Nadal sofoca la revolución de Ferrer

Rafael Nadal caminaba plácidamente hacia las semifinales de Montecarlo, pero la reacción de David Ferrer dio lugar a otro partido inolvidable

Rafael Nadal superó a David Ferrer en los cuartos de final del Masters 1000 de Montecarlo: 6-4, 5-7 y 6-2. El tenista balear sigue creciendo sobre su mejor superficie tras unos meses amargos.

Paulatinamente, Nadal recupera todas sus virtudes, pero un aspecto de su juego destacó sobre el resto en el partido de hoy: su revés. Rafa lo golpeó como en sus mejores tardes. Su revés fue consistente, profundo y siempre tuvo una intención. No hubo rastro del revés inocuo, vulnerable e inconsistente de su pasado reciente.

Nadal.

Tras 20 golpes, concluía el primer punto del partido. Un peloteo que recordaba a las tardes primaverales en las que Nadal y Ferrer se fajaban en puntos casi interminables con un título en juego. Un preludio de lo que sucedería hoy en Montecarlo.

Sin embargo, el duelo tuvo un claro dominador en la fase inicial. Las bolas altas de Nadal provocaban contínuos errores en Ferrer, que mostraba una inconsistencia poco habitual desde el fondo de la pista. El tenista de Jávea no ocultaba su clara intención de buscar el revés del manacorense, pero apenas sacaba provecho de esta estrategia. Nadal no cedía metros, era regular y transmitía determinación en cada golpe. Sus piernas se movían con la agilidad de las grandes ocasiones, y sólo una serie de imprecisiones le impidieron adjudicarse el primer parcial (6-4) con mayor autoridad.

Ferrer.

Además, las dobles faltas de Ferrer facilitaban la labor del balear en el comienzo del segundo parcial. Cuando el partido era un monólogo, apareció el mejor David, que resurgió tras sufrir la segunda rotura de servicio en este set (0-3). Su agresividad al resto y su lado más voraz aparecieron finalmente en Montecarlo. Nadal perdía comodidad con su saque, mientras Ferrer se revelaba con un recital de potencia y ángulos. Al borde de la derrota (3-5), la titánica reacción del alicantino igualaba el duelo.

Nadal asimiló bien el golpe. Mantuvo la entereza física y mental, mientras Ferrer perdió brillantez y precisión con el paso de los minutos. Dos luchadores incansables, dos gladiadores sobre la tierra y un solo superviviente: Rafael Nadal. Tras 2 horas y 44 minutos (una duración mayor que la del resto de partidos de hoy en su conjunto), Nadal se ganó el derecho a descansar hasta el sábado, cuando afrontará en semifinales el reto más duro que plantea el tenis actual, Novak Djokovic, a quien no se enfrenta desde la última final de Roland Garros.

Comentarios recientes