El furor que causó Federer en Argentina alcanzó a fanáticos de todo el mundo

Personas de Brasil, Bolivia, Estados Unidos, Paraguay, Perú, Uruguay y hasta Japón y Noruega se vinieron hasta Buenos Aires para observar el juego del suizo.

Ayrton Aguirre | 21 Nov 2019 | 04.41
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En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
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Pocos deportistas son capaces de generar la locura que causa Roger Federer en el público. Sus fanáticos aguantaron horas viajando en auto, sentados en un micro o gastando dinero a cuenta para tomarse un avión. Todo a costas de vivir el sueño de sus vidas: poder ver al suizo en vivo y en directo. Y desde que se confirmó la exhibición ante Alexander Zverev que sacaron la calculadora para pensar cómo pagar la travesía y el ticket del partido que acabó con triunfo del alemán por doble 7-6 en el Arena Parque Roca, un estadio remodelado para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 que lució completo. De hecho, los amantes de Roger aterrizaron en Buenos Aires desde todo el continente e incluso desde Europa y Asia. Una pasión que verdaderamente traspasa fronteras.

Punto de Break dijo presente en semejante evento y pudo dialogar –en la previa al encuentro- con varias personas que se abrieron a contar sus recorridos para presenciar la segunda parada del nacido en Basilea en su tour por Latinoamérica. Su calidad técnica así como su calidez humana son aspectos que todos valoran. “Somos de Cusco, Perú (3.265 kilómetros). Nos pedimos vacaciones en nuestros trabajos y nos vinimos exclusivamente para ver a Federer”, comentaron felices Elayne, Yanina y Ana quienes posaron amablemente para una foto. También de la tierra incaica, aunque de Arequipa (3.100 kilómetros), arribaron Miguel y Luigi Tejeda (padre e hijo, respectivamente) quienes coincidieron: “Verlo cara a cara es algo soñado. Es el mejor jugador de la historia tanto por su juego como por lo que genera como persona”.

Los 34 grados y los potentes rayos del sol azotaron la Ciudad de la Furia. El calor castigaba a los fanáticos que llegaron temprano para no perderse ningún detalle de la Rogermanía. No obstante, la mayoría hizo la fila sin quejarse hasta que se abrieron las puertas. Desde Asunción (1.260 kilómetros), la capital de Paraguay, llegó Kevin quien se jacta de practicar el deporte a nivel nacional y afirmó: “Roger es el tenis. Antes que se retirara deseaba verlo en vivo y esta fue la oportunidad perfecta”.

Sorprendentemente, Federer no incluyó en su lista a Brasil. Es por eso que sus seguidores tuvieron que emprender viaje rumbo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Tal es el caso de Ricardo Wilre, proveniente de Curitiba (1.825 kilómetros), que llegó a Buenos Aires por un tema laboral y no dudó en sacar la entrada: “Me fascina Roger y fue una plan ideal para distenderme un poco de las responsabilidades”, soltó. Del mismo país, cruzaron la frontera los hermanos Thiago y Nathalie (oriundos de Matogrosso do Sul –casi 2000 kilómetros-) que aprovecharon un combo diagramado por una agencia de turismo que además de la visita a Argentina incluía el partido. “Su humildad es lo que más me gusta de él. Es mi ídolo desde que soy chiquita”, sintetizó la adolescente.

“Federer es lo más grande que hay. Alcanza al nivel de las leyendas que traspasan el deporte”, concuerdan las uruguayas Claudia, Mónica y Verónica quienes hicieron 600 kilómetros en el día desde Montevideo, la capital de Uruguay para ver la exhibición del helvético. Asimismo, la su itinerario no termina ahí dado que decidieron regresar no bien Zverev levantó el trofeo.

Desde Santa Cruz de la Sierra, en el centro de Bolivia (2.400 kilómetros), se presentaron Jesús y Daniela quienes aseguraron: “Para nosotros significa el sueño de nuestras vidas. Somos seguidores desde chicos y cuando pusieron a la venta las entradas no lo dudamos”. Ellos también vinieron sólo con el motivo del encuentro. Y agregaron: “Como sabíamos que Federer muy difícilmente vaya alguna vez a nuestro país, teníamos que aprovechar esta oportunidad”.

Por último, las principales particularidades de la tarde: un grupo familiar japonés de cinco personas compuesto por una pareja y tres hijos quienes se encuentran en el país desde principio de año. “Amamos a Roger y por lo que hicimos el esfuerzo con mi mujer para traer a los chicos a pesar de los altos precios. Realmente las entradas estaban muy caras [la más económica estaba 6.000 pesos argentinos, unos 90 euros aproximadamente]”, argumentó Tokunaga, quien recaló en Argentina desde Tokio (18.375 kilómetros) para trabajar en la empresa automotriz Toyota.

Otra curiosidad fue el caso de Kevin Cosner y de Dana Deemer quienes llegaron por asuntos de trabajo desde Carolina del Sur (8.000 kilómetros) y de Atlanta (8.100 kilómetros), Estados Unidos, respectivamente. Sin embargo, acomodaron el calendario de su visita a Argentina para ver a Federer. “Cuando podemos tratamos de asistir allá a algún certamen, pero siempre es interesante mirar al más grande de todas las épocas”, sentenciaron.

De yapa, tuve la suerte de contemplar la exhibición al lado de un matrimonio noruego –de Oslo más precisamente (12.220 kilómetros)- (Renata Simkune y Aivaras Simkunas) con su hijo Martin de dos años. Más allá de su cordialidad, se prestaron al diálogo sin inconvenientes. “Vinimos de vacaciones y justo nos encontramos con una publicidad sobre la presencia de Federer por lo que no dudamos en venir. Nosotros jugamos al tenis en nuestro país y disfrutamos mucho de su destreza. Realmente lo admiramos”, explicó la mujer quien visitará las Cataratas del Iguazú, uno de los atractivos turísticos más imponentes del mundo, que también cautivó al suizo en su anterior visita a Argentina.

Voces de todas las latitudes del globo terráqueo. No sólo de Latinoamérica, sino también de lugares impensados para un lugar tan lejano en el mapa como lo es Argentina. Sin dudas, Federer mueve multitudes y hasta fue capaz de permitirles a varias personas de distintas nacionalidades disfrutar durante dos horas del mejor nivel de tenis.