FoxTenn: ¿solución o problema?

El reciente y sofisticado sistema para medir el bote de la bola empieza a cobrar sus primeros detractores en el circuito. ¿Es la solución adecuada?

Carlos Navarro | 2 Mar 2020 | 21.40
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Nadal y Granollers, pendientes del ojo de halcón en la pasada Copa Davis. Fuente: Getty
Nadal y Granollers, pendientes del ojo de halcón en la pasada Copa Davis. Fuente: Getty

La instauración del Ojo de Halcón fue una de las mayores revoluciones de la historia del tenis. Se acabaron las decisiones dudosas por botes mal cantados, se redujo más si cabe el pequeño porcentaje de influencia que un árbitro puede tener sobre el resultado final y se implementó de forma correcta desde el minuto uno, con muy poco lugar a la duda o al cuestionamiento del sistema. Su efectividad es motivo de ser halagada si tenemos en cuenta como la tecnología se ha implementado en otros deportes, donde no han sido capaces de acallar a críticos y convencer tanto a los que están en la cancha como a los que no (véase el VAR en el fútbol actual).

Sin embargo, la revolución tecnológica es constante, no para y en los últimos años permite hasta pulir un sistema de gran precisión. El ojo de halcón que se sigue empleando en Masters 1000 y Grand Slams calcula un billón de datos en cada punto, con 10 cámaras de vídeo suspendidas sobre la pista que captan entre 60 y 150 imágenes por segundo. ¿Qué fórmula emplea, sin embargo, para medir exactamente dónde bota la pelota? Utilizando toda la tecnología mencionada, lo que vemos en nuestras pantallas es una proyección del bote de la bola en 3D en base a la imagen y tiempo de vuelo de la pelota usando cálculos de triangulación. Parece algo realmente complejo, pero esta técnica ha sido ampliamente aceptada durante la última década y media, con un margen de error muy pequeño con el que los tenistas conviven sin grandes polémicas.

Como decía anteriormente, empresas de todo tipo se han dado el lujo de tratar de eliminar ese margen de error. Conseguir la imagen en tiempo real de la pelota cuando impacta contra el suelo es una ardua tarea que FoxTenn trata de conseguir. Este nuevo sistema para captar el bote de la pelota, en comparación con su competidor, hace uso de más de 40 cámaras de ultra velocidad por encuentro, con dos novedades principales: lo acompañan de un sistema de láseres que escanean la superficie, tratando de capturar de forma más realista cada movimiento que se registra, y, además, coloca sus cámaras al nivel del suelo, haciéndolas menos vulnerables a circunstancias externas que impidan su correcto funcionamiento (viento, lluvia, movimiento de espectadores, etc). Las cámaras utilizadas por el FoxTenn captan en torno a 2,500 imágenes por segundo, y según los creadores del sistema, no hay margen de error: la precisión es máxima.

Oficialmente certificada por todos los organismos mundiales, FoxTenn está empezando a cimentar su estatus como una alternativa más que válida a las estimaciones de bola que proyecta el ojo de halcón. Utilizado en torneos de menor enjundia hasta la fecha (algunos 250 en pista dura indoor, como el caso del torneo de Metz), durante este año va a ser empleado en los torneos de tierra batida, siendo la primera vez que el ojo de halcón entra en juego y se convierte en la autoridad indiscutible por encima del canto del juez de silla.

¿Es realmente fiable el nuevo sistema? ¿Están los jugadores contentos con la utilización del mismo? Ahora que la frecuencia con la que los torneos lo utilizan ha aumentado, los jugadores están empezando a dar su opinión. Y muchos de ellos parecen no estar demasiado contentos con su uso, en especial el estadounidense Reilly Opelka, que decía de él: "Creo que el sistema FoxTenn funciona en torno a un 20% de veces".

Mientras Cameron Norrie se reía con la afirmación de Opelka, el estadounidense encontró respaldo en Taylor Fritz, que tuiteó: "Estoy de acuerdo... cuando un torneo use FoxTenn voy a reclamar todas las bolas ajustadas porque igual son buenas". Sin embargo, el reciente finalista de Acapulco borró el tuit. También en la pista el FoxTenn ha dado que hablar, con un Zverev profundamente molesto en su duelo ante Tommy Paul tras ver cómo dos decisiones del sistema iban en contra de él. Las quejas de los jugadores vienen, o al menos eso parece indicar todo, en cuanto a la disonancia que hay entre la imagen real de la pelota que se muestra en la pantalla y lo que acaba siendo la marca que acaba dándose por válida. En ocasiones ambas, a ojo humano, parecen no corresponder; también a ello se une que cada revisión suele tomar bastante más tiempo de lo que el ojo de halcón normal consume, levantando las suspicias de los jugadores en cuanto a su verdadero rigor.

Con la gira de tierra batida por delante, el tenis vivirá una pequeña revolución: dejaremos de ver a los jueces de silla bajándose de su lugar en torneos tan icónicos como Monte-Carlo, Madrid o Roma. En su lugar, un sistema sacudido por algunos cantos polémicos tomará el mando como el sistema principal de uso. ¿Continuarán las polémicas o pondrán los jugadores de su parte para confiar en el FoxTenn? Solo el tiempo lo dirá.