Andy Murray, un jugador que ya sabe respirar

El escocés está más calmado dentro de la pista, es capaz de controlar sus nervios y armar una autocrítica respecto a sus actitudes. Murray, el hombre que está madurando.

 

Andy Murray disputó un encuentro especial ante Joao Sousa en la segunda ronda de Roland Garros. El escocés no solo batalló contra el portugués, sino que también, al igual que su rival, tuvo que mediar con las fuertes ráfagas de viento que soplaban en París y un par de advertencias que se llevó por pérdida de tiempo.

Se vio la mejor versión tenística del escocés a lo largo del partido con Sousa pero algunas actitudes propias del Andy de antaño. Un primer set con grandes sensaciones en su juego que terminó ganando por 6-2 y por la vía rápida pero a partir del segundo la cosa cambió por momentos. Murray empezó a enojarse, a hablar más de la cuenta, a protestar, a dedicarle palabras a su equipo técnico y para más disgusto, ligó unos ‘warnings’ por pérdida de tiempo por parte del juez de silla, Pascal Maria.

Sin embargo, el escocés comentó que “no estaba molesto con el tema de las advertencias, no hice ningún problema por ello dentro de la pista”, tal y como recoge la ESPN. “Creo que (la regla) está ahí por alguna razón. A veces juego demasiado lento pero no es intencional, no me doy cuenta al hacerlo”, agregó el hombre que está invicto en la tierra batida en este 2015 (12-0).

“Pero, obviamente, como jugador uno no tiene ni idea de cuánto tiempo se está tomando entre puntos. No te dan las pelotas o la toalla justo al segundo (de comenzar el tiempo entre punto y punto)”, argumenta Murray quien recibió el segundo warning cuando estaba listo para sacar pero algo le distrajo. “Estaba en la línea y en tiempo correcto, pero estaban pasando la repetición del punto anterior en la pantalla y por eso no saqué”.

"Así que a veces esas cosas hacen que sea todo más difícil para los jugadores. Pero hoy hubo puntos en los que me dijeron que estaba jugando demasiado lento y que debía tratar de acelerar. Y lo hice”. Murray aprende la lección, cuando antes se hubiera calentado y arremetido contra otros, ahora busca examinarse a sí mismo y aprender de sus propios errores.

Gran mérito de esta evolución del escocés es gracias a Amelie Mauresmo, la entrenadora que lo acompaña desde el pasado mes de julio. Murray vio en la francesa una puerta hacia la tranquilidad y estabilidad mental. Entendió que era posible hablar a corazón abierto y de temas en profundidad que lo llevan a analizar más las situaciones o a no cortarse a la hora de expresar sentimientos.

Murray no solo se ve ayudado por Mauresmo en el ámbito tenístico, sino también mental y a las pruebas hay que remitirse. Cuando antes se chocaba con un enfado, hoy busca, dentro de lo posible, la calma. Aprende de los errores pasados, hace autocrítica e intenta respirar para controlar las situaciones. La madurez de Murray dentro y fuera de la pista le están trayendo los mejores resultados de su carrera sobre polvo de ladrillo. Andy aprendió a respirar.

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