De héroes a villanos por la Copa Davis

Algunos iconos tenísticos de sus países pasan de ser amados a ver cómo se les recrimina su falta de compromiso en Copa Davis. Descúbrelos.

La línea entre la gloria y el ostracismo en el mundo del deporte es muy fina, y mucho más cuando hay sentimientos a flor de piel como el compromiso con la patria. La Copa Davis es una competición singular, en la que las emociones abundan y todo se magnifica, tanto lo positivo como lo negativo. Mucho se habla de las comparecencias de los mejores del mundo en sus respectivos equipos nacionales pero es preciso recordar que hay países con una única gran figura y cuyo futuro está totalmente ligada a la decisión que tomen éstas de jugar o no jugar.

Puede ser inviable para Bulgaria reemplazar a Dimitrov, al igual que lo es para Canadá hacerlo con Raonic o para Luxemburgo con Muller. Se puede pasar de luchar por estar en el Grupo Mundial a conocer los sótanos de la competición internacional. ¿Cómo gestionan sus comparecencias en la Copa Davis este perfil de jugador creado a sí mismo y que constituye una referencia histórica en su país?

[getty:465418628]

Uno de los casos más latentes de esta situación es el de Grigor Dimitrov. Y es que la selección búlgara se encuentra recluida en el Grupo III con naciones del nivel de Armenia, Islandia o Malta. Queda claro que el de Haskovo no se prodiga en exceso con los suyos, datando su última comparecencia del 2015. Hasta esta fecha, Grigor había acudido al menos a una eliminatoria al año, salvando el expediente y ahorrándose críticas en su país, pero parece haber dado carpetazo a la Copa Davis por el momento.

Un caso similar es el de Gilles Muller. El segundo mejor jugador luxemburgués es actualmente el 1644 del ranking ATP, por lo que la presencia del veterano zurdo parece clave para el devenir de su país. Muller siempre había mostrado un gran compromiso pero parece haberse cansado, ya que desde 2015 no acude. El haber pasado de la treintena lleva a pensar que se quiere dosificar. Luxemburgo llegó a jugar en el Gupo I en 2007, cuando Gilles más comprometido estuvo.

[getty:118713297]

También desde 2015 no se ve a Milos Raonic en esta competición. El canadiense la disputó entre 2010 y 2015, pero afincado ya en el top-10, tiene claro que la Copa Davis puede generarle un desgaste físico que un hombre de sus características podría acusar sobremanera. Por suerte, los norteamericanos cuenta con reemplazos de nivel como Vasek Pospisil y Denis Shapovalov, que pueden hacerles oscilar entre el Grupo Mundial y el Grupo I.

El joven Dominic Thiem, maratoniano del tenis por excelencia, ha decidido dejar de lado al combinado austriaco en 2017 y no disputar la crucial eliminatoria que les enfrenta a Bielorrusia por un puesto en los playoffs de ascenso. Los veteranos hermanos Melzer acudieron al rescate del país centroeuropeo, donde no ha gustado mucho la ausencia de su pilar fundamental precisamente en el momento más importante de los últimos años para el equipo austriaco.

[getty:514014534]

Sin embargo, ninguno de ellos llega al nivel de pasividad respecto a la Copa Davis que ostenta Kevin Anderson. El máximo exponente del tenis africano no disputa una eliminatoria desde 2011. Su país se encuentra en la lucha por ascender al Grupo I pero Kevin tiene claro que no es su prioridad esta competición. Puede llegar a ser entendible por el largo viaje que debe emprender cada vez que tenga que jugar en Sudáfrica, aunque esta actitud del otrora top-10 no gusta mucha en el país de los bóers.

En sentido opuesto, es preciso destacar a jugadores como Malek Jaziri, Denis Istomin y Víctor Estrella-Burgos, tremendamente comprometidos a lo largo de toda su carrera e incluso en su fase más madura. Si algo está claro es que la Copa Davis es una competición muy recomendable para que jóvenes valores se fogueen y jueguen bajo presión. Así parecen entenderlo tenistas como Nikoloz Basilashvili, Hyeon Chung y Casper Ruud, fieles a los compromisos de Georgia, Corea del Sur y Noruega, respectivamente.

[getty:656894574]

Es de vital importancia no caer en el maniqueísmo e intentar entender las circunstancias de cada jugador, aunque es inevitable caer en polémicas como la suscitada por Kei Nishikori, que renunció a jugar el duelo de Copa Davis entre Japón y Francia para disputar el ATP 250 Argentina Open, algo que ha sido muy criticado por algunos compañeros de profesión. Es lo bonito de esta competición, todo se magnifica, y en apenas unos segundos se puede pasar del paraíso al infierno.

Comentarios recientes