Petr Korda: “Nunca quise que mis hijos jugaran al tenis”

El checo habla de la conquista de su hijo en Australia y el sueño que tiene con él: “Solo espero que no le recuerden continuamente lo que hizo su padre”.

Tuvieron que pasar 20 años para que el apellido Korda volviese a sonar con fuerza en Melbourne. Veinte años desde que Petr Korda conquistara el Open de Australia, veinte años para ver a su hijo Sebastian hacer lo propio en la categoría Junior. Una historia familiar que nos trae la eterna pregunta sobre quién de los dos acabará siendo mejor. Eterna cuestión que hoy Petr no se preocupa en responder, aunque sí que analiza la situación desde la barrera, los consejos que le da a su hijo y el momento en que se dio cuenta que habría otro tenista en la familia.

Lo curioso es que nada de eso estaba planeado, Sebastian tenía 9 años y parecía tener claro que su sueño era dedicarse al hockey, así lo llevaba practicando ya unos años, hasta que un partido en directo de Radek Stepanek (jugador al que entrenaba su padre) en el US Open 2009 le hizo cambia de opinión. "Dijo que no quería jugar al hockey. Dejó el hockey esa misma noche, cortó de raíz y no ha patinado ni jugado al hockey desde entonces. Ni una sola vez", recuerda su padre en un reportaje de la ATP.

El cambio entró de golpe en casa de la familia Korda, aunque visto lo visto, no les ha ido mal. Con 17 años Sebastian es el actual campeón Junior del Open de Australia, un éxito que le sitúa ya bajo los focos e impulsa una carrera que apenas acaba de empezar. "Es bastante increíble, es una gran sensación. Estoy muy feliz por él, está disfrutando de su experiencia en este viaje tan especial", afirma su padre, aunque no fuera esta su idea inicial. "Nunca quise que mis hijos jugaran al tenis. Nos hubiera encantado que jugaran a otros deportes para que puedan establecer sus propios objetivos. Si alguno de nuestros hijos sigue nuestros pasos, entonces los objetivos ya estarán establecidos para ellos. Es muy difícil para un niño salir de una sombra como esa, lo normal es que luego se pasen toda la vida intentando superar lo que hicieron sus padres”, argumenta el ex número 2 del mundo.



"Le dimos un mes entero para pensarlo y durante ese período, creo que durante una entrevista de Jim Courier en televisión, se me acercó y me preguntó: ‘¿Papá, sabes quién ganó el primer US Open?. En aquel momento Korda intentó tirar de memoria pero no estaba muy seguro. Sin embargo, Sebastian ya sabía que era Arthur Ashe, así que aquello fue suficiente para Petr. "Fue entonces cuando me convenció de que realmente quería jugar, realmente estaba interesado en la historia, porque a mí también me encantaba la historia del tenis, por lo que se ganó mi voto y le di mi beneplácito para ser jugador de tenis", señala el checo, quien se retiraría en el año 2000 tras un polémico positivo por dopaje durante Wimbledon de 1998.

Pero el escenario ya no es para el mayor de los Korda, quizá por eso no estuvo durante la celebración del torneo Junior. "Me hubiera encantado estar allí, especialmente 20 años después de mi título, hubiera sido muy especial para mí. Pero decidí quedarme en casa y dejarle disfrutar del Abierto de Australia de la manera que él necesita para disfrutarlo. Si estuviera allí creo que sería una distracción porque ese viaje no sería por él, sino por el vigésimo aniversario de papá”, añade. “Levantar aquel trofeo fue un momento fantástico, una gran sensación, pero lo que mis hijos están haciendo es lo que de verdad me hace sentir orgulloso. Ganar el Open de Australia en 1996 (dobles) y luego en 1998 (singles) no es nada en comparación con lo que están haciendo mis hijos”, se emociona un Petr que además tiene otras dos hijas que se dedican profesionalmente al golf.



Aunque después de lo ocurrido, nadie duda que Sebastian haya pasado a ser su ojito derecho. "Estoy feliz de que él esté siguiendo sus propios pasos, así que con suerte en el futuro ya no será conocido como mi hijo. Con suerte yo terminaré siendo conocido como su padre. Eso es algo que estoy deseando, que no le recuerden constantemente lo que hizo su padre, sino que me recuerden a mí lo que hizo mi hijo. Este viaje merece mucho la pena, pero no les voy a engañar, también es algo angustioso”, concluye.

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