"Aguanta, Rafael, aguanta"

Medio mundo pide a Rafael Nadal que cambie de entrenador pero pocos saben lo que su tío Toni siempre le enseñó desde pequeño: Aguantar y nunca rendirse.

«Aguanta —me decía—, aprende a superar tu debilidad y el dolor. Esfuérzate hasta el límite y no te derrumbes nunca. Si no aprendes eso, nunca serás un deportista de élite».

Esas son las palabras de Rafael Nadal plasmadas en su libro 'Rafa, mi historia', en relación a lo que su tío Toni le decía desde pequeño. Todos aquellos que piensen que Rafa debería prescindir de su tío y buscarse un nuevo entrenador deberían leerse el libro para comprender que él nunca va a deshacerse de él. Rafa es quien es gracias a Toni. Le debe todo y él lo sabe. El único caso posible sería que el propio Toni decidiera irse, pero conociendo su carácter y el especial hincapié que siempre ha hecho con Rafa en aguantar, resulta complicado que se rinda así como así. No sin antes luchar.

«Lucha y pelea hasta el final y aguanta, Rafael, aguanta».

Esas fueron las últimas palabras que Toni le dijo a Rafa justo antes de saltar a pista en la final de Wimbledon 2008 y que han quedado grabadas a fuego en la memoria del tenista. Aguantar es una palabra con la que Toni ha martilleado a Rafa desde que comenzara a entrenarle. Es casi como su filosofía de vida y que Nadal sigue casi como si fuese una religión. Todos conocemos su afán de lucha y el pelear hasta el último punto de partido. Todo se rige por el aguantar. Por el seguir adelante. Es por eso que Nadal aguanta y aguanta. Y aunque le vengan mal dadas, él seguirá junto a su tío. Aguantará con él. Como los músicos del Titanic aguantaron juntos hasta que el barco se hundió en las profundas aguas del oceáno Atlántico o como Daisy Fuller aguantó junto a Benjamin Button incluso cuando éste se hacía cada vez más joven mientras ella envejecía.

«Mira, tienes dos caminos para elegir; decirte a ti mismo que ya ha sido suficiente y abandonar, o bien prepararte para sufrir y seguir adelante. Tienes que elegir: aguantar o rendirte».

Y Rafa pocas veces o ninguna ha elegido rendirse en su vida y me resulta complicado que lo haga ahora con Toni. De igual modo que Dimitrov ha elegido rendirse con Roger Rasheed, Rafa no lo hará con Toni. No con su tío. Porque hay que entender cómo Nadal ve a su tío antes de sugerir siquiera que se busque otro entrenador. Toni siempre ha tratado a su sobrino con mano dura. Casi militar. Le obligaba de pequeño a barrer la pista de entreno incluso cuando en el club había una persona que se encargaba de hacer eso. Toni le hacía a Nadal jugar con pelotas malas aposta para que buscara la mejor forma de golpear. Le hacía levantarse a primera hora de la mañana para entrenar incluso el día después de haber ganado un título. Y todo con una simple finalidad: aguantar.

«La cabeza lo es todo. La actitud. El aguantar más que el contrario».

2010, Nueva York. Rafa acaba de ganar a Denis Istomin en primera ronda del US Open y se encuentra con Toni en el vestuario que no tiene muy buena cara a pesar de la victoria de su sobrino. Éste le reprocha su mala actitud en pista. Nadal, le responde: "No entiendo por qué te quejas de mi actitud. Todo el mundo elogia mi actitud en pista. He ganado, ¿a qué viene esto?". Toni le mira en silencio y le contesta: "Vale, yo me limito a decir lo que pienso. Si no te gusta, me vuelvo a mi casa y ya puedes buscarte otro entrenador". Nadal sintió que su tío estaba siendo injusto con él y aunque nunca jamás había puesto en duda las palabras de su tío, ni cuando le mandaba barrer la pista, ni jugar con pelotas malas, ni levantarse temprano después de una victoria, aquel día sí lo hizo. "Normalmente estoy de acuerdo contigo, pero esta vez creo que te equivocas". Toni se dio la vuelta y tiró una frase que dejó frío a su sobrino. "Muy bien, si así son las cosas ya no disfruto siendo tu entrenador". Y se fue pegando un portazo.

«Después de todo lo que has logrado no te dará miedo jugar este partido, ¿verdad?»

Porque Toni siempre ha querido crear tensión en su sobrino. Incluso cuando se enfrentaba a un jugador de ranking bajo. No dejaba que se despistara y le mantenía siempre alerta para que no perdiera la actitud. Después de ese roce, se arreglaron y ese toque de atención por parte de Toni hizo que Nadal se creciera y jugara mejor que nunca. Pocas veces se le ha visto jugar a Nadal tan bien y siendo tan superior a sus rivales como en ese US Open. Acabó llevándose la final pasando incluso por encima de Novak Djokovic con un juego espectacular, dañino con su derecha, perfecto de revés e increíblemente poderoso al saque. Nadal siempre se ha levantado de la mano de Toni cuando ha pasado por una grave crisis. Y tanto él como su tío no han parado de repetir en los últimos meses que tarde o temprano volverán a ganar torneos importantes. Porque así lo han hecho siempre. Porque entre rendirse o aguantar, Nadal siempre eligió lo segundo y a base de esfuerzo y trabajo, llegó, se superó y venció.

A Nadal siempre le han enseñado a aguantar y es por eso que no le veremos separarse de quien le inculcó esos valores. Esa inseguridad de ahora viene por lo duro que siempre ha sido Toni con él y todo lo que le ha exigido pero quién mejor que ese que forjó al campeón para sacarle del atolladero en el que se encuentra ahora. Sin puntos que defender hasta final de año y sin presiones de ningún tipo, a sabiendas que hay tenistas en la actualidad mejores que él, es hora de volver a sacar esa frase que Toni le dijo a Nadal antes de uno de los partidos más importantes en su carrera. "Aguanta, Rafael, aguanta". Porque ese abrazo entrañable entre sobrino y tío en el palco después de ganar un Grand Slam y que no vemos desde 2014, volverá a repetirse. No tengan la menor duda.

Editado: 08/02/2017

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