Hamburgo: una mirada nostálgica al pasado

Emplazado ahora en la insignificante "mini-gira" de tierra posterior a Wimbledon, Hamburgo es un torneo claramente venido a menos

Hamburgo no es lo que era. La elegante pista central no luce como antaño, las batallas épicas sobre su arcilla pasaron a mejor vida y un claro aroma a nostalgia invade sus gradas.

Fundado en 1892 bajo el nombre de German Open Tennis Championships, el torneo de Hamburgo ha sido durante décadas una de las citas más prestigiosas en el calendario tenístico. Su arcilla la han pisado los más grandes jugadores de cada generación, y en su nómina de campeones figuran leyendas de la talla de Rod Laver, Guillermo Vilas, Ivan Lendl, Rafael Nadal o Roger Federer.

Precisamente especial es la relación de este último con el torneo. Líder del palmarés histórico del torneo en la Era Open (4 títulos), Roger Federer encontró en Hamburgo un oasis en el medio de la siempre ardua temporada de tierra. En ningún sitio el de Basilea ganó tanto sobre polvo de ladrillo.

Históricas son sus dos últimas finales bajo la categoría “Masters Series”, con dos épicos duelos entre Roger Federer y Rafael Nadal. En 2007, el helvético conseguía someter por primera vez al rey de la tierra en su terreno. Un año después, Nadal se tomaba la revancha.

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Al año siguiente, con la reestructuración del calendario ATP, el torneo perdió su categoría de “Masters Series”, pasando a ser un ATP 500 trasladado a la “mini-gira” de tierra posterior a Wimbledon y previa a la preparación del US Open.

Ambos cambios, la categoría y su situación en el calendario, devaluaron drásticamente el torneo. Atraídos por mayores pesquisas y enfocados en el cemento americano, la nómina de grandes jugadores ha ido descendiendo bruscamente año a año.

La pérdida de importancia ha sido tal, que hoy hasta la categoría 500 parece quedársele grande. En la presente edición, ningún jugador del top 20 aparece en la lista de participantes, siendo Albert Ramos (24 ATP) y David Ferrer (46 ATP en el momento del corte) el primer y último cabeza de serie respectivamente. Se trata del único ATP 500 sin presencia de tenistas clasificados entre los 20 mejores del mundo en lo que va de temporada. En Queen’s, torneo de la misma categoría, jugaron 8 de los mejores 20 jugadores del mundo. Misma cifra que en Halle y Rotterdam.


Con la organización teniendo que recurrir al talonario como último recurso para atraer a las estrellas – 500.000 euros cobró Rafa Nadal por participar en 2015 – el futuro de uno de los torneos clásicos del circuito pinta oscuro y las soluciones brillan por su ausencia.

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