Pepe Checa, entrenador de Ivashka: “Ilya tiene muy claro lo que hay que hacer para llegar arriba”

El técnico español dirige la carrera del bielorruso desde hace medio año y los resultados han sido inmediatos: un ascenso de casi 140 posiciones.

Ilya Ivashka, una de las sensaciones de la temporada. Fuente: Getty
Ilya Ivashka, una de las sensaciones de la temporada. Fuente: Getty

Quizá todavía no se hable demasiado de él, pero a muchos aficionados del tenis ya les empieza a sonar el nombre de Ilya Ivashka. Bielorruso, 24 años y un ascenso casi 150 posiciones en medio año. ¿El secreto? Muchos factores, pero el más importante, un nuevo entrenador que confía plenamente en sus posibilidades. José Checa (Cuenca, 1985) ha sido el hombre capaz de explotar el potencial del tenista de Minsk, el mismo que nos atiende en el Conde de Godó para presentarnos su experiencia. Pero no está solo, de la Academia 4Slam Tennis salen las otras patas de esta mesa: Àngel Canals, su preparador físico y Joan Ozon, su fisioterapeuta. Un equipo que hace seis meses no imaginaba estar tocando las puertas del top100 en plena gira de tierra batida,

¿Quién es Ilya Ivashka?

Ilya es un chico bielorruso que lleva dos años aquí en Barcelona, en la Academia 4Slam Tennis, y yo comienzo a trabajar con él desde noviembre, cuando lo dejo con Andrey Kuznetsov. Nos sentamos a hablar sobre el compromiso de cada uno y aceptamos empezar este viaje.

Con Andrey fue un visto y no visto.

Fue muy cortito, sí. Empezamos en marzo, en Miami, y durante este periodo hizo sus dos primeras semifinales ATP, consiguiendo victorias sobre Carreño, Fognini, Schwartzman o Cuevas. Pero ya desde que terminamos Hamburgo vino muy poquito a entrenar porque ya tenía pensado volver a entrenar con su padre y además los problemas en la cadera no le estaban dejando avanzar, se agravaron tanto que acabó la temporada casi sin poder caminar.

Ilya está en esa edad interesante donde, si tocas la pieza correcta, el motor comienza a rugir.

Tiene 24 pero en algunos aspectos está todavía un poco verde. Al final es lo de siempre, unos chicos maduran antes y otros después, en su caso está pegando ahora ese salto de madurez completo: tenis, cabeza, rutinas diarias… enfocado ya a saber lo que tiene que hacer para llegar arriba.

¿Cómo llega Ilya a Barcelona?

Cuando Galo empezó con Khachanov, ellos ya coincidieron en los Futures, de ahí que en cierto momento fuera Ilya quien propusiera hacer la pretemporada aquí en Barcelona, lo que llevó a quedarse luego todo el año.

En Barcelona, otra fase previa superada. Otro pellizco al ranking.

Estaba el 250 y después de esta semana se coloca 112 más o menos, está muy bien. Entre nosotros ha surgido una gran conexión, probablemente he sabido descubrir qué necesitaba, o qué era lo que le faltaba. Cuando hablamos noto que él tiene mucha fe en lo que le digo, es algo recíproco y de ahí el crecimiento. Cuando se da una conexión de este tipo ambos nos venimos muy arriba, él escucha, yo le escucho, es normal que todo acabe fluyendo.



Que el jugador confíe en el entrenador, qué fácil suena.

Es complicado. Cuando decidí retirarme en 2015 empecé a trabajar con Santiago Giraldo y para mí todo era muy nuevo. Fueron casi dos años increíbles, aprendí un montón con el y de él. De hecho, tenemos una amistad enorme actualmente, pero claro, es totalmente diferente a lo que tengo ahora con Ilya. Saber conectar con el jugador y saber transmitir todas tus ideas es algo que se consigue con la experiencia. Hay jugadores más fáciles y más difíciles, pero con él ha sido todo muy fácil desde el principio.

Esta explosión de juego habrá tenido también un pulimento técnico.

Ha habido una serie de cambios que afrontamos desde el inicio, cambios que él no puso en duda en ningún momento. Son pequeños detalles, pero si no los crees, pueden hacer que te atrapes o te sientas mal. En la primera fase de los cambios él no se sentía más cómodo, pero como siempre creyó en ello, luego con el paso de las semanas ya fue sintiéndose mejor, le han servido mucho.

Y la recompensa llegó en Marsella, de la Qualy a semifinales.

Digamos que esa semana fue la que se puso en el gran cartel, pero ya veníamos de hacer una pretemporada muy buena con todos estos cambios, entrenando con Rublev y Khachanov, ahí ya veíamos que podía darse esta evolución. Quizá no lo esperaba tan pronto, eso es verdad, pero ya le veía preparado para dar el salto. Recuerdo además que fuimos en coche desde aquí, cinco horas de viaje, fue el torneo al que llegamos con menos tiempo, de hecho llegó a ir 5-2 abajo en el primer partido de la fase previa contra Otte.

La historia pudo haber sido muy distinta.

¡Pero es que estaba jugando muy bien! Si hubiera perdido le hubiera felicitado igualmente, grandísimo partido y a trabajar a Barcelona. Pero lo sacó adelante y de ahí ya empezó a jugar muy bien hasta semifinales, teniendo set point con Pouille. Un nivel muy alto.

Pero luego vuelta a los Challenger, a la realidad. ¿Eso cómo se gestiona?

Hay que saber entender al jugador, obviamente le felicité y le dije que estaba súper orgulloso de él, ya no solo por el resultado sino por la manera de jugar y la mejora que había mostrado. Por aquel entones estaba 190, se ponía 150, pero teníamos que irnos a China a jugar los Challengers. Claro, después de lo que hizo en Marsella le dieron un special para Dubái… ¿cómo no íbamos a ir a Dubái? Era otra experiencia de la que podía aprender. Así que fuimos y luego enlazamos con tres semanas en China donde nos fue genial. Él sabe que por muy buenos resultados que obtenga, sabe que todavía tiene un ranking que pertenece a estos torneos.



Háblame de su estilo.

Pues mira, es un jugador que en tierra batida igual había jugado 15 partidos. Es un jugador de pista rápida que había jugado dos o tres torneos en tierra en su carrera y no le había ido bien. Saca muy bien, resta muy bien y ha mejorado mucho en agresividad desde el fondo de la pista. La clave está en que él confía mucho en el equipo, cuando tienes esto la mejora es inmediata.

Ahí en la Academia tenéis predilección por el talento del este.

Todos los tenistas que hemos tenido en la Academia (Rublev, Khachanov, Kuznetsov, Ivashka, Gerasimov…) son chicos de otra escuela pero muy trabajadores. Aquí ya sabes cómo es el sistema español, muy cañero (risas), pero a ellos les gusta estar siempre entrenando y enfocados en mejorar día a día. Un porcentaje de la mejora global es que todos ellos, de por sí, son muy trabajadores. Luego cuando vienen aquí es donde notan la mejoría.

Ahora falta ir cogiendo la experiencia.

De seis torneos ATP que ha jugado este año, ha hecho seis main draws. Uno entró de LL, vale, pero para hacer 6/6 hay que estar ahí. Esto hace unos meses era muy difícil pensarlo. En Barcelona ha ganado dos partidos muy buenos en la fase previa y luego con Simon pues ya sabíamos que iba a ser más complicado. Está empezando a enfrentarse a ese tipo de rivales exigentes que ahora son nuevos, pero poco a poco le resultará más habituales.

Un objetivo lejano que podía ser el top100, ahora igual se queda corto.

Ahora mismo en la Race está 61. No me gusta mucho hablar del ranking, el objetivo debe ser continuar haciendo lo que está haciendo. Si te pones la meta de llegar al top100 corres el riesgo de ponerte un límite, de lograrlo y luego relajarte, o al revés, que cuando estés a punto de llegar te pongas tan nervioso que se te escape. Si acaba el año 70º, bien, si acaba el año 30, mejor, pero que continúe por esta línea de juego, entonces sí que te aseguro que el ranking será una consecuencia y mejorará automáticamente.

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