Un 2016 especialmente emotivo

Repasamos los momentos más emotivos del año, protagonizados por tres tenistas que, por diferentes circunstancias, no pudieron contenerse en la pista

Alejandro Arroyo | 20 Dec 2016 | 17.15
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En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
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De entre los grandes momentos que ha dejado el tenis masculino esta temporada aparecen varios puntuales muy relacionados con las emociones. 2016 ha sido especialmente emotivo para determinados jugadores. Por las circuntancias personales, el dolor de una derrota o por el valor de un logro concreto, varios tenistas apenas pudieron contenerse, mostrando a ojos de todo aficionado lágrimas de especial significado. Repasamos los momentos más emocionales del año.

Andy Murray. Campeón de Wimbledon

No sólo el protagonista rompió a llorar. Andy miró a la grada, donde estaba su madre, embargada por la emoción, consiguiendo también lo que parecía más difícil: el segundo Wimbledon de Andy quebró a Ivan Lendl, especialmente hierático ante cualquier victoria o alegría. Seguramente no fuesen los únicos. La grada festejó con absoluta devoción una victoria incontestable, preludio de una segunda mitad de año incomensurable del escocés.

Juan Martín del Potro

Seguramente el otro gran tenista del año, por su situación personal. El argentino acumuló muchísimas sensaciones que admitió temer no vivir de nuevo. Su 2016 irá íntimamente ligado al aspecto emocional. De entre los muchos momentos que han visto a Delpo derrumbarse, agradeciendo el cariño recibido, destacamos el momento en el que la Arthur Ashe corea su nombre en mitad de su encuentro de cuartos de final del US Open ante Stan Wawrinka.

También las lágrimas tras derrotar a Rafael Nadal en las semifinales de los Juegos Olímpicos.

Y quizás el momento más importante de su carrera. Por su país, con 2-0 abajo ante Cilic, con Maradona mirando y la Copa Davis pendiendo de un hilo. Una remontada para la historia.

Novak Djokovic

Dos momentos definen bien la temporada del serbio. Uno, Roland Garros. El exnúmero 1 coronaba el Grand Slam y dibujaba con su raqueta un enorme corazón sobre la arcilla de la pista central, como hiciera Gustavo Kuerten, al que le pidió permiso para prometerle que lo haría si conseguía la victoria.

Y dos, los Juegos Olímpicos. El sorteo fue especialmente complicado para Novak, que enfrentó a Juan Martín del Potro en primera ronda. Su derrota hundió al balcánico, que abandonó la pista sin consolación posible, produciendo un golpe a su moral que repercutió en su posterior rendimiento. Seguramente, uno de los momentos más duros, sino el que más, para el de Belgrado.