Sloane Stephens sigue inmersa en una crisis existencial posterior a su sorprendente triunfo en el US Open. La joven estadounidense está experimentando la resaca del éxito y en su segundo encuentro tras esa cita, en el WTA Premier Mandatory Pekín, vagó por la pista carente de chispa e intensidad. Sucumbió al tenis sólido y sin fisuras de su compatriota Christina McHale, que acabó ganando por 6-3 6-0. Malas noticias para una Stephens que ha de demostrar que su torneo en Nueva York no fue un hecho aislado.
Stephens, incapaz de rendir a su mejor nivel

