Kyrgios sobre la salud mental: “Lo mío fue 20 veces más grave que lo de Osaka”

El australiano, que disputa esta semana el torneo de Washington, dejó una rueda de prensa cargada de titulares. “Cada torneo que juego siento que podría ser el último”.

Fernando Murciego | 2 Aug 2021 | 10.01
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Nick Kyrgios. Fuente: Getty
Nick Kyrgios. Fuente: Getty

La semana pasada estuvo en en el ATP 250 de Atlanta y esta semana compite en el ATP 500 de Washington. No estamos soñando, es Nick Kyrgios disputando dos torneos en semanas consecutivas. El australiano parece tener ganas de divertirse en esta gira estadounidense de pista dura, aunque en su Media Day de hace unas horas dejó varias declaraciones que invitan a pensar que su trayectoria profesional podría estar pendiente de un hilo. El de Canberra habla sobre su momento anímico actual, sus objetivo dentro de la pista, incluso rescata todos los demonios que superó en sus inicios en el ATP Tour.

Enamorado de Washington

“Aquí siempre me he sentido como en casa. Recuerdo la primera vez que vine a jugar el torneo, todo el mundo me recibió con abrazos, era como si estuviera jugando en Australia, así que me hizo sentir muy cómodo. Me encantas los fans, estoy feliz de ver la ciudad totalmente abierta y las pistas con el aforo completo, es asombroso. Uno puede sentir esa energía dentro de la cancha, así que es genial tener un estadio repleto para disfrutarlo”.

¿Echaba de menos el circuito?

“Sinceramente, ya no lo extraño tanto. Es bueno estar de vuelta, por supuesto, especialmente en estos torneos en los que estoy tan cómodo y hay mucha gente, ojalá que salga todo bien. En cambio, la situación todavía es una locura, cada vez que juego un torneo siento esas vibraciones que me dicen que esta podría ser la última vez que estoy aquí. En Atlanta sentí lo mismo. Es como si no supiera dónde estoy, me siento raro, me siento extraño con mi carrera en estos momentos. Volver a ver a los aficionados es la mejor parte de estar de vuelta, ver todo su apoyo”.

Solo quiere divertirse

“Siento que ya no estoy jugando para mí, sino para mucha gente que puede sentirse identificada conmigo. Cuando era joven yo no tenía ninguna meta de ganar Grand Slams ni nada por el estilo, no amaba este deporte. Eso terminó volviéndose en algo bueno, supongo, ya que vencía a los mejores del circuito, incluso algunos títulos. Siento que he sido bastante icónico en el deporte por el simple hecho de hacer las cosas a mi manera, ahora veo que la brecha entre el tenis y el baloncesto no es tan amplia. En estos momentos disfruto jugando, es pura diversión, me gusta estar con los fans, hablar con ellos, saber qué hacen. Algunos de los mejores recuerdos de mi carrera están con ellos”.

Nada de hablar de objetivos

“Voy a mi propio ritmo, no estoy compitiendo con nadie, no siento que tenga que escalar puestos en la clasificación o ganar ningún torneo. Lo estoy haciendo a mi manera y así lo afronto cada día. Aquí puedo venir y alegrar a todos los aficionados con un simple entrenamiento, involucrándolos y haciéndoles ser parte del torneo. Al principio de mi carrera tenía entrenadores que me decían lo que tenía que hacer, cómo lo tenía que hacer y cuántos tenía que mejorar en el ranking. Ahora, honestamente, no pienso en nada de esto. Hago lo que quiero, fluyo, juego algunos torneos y me divierto cuando puedo”.

Él también sufrió de salud mental

“Solo jugué cinco torneos en dos años, pero si miras las redes sociales hay cuentas que publican cosas sobre mí cada dos semanas. Si soy tan malo para el deporte, ¿por qué me promocionan tanto? En el fondo sé que soy genial para el deporte, se necesitan personalidades así, aunque al principio de mi carrera recibí una gran cantidad de odio, racismo y otra tonterías de algunos aficionados, eso me hizo más fuerte mentalmente. Me pasó algo similar a lo de Naomi Osaka, ahora que está de moda hablar de la salud mental, pero en mi opinión lo mío fue 20 veces más grave. Ellos suelen tener buena prensa, no reciben mensajes de odio o multas históricas. Este deporte estuvo a punto de llevarme a un lado oscuro, lo cual sucedió durante un tiempo, mentalmente fue muy duro con tan solo 18 años: era uno de los jugadores más conocidos de Australia y uno de los más criticados por los medios. Ahora tengo 26 años, soy lo suficientemente mayor para saber que todo es una mierda, al tenis le costó mucho abrazar una personalidad como la mía”.