La magia sigue intacta, Maestro

Federer dio una clase de tenis, mostró una gran versión y superó a Istomin en su debut en Roland Garros. Cilic o Rinderknech, el próximo rival.

Federer debutó con una victoria en Roland Garros. Foto: Getty
Federer debutó con una victoria en Roland Garros. Foto: Getty

Viernes 7 de junio de 2019. Viento extremo, unas condiciones complejas y un rival casi imposible. Roger Federer había disputado en esa fecha su último partido en la Philippe Chartrier: fue derrota frente a Rafael Nadal en las semifinales de Roland Garros. Si bien se sospechaba que podía haberse tratado de su última participación en el segundo Grand Slam del año, el suizo decidió romper ese paradigma de "escaparle a la arcilla", regresó a París luego de 724 días y espantó las incógnitas de unas semanas atrás cuando cayó en Ginebra frente a Pablo Andújar. Es que superó a Denis Istomin (204° - 34 años - procedente de la qualy) por 6-2, 6-4 y 6-3 en la primera ronda del certamen.

Una vez planteado el cuadro y conocido los jugadores que habían superado la fase previa, la audiencia miraba a los 16 clasificados y planteaba el juego de saber qué adversario le iba a tocar al 20 veces campeón de los eventos más importantes de este deporte. Y el sorteo le otorgó un guiño del destino y le permitió enfrentar a un tenista, cuyos pergaminos son buenos, pero que no está atravesando el mejor momento de su carrera. En ese sentido, Federer aprovechó la oportunidad para despejar dudas, sumar ritmo y coger confianza de cara a lo que viene.

La táctica estaba clara desde el momento inicial: cambio de direcciones para evitar que Istomin golpeara desde una posición central y pudiera activar el fuego que sale de su raqueta cuando pega la derecha. En efecto, modificaba constantemente la trayectoria de los impactos, buscaba tiros altos al revés contrario, con mucha curva, aunque sin dejar de lado la aceleración plana con el drive. Ni hablar cómo variaba de un golpe con top a un dropshot sutil de revés. Siempre dispuesto a cerrar los puntos en la red y con la versatilidad justa para intentar puntos cortos, para hacer saque y volea o para disponerse a pelotear desde el fondo de la pista (en menor medida). Además, el servicio funcionó a la perfección: 71% de primeros, ocho aces y ninguna oportunidad de break otorgada hacia quien se encontraba del otro lado. Y ni hablar de los 48 tiros ganadores (30 más que el uzbeko).

Federer, a poco de alcanzar las cuatro décadas de vida, continúa exponiendo limitaciones ajenas y parece tener la fórmula mágica para evitar el paso del tiempo. Un Copperfield con raqueta en lugar de varita, un Harry Potter que en vez de subirse a la escoba para jugar al quidditch se movió como un bailarín del Bolshoi. Podrá ganar o perder, pero la magia sigue intacta y es algo que no se olvida más allá de alguna limitación física (se notó un poco el cansancio sobre el final) o de la larga inactividad.

CILIC O RINDERKNECH, EL PRÓXIMO ESCOLLO EN SU CAMINO

Federer volverá a saltar a la pista dentro de tres días dado que su parte del cuadro jugará nuevamente el jueves. Por consiguiente, tendrá tiempo para estudiar a su siguiente contrincante, que saldrá del duelo entre Marin Cilic (9-1 en el historial -un solo enfrentamiento sobre clay-) y Arthur Rinderknech. Justamente, el francés, que viene de sorprender en Lyon, no tuvo el agrado de cruzarse con el actual 8 del ranking mundial.

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