaur o Khachanov son grandes jugadores, pero a día de hoy, por unas razones u otras, ninguno ha generado un sentimiento ni parecido al que generan los miembros del Big 3. Quizá, hasta despierte algo más de ilusión la generación menor de 20 años, como pueden ser Musetti, Sinner o Carlos Alcaraz, la gran esperanza del tenis español.

El tenis siempre gozó de buena salud, pero desde la creación de la Era Open, siempre funcionó gracias a la rivalidad de dos o tres jugadores. Desde el Borg-McEnroe-Lendl-Connors, pasando por el Becker-Edberg, Sampras-Agassi y la actual Federer-Nadal-Djokovic, que ha sido la más longeva en el tiempo, llegando a durar actualmente unos 15 años (y sumando). Es cierto que sin el Big 3, alguien tendrá que pelear por los Slams y que habrá nuevos ganadores, pero, ciertamente, ninguno de los actuales parece tener el carisma y calidad necesarios para dominar a todos sus rivales.

¿Quién llama más la atención de los jóvenes?

Quizá, únicamente Daniil Medvedev parezca tener algo distinto. Estando todos a un nivel tenístico ciertamente muy parecido (y con un estilo y perfil muy similares), las diferencias se marcan realmente desde lo mental, y el ruso siempre ha mostrado ser más “frío” que el resto. Esa falta de miedo a ganar o a afrontar ciertos desafíos le puede permitir estar un par de pasos por delante respecto a sus oponentes y eso le hará estar en una muy buena posición para luchar por los Grand Slams.

En Twitter, justo ayer comentábamos esa falta de interés que ha provocado este torneo de Canadá entre los aficionados. Muchos, por estar de vacaciones, pero otros, también por esa falta de interés y de atracción ante la falta de una figura que atraiga a la audiencia. La ATP va a tener mucho trabajo por delante para hacer que los efectos no sean devastadores, como pasó en el baloncesto el día que Michael Jordan dio un paso al costado.

Con la bandera a cuadros ondeando muy cerca ya para Federer, la lesión del pie de Nadal preocupa mucho, con un Djokovic al que, si todo sigue bien, lo tendremos aún unos años más. Todo parece precipitarse y esta semana, en Cincinnati, tendremos una nueva muestra de lo que nos espera en unos años. No nos va a quedar otra que acostumbrarnos y desear que el tenis siga creando rivalidades como la que hemos disfrutado en las últimas dos décadas.

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