¡¡¡LEOOOOOOO!!!

Leonardo Mayer tumba a Daniel Evans en el punto definitivo y Argentina disputará el próximo noviembre su quinta final de Copa Davis.

Nunca den por muerta a Argentina. En ningún deporte, pero especialmente en el tenis. Es cierto que a veces son demasiado alarmistas, que lo viven al límite, pero es algo que se lleva en los genes. Mucha gente se tiraba de los pelos cuando ayer los hermanos Murray, o esta misma tarde con Andy, veía a Gran Bretaña recortar diferencias en las semifinales de Copa Davis. Más aun al enterarse de que no sería Juan Martín Del Potro quien peleara por el quinto punto, sino Leo Mayer. Al final, y para mayor gozo de los locales, Argentina clasificó para la gran final tras un modélico triunfo del correntino sobre Daniel Evans (4-6, 6-3, 6-2, 6-4). Será su quinta final en la historia de un torneo que nunca pudo amarrar. Esta ya no se puede escapar.

Vuelvo al lío. Como era de esperar, Andy Murray vencía fácilmente en el cuarto punto de la serie en Glasgow a Guido Pella y la grada ya se preparaba para el combate final. Un ring donde no saldría Juan Martín Del Potro por motivos físicos, pero tampoco Kyle Edmund, mermado tras su duelo del viernes. Curioso, un billete para la final estaba en juego y serían Leo y Dan quien lo sortearan. Por un lado, un británico venido a más pero con un bagaje muy pobre en la modalidad (4-11). Por el otro, un argentino venido a menos pero con una racha de ocho triunfos consecutivos en la competición individual. Extremos enfrentados en un pulso de alta tensión donde fallar no entraba en los planes.

Pero aquel partido, como cualquier otro, no bastaba con pronosticarlo. Había que salir y ganarlo. Empezó muy fino Evans –o muy perdido Mayer- apuntándose la primera manga por 6-4. El aliento de la hinchada británica imponía, pero todavía no estaba todo dicho. Cierto es que Evans es un jugador sin apenas recorrido profesional y de escaso renombre en el circuito, pero a sus nietos les podrá contar que fue el único capaz de tener bola de partido a favor de Stan Wawrinka antes de que el suizo levantara el US Open. Hoy este dato se quedó en una simple anécdota. Reaccionó Mayer, sabiendo que hoy su lugar está fuera del top100 pero que con su tenis es capaz de dar el salto de calidad en cualquier momento. Hoy mismo.

Lo más complicado ya estaba hecho, salir del agujero y evadir la presión, pero nadie mejor que Leo para hacerlo. Empezó a volar sobre el cemento, a repartir, a restar en un nivel superior y, en general, a tomar las riendas del partido. Desde el banquillo, Del Potro y Murray se mordían las uñas ante lo presente, sufriendo ante una escena que solo podían admirar. La lógica venció en Glasgow y Argentina cerró con el pie derecho lo que bien arrancó el viernes. Cayó el campeón.


Subcampeones en 1981, 2006, 2008 y 2011. El cuento -amargo- de Argentina con la Copa Davis viene ya de lejos, nunca supieron ganarla tuviera quien tuviera enfrente. Ni siquiera La Legión fue capaz de garantizar el éxito debido a las disputas internas. Sin embargo, algo parece haber cambiado desde hace tiempo. Sus semifinales de 2015 ya fueron algo impensable; esta vez, en 2016, han subido la apuesta. Con Del Potro, con Mayer, con Delbonis, con Pella, con Mónaco, con Berlocq, con Schwartzman… vestuario hay para formar varios equipos. La ‘mala’ noticia: tocará viajar a Croacia en noviembre. La buena: los balcánicos nunca pudieron vencerles en sus tres precedentes. Hagan sus apuestas, yo lo tengo claro.

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