¿Para qué se necesita un capitán de Copa Davis?

DEBATE | A raíz de unas palabras de Carlos Moyà en las que afirma que con tenistas como Nadal o Ferrer no se necesita capitán, debatimos sobre para qué sirven.

Carlos Moyà declaraba en una entrevista para DPA que con jugadores como Rafa Nadal y David Ferrer no se necesitaba un capitán de la Davis. Además, añadía que en Copa Davis "el jugador es el 90 o el 95 por ciento por lo que si convences a los mejores para que vengan, como si pones a alguien que no tiene ni idea de tenis, será más válido que el que más sepa del mundo". Unas palabras más que sorprendentes de alguien que ha sido capitán y que nos hace preguntarnos para qué sirve entonces un capitán de Davis.

Visto desde fuera, como aficionado al tenis, se cree que la figura de un capitán de Copa Davis debe ser la de alguien que conozca mucho este deporte y que pueda proporcionar las claves necesarias durante un partido al jugador que está sobre la cancha. Es decir, a grandes rasgos, la misma figura que tiene un entrenador normal de cualquier jugador pero con la ventaja de que él estará sentado en el banquillo y podrá darle los consejos necesarios directamente en cada descanso.

Si lo vemos desde ese punto de vista, parece que ser capitán de Copa Davis no es ninguna tontería, ¿verdad? No sería lo mismo tener en ese banquillo dando apoyo a un Albert Costa, un Alex Corretja o un Carlos Moyà que a Paco, el charcutero de mi barrio que de tenis tiene la misma idea que yo de física cuántica. Entonces, ¿por qué esas palabras de Moyà afirmando que valdría poner a cualquiera si sobre la pista están los mejores?

Porque de la entrevista al ex-capitán de la Davis se entiende que un capitán, más que un capitán es un negociador. "Yo no tenía ningún peso para decirles que vinieran a jugar", confiesa un Moyà que se encontró con muchos problemas el pasado verano a la hora de convencer a los jugadores para que acudieran a Brasil para mantener la categoría. Por una razón o por otra, casi todos se negaron a ir por lo que Carlos tuvo que formar un equipo cogido con pinzas. Algo que le supuso no querer renovar en el cargo otro año más.

Echando la vista atrás, recordamos al famoso G-4 que nos hizo conquistar nuestra primera ensaladera en el año 2000. En aquella ocasión, eran cuatro los capitanes de la Copa Davis: Josep Perlas, Juan Bautista Avendaño, Javier Duarte y Jordi Vilaró. Viéndolo desde fuera, ¿se necesitan realmente hasta cuatro entrenadores en la Davis? La respuesta es clara: no. ¿Entonces? ¿Por qué había cuatro entrenadores en aquella época? Fácil, eran los entrenadores de los mejores jugadores de aquél entonces. Perlas entrenaba a Albert Costa y Carlos Moyà. Duarte hacía lo propio con Corretja y Vilaró trabajaba con Félix Mantilla. Nadie mejor que tu propio entrenador para decirte lo que debes hacer. Si él te decía que debías jugar la Davis, le ibas a hacer más caso que si te lo dice otra persona de fuera de tu equipo.

El mismo Duarte lo explicó a su manera en aquella época luego de ganar la primera ensaladera. "Primero éramos cuatro gilipollas, luego, cuatro campeones", declaraba en tono de humor. Pero esto también tiene su lado negativo y es que el grupo se disolvió después de varias diferencias ya que Duarte tuvo que prescindir de su propio jugador (Corretja), para darle protagonismo en el equipo a otro tenista como fue Juan Carlos Ferrero.

La Copa Davis no tiene a día de hoy el mismo prestigio que tenía hace muchos años. Esto también influye mucho a los tenistas a la hora de acudir o no a la llamada del capitán lo que hace especialmente difícil verles en todas y cada una de las eliminatorias que hay a lo largo del año agravado también por lo apretado del calendario. Es por eso, que el capitán se encuentra en una situación complicada ya que da igual que seas el que más entienda de tenis del mundo o uno cualquiera de la calle, como dice Moyà, si un jugador no quiere venir, no va a venir y ante eso no se puede hacer nada. De ahí es vital la importancia de que el capitán se lleve bien con los jugadores y por eso extraña tanto lo que está pasando últimamente entre Gala León y la Federación ya que el buen rollo brilla por su ausencia y así, poco se podrá hacer.

Por esto, nos gustaría debatir con vosotros qué pensáis de la figura del capitán de Copa Davis y si estáis de acuerdo o no con las palabras de Carlos Moyà. ¿Sirve realmente tan poco un capitán de Copa Davis? Los lectores tenéis la palabra.

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