El caso Petr Korda

Petr Korda vuelve a ser noticia. De manera indirecta, vuelve a ser de actualidad su positivo por doping en el Wimbledon de 1998

A sus 47 años, Petr Korda vuelve a ser noticia. Su rival en la final del único Grand Slam que figura en sus vitrinas, el chileno Marcelo Ríos, está decidido a hacer progresar su apelación sobre aquella victoria. El checo daría positivo seis meses más tarde por doping, tras el Wimbledon de 1998, y casi 17 años después, el caso Korda es de nuevo actualidad. Repasamos los hechos que han llevado al 'Chino' Ríos a pensar que el tenista europeo podría haber jugado ya dopado en aquel mes de enero de 1998, cuando Korda contaba con 30 años.

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El ex número uno del mundo reclamará a la ITF el título que ganó Petr Korda en Melbourne en 1998 ya que luego, el checo, fue sancionado por doping durante un año.

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Talentoso zurdo de la escuela checa, Korda llegó por primera vez al top-10 en noviembre del 91, estatus que no abandonó casi ininterrumpidamente -exceptuando una única semana- hasta julio del 93, llegando a ser finalista de Roland Garros en 1992. Un más que notable jugador que pasó el grueso de su carrera en posiciones de prestigio. Sin embargo, recuperando su mejor nivel a finales de 1997, afrontaba el Australian Open de 1998 rondando el top-10 (Nº13).

Al borde de la eliminación en los cuartos de final, ante Jonas Bjorkman, habiendo eliminado anteriormente a Cedric Pioline, Korda logró deshacerse en semifinales del eslovaco Karol Kucera para terminar barriendo en la final, y por un triple 6-2, al chileno Marcelo Ríos. Con Australia y Doha bajo su brazo, el checo llegó a mitad de la temporada como número 3 del mundo. Su rendimiento en Grand Slam hasta 1998 se reducía, en nueve campañas, a una final y tres cuartos de final. Sobre la hierba de Wimbledon, y tras su corona en Melbourne, Petr alcanzaba de nuevo la antepenúltima ronda.

Allí caería ante el ídolo local, Tim Henman. Tras finalizar el certamen británico, se anunciaría que Korda había dado positivo por un anabolizante similar a la nandrolona, siendo este el segundo caso de dopaje público en el tenis profesional masculino. El primero, dado por el español Ignacio Truyol en 1996, fue sancionado con un año de inhabilitación y cinco millones de pesetas, lo ingresado desde el momento del positivo hasta el día en que fue sentenciado.

Tras meses de alegaciones, y mientras Korda seguía compitiendo, desde julio a noviembre de 1998, el checo fue sancionado con la retirada de los 199 puntos obtenidos con los cuartos de final de Wimbledon y la devolución del premio logrado, unos 95.000 dólares de la época. El castigo fue únicamente por el torneo en el que dio positivo. En los análisis, Korda presentaba unos niveles de nandrolona en su organismo increíblemente altos. El jugador alegó desconocer la procedencia de tal sustancia, hasta el punto de argumentar que era un gran consumidor de carne y que eso habría elevado tales niveles. El Comité de Apelación, compuesto por un especialista médico, otro técnico y otro jurídico, desechó sus explicaciones, pues para alcanzar aquellas cifras, una persona "debería comer 40 terneros al día durante 20 años".

Tiempo después, y revisado el caso, Korda fue inhabilitado durante un año, sanción impuesta con el jugador ya retirado, y que no tuvo consecuencias jurídicas ni deportivas para el mismo. Un lavado de imagen de los organismos oficiales que nunca sirvieron para castigar lo que supuso un evidente y grave caso de dopaje. 17 años después, Marcelo Ríos y la Federación de Chile creen que Korda podría haber jugado dopado durante el Australian Open, y piensan recuperar lo que, a su juicio, consideran suyo: el Australian Open de 1998.

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