El tenis no tiene edad. Tres mujeres que así lo demuestran

¿Cuáles fueron las tenistas femeninas de mayor edad que cosecharon mejores resultados en el circuito profesional?

El gran papel desempeñado en Monterrey por la ilustre veterana Kimiko Date, hace solo unos días, nos da pie a ocuparnos de algunas jugadoras que, como ella, hicieron historia empuñando con éxito la raqueta hasta edad avanzada.

Tres mujeres, de épocas distintas, que se han caracterizado por entregar su vida al deporte que aman. Historia viva del tenis, ejemplos de lucha y de superación, que sirven de espejo donde mirarse a millones de deportistas de muy diversas generaciones. Podríamos hablar de muchas más, pero nos quedamos con tres de las más representativas.

Billie Jean King: la mejor competidora de la historia

Así la calificó Margaret Court, la mujer que más torneos de Grand Slam conquistó jamás. Otra figura del tenis moderno, Chris Evert, dijo de ella que es el ser humano más sabio que he conocido.

Nacida en 1943 en Long Beach, California, Billie Jean King es recordada como una de las mejores tenistas de todos los tiempos. Se convirtió en profesional en 1959, con solo 16 años, y se mantuvo en activo hasta 1983. Nada menos que 24 años de carrera en los que conquistó un total de 129 títulos, incluidos 12 Grand Slam.

Eso, a nivel individual, porque Billie Jean dominaba todas las disciplinas y todas las superficies, como demuestra un palmarés que también incluye 16 Grand Slam en la modalidad de dobles y 11 más en dobles mixtos. Y es que esta mujer no paraba de jugar al tenis, consiguiendo algunos records difíciles de superar. En 1971, temporada para recordar, estableció varias marcas que aún permanecen vigentes:

  • Mayor número de partidos individuales disputados (125)
  • Mayor número de victorias en una temporada (192, combinando individuales y dobles)
  • Mayor número de victorias individuales en una temporada (112)
  • Mayor número de victorias en dobles en una temporada (80)
  • Mayor cantidad de títulos conquistados en una temporada (38, combinando individuales y dobles)
  • Mayor cantidad de títulos de dobles en una temporada (21)

A ello hay que añadir el honor de ser la jugadora de mayor edad en alzarse con un título WTA: Birmingham 1983, con 39 años y 7 meses.

Cofundadora de la WTA, es una de las mujeres que más contribuyó a la popularización del tenis femenino y de las que más luchó por la igualdad de premios entre hombres y mujeres, llegando a protagonizar la denominada “Batalla de sexos” en un partido frente a Bobby Riggs. Claro, ella contaba con 29 años de edad y él con 55, por lo que su victoria quedó en mera anécdota.

Aunque su retirada oficial se produjo en 1983, siguió jugando esporádicamente partidos de dobles durante 7 años más. La última vez que se la pudo ver sobre una pista de tenis, fue en marzo de 1990, formando tándem con una jovencísima Jennifer Capriati, a la que superaba en 33 años.

Unos años después, en 1995, fue nombrada Capitana del equipo estadounidense de Copa Federación, al que condujo al éxito en tres ocasiones, y seleccionadora del equipo nacional olímpico que conquistaría dos medallas de oro en los Juegos de Atlanta 1996.

Martina Navratilova: zurda de oro

La mejor tenista de las décadas de los 70 y 80, mantiene muchas similitudes con la propia King. Como ella, hizo del saque y volea su camino hacia el éxito y, como ella, defendió a ultranza la igualdad de trato entre ambos sexos. Su particular Batalla, llevada a cabo frente a Jimmy Connors en un partido con reglas mixtas disputado en septiembre de 1992, se saldó, esta vez, con derrota.

La vida de Martina, nacida en Praga en 1956, ha sido una carrera de obstáculos. Su gran afición por el deporte le llevó a practicar multitud de ellos antes de decidirse por el tenis, siguiendo la herencia familiar. Su país no le ofrecía los mejores medios para la práctica profesional y, en 1975, solicitó la nacionalidad estadounidense. Ahí empezaron los problemas, de índole político, a los que se sumó una ingente cantidad de prejuicios motivados por el reconocimiento de su homosexualidad. Su propio padre la calificó de enferma y manifestó que preferiría que hubiese sido prostituta.

Todo ello aparece recogido con pelos y señales en su autobiografía, Being Myself, publicada en 1985.

Como duro colofón, en 2010 se le diagnosticó un cáncer de mama del que, afortunadamente, parece plenamente recuperada.

Hablando de lo estrictamente deportivo, Martina jugó profesionalmente al tenis a lo largo de 31 años, que se dice pronto. Número uno mundial en ambas disciplinas, individual y dobles, levantó la friolera de 167 títulos individuales y 177 de dobles, 18 y 31 de ellos, respectivamente, de Grand Slam.

Junto a Margaret Court y Doris Hart, es la única jugadora que ha ganado los 4 grandes en singles, dobles y mixtos. 5 Copas Federación con el equipo norteamericano y 19 WTA Championships son otros logros de los que puede presumir esta mujer, cuya increíble zurda mantuvo un pulso inolvidable por el dominio del circuito, durante casi dos décadas, con la diestra de Chris Evert, su eterna rival. Se midieron en 80 ocasiones, con un balance favorable a Martina de 43-37.

Tan longeva carrera también nos dejó una gran cantidad de records, entre los que destacan:

  • Mayor número de semanas al frente del ranking de dobles (237)
  • Mayor número de semanas consecutivas al frente de dicho ranking (191)
  • Mayor número de años concluidos al frente del ranking individual (5, de 1982 a 1986)
  • Mayor número de años en el Top 10 (20, de 1975 a 1994) y en el Top 5 (19, de 1975 a 1993)
  • Mayor número de títulos de Grand Slam en dobles (31)
  • Mayor número de títulos consecutivos de Grand Slam (6, como Margaret Court y Maureen Connolly)
  • Mayor número de semifinales consecutivas de Grand Slam (19, entre 1983 y 1988)
  • Mayor número de títulos (344), tanto individuales (167) como de dobles (177)
  • Mujer más veterana en ganar un partido individual (frente a Catalina Castaño en Wimbledon 2004, con 47 años y 8 meses)
  • Mujer más veterana en ganar un torneo de dobles (Montreal 2006, con 49 años y 9 meses)​

El palmarés de Navratilova es tan extenso que es difícil no olvidar ningún dato. Se retiró en 1994, año en que jugó su última final individual en Wimbledon, el jardín de su casa. Muchos españoles recordarán aquella final: Conchita Martínez rompía los pronósticos y conseguía el mayor logro de su carrera al derrotar a Martina, a base de jugarle sobre el revés y buscar passings ganadores.

Seguiría jugando dobles durante unos cuantos años más, concretamente, hasta 2006, completando una carrera profesional increíblemente longeva y plagada de éxitos. Algo inconcebible a día de hoy, con tanto juego de fondo que castiga el físico sobremanera. Aunque, como ahora veremos, alguna se resiste….

Kimiko Date-Krumm: incansable samurái

Semifinalista hace unos días en Monterrey, parece que la japonesa Kimiko Date-Krumm se niegue a envejecer. Quizá haya hecho un pacto con el diablo o, más probablemente, sólo sea que ama al tenis desde lo más profundo de su corazón y quiera seguir compitiendo mientras el cuerpo aguante.

Empezó a jugar apenas 6 años después de que la ciudad de Kioto la viese nacer, en 1970. Como tantos otros niños japoneses, tuvo que aprender a manejarse con la mano derecha, pese a ser zurda, por exigencias de la compleja cultura de su país. Al alcanzar la mayoría de edad, se convirtió en profesional y, en 1992, año en que ganó su primer título, la WTA la nombró la Jugadora de mayor progreso del año.

Sorprendentemente, en 1996, anunció su retirada tras caer derrotada ante una jovencísima Martina Hingis en segunda ronda del WTA Championships. Atrás dejaba un palmarés que incluía 7 títulos WTA, 3 semifinales de Grand Slam, y un meritorio cuarto escalón del ranking, logrado en noviembre de 1995.

Kimiko siguió vinculada al mundo del deporte. Se casó en 2001 con un piloto de automovilismo alemán, Michael Krumm y se mantuvo en forma corriendo varias maratones.

Y si sorprendente había sido su retirada, no menos sorprendente fue el anuncio de su regreso, 12 años después. Con la necesidad de asumir un nuevo reto en su vida, la japonesa volvió a las pistas de tenis en 2008 mostrando un excelente nivel. Tras machacarse en el circuito ITF, compitiendo contra jovencitas a las que casi doblaba en edad, finalizaría 2009 en el puesto nº 82 del ranking. Desde entonces, apenas ha abandonado el Top 100, ha conquistado un nuevo título WTA (Seúl 2009) y conseguido logros como ser la jugadora de mayor edad en ganar a una Top 10 (a Sam Stosur, con 40 años ya cumplidos) y en ganar un partido del Australian Open (a Nadia Petrova, con 42 años).

Quizá todavía esté a tiempo de superar alguno de los records de sus predecesoras. Con su victoria en Seúl, se convirtió en la segunda mujer de mayor edad en ganar un torneo y, por lo mostrado en Monterrey, no sería de extrañar que en algún momento consiga superar a la gran Billie Jean King.

La (casi permanente) sonrisa que se dibuja en su cara, es reflejo del placer que esta mujer siente jugando al tenis. Con 43 años, Kimiko sobrevive en un mundillo plagado de chicas que la superan en todo menos en edad: en altura, en peso, en potencia, en velocidad… ¿Cómo lo hace? Pues a base de talento, inteligencia y, como no, de ilusión. Mucha ilusión. Y que dure.

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