Novak Djokovic, muy superior a sus rivales

Actualmente, la diferencia de juego entre el serbio y el resto es abismal. Esto recuerda al año 2011 donde logró convertirse en número 1

Novak Djokovic necesitó de sólo 83 minutos para deshacerse de un Rafa Nadal que no tuvo ninguna opción ante un rival que fue muy superior a él. Demasiado. Este mismo hecho recuerda al 2011, un año donde el serbio arrasó por el circuito y se convirtió en número 1 consiguiendo tres títulos de Grand Slam y cinco Masters 1000, entre otros triunfos.

Con la victoria en Miami, el serbio conseguía su particular 'doblete', Indian Wells y Miami. Una racha en Masters que aumenta hasta los cuatro consecutivos si contamos los de Paris y Shanghai del año pasado (incluso cinco, con el ATP World Tour Final). Estos datos presentan un auténtico golpe encima de la mesa por parte de Novak que quiere presentar sus credenciales a recuperar el número 1 a pesar de no poseer ninguno de los cuatro títulos de Grand Slam por primera vez en tres años.

Y es que Djokovic no se fue, siempre estuvo ahí. Estuvo en una semifinal épica en Roland Garros ante Rafael Nadal donde el español tuvo que irse hasta el 9-7 en el quinto set para vencerle. Estuvo en la Final de Wimbledon donde cayó ante Andy Murray, el primer campeón británico desde Fred Perry. Tampoco faltó en la Final del US Open donde Nadal jugó uno de los mejores partidos de su historia sobre cemento. Y aunque no apareció en la Final del Open de Australia este año, cayó derrotado a manos de un Wawrinka que desplegó el mejor tenis de su carrera. En todas esas ocasiones, Novak cayó derrotado a manos del que después se alzó con el título de vencedor.

Bien es cierto que comenzó el año con dudas en su juego. Su dupla con Boris Becker traía más dudas que resultados y ha sido del lado de Marián Vajda, su entrenador de toda la vida, con quien han venido esos títulos en California y Florida y un tenis muy superior a todos los grandes. Un tenis al que sólo Federer pudo plantarle cara durante un set en la final de Indian Wells.

Mucho se habla de la mentalidad de Nadal en el circuito, pero lo cierto es que la que posee el serbio si no está al mismo nivel le queda muy cerca. Cuando el de Belgrado se concentra y fija su mirada en ti, échate a temblar. Lo demostró durante todo Indian Wells. Cuando pasó por un momento complicado siempre salió airoso. Igual sucedió el pasado Domingo. Nada más empezar, Rafa salió con todo y consiguió una bola de break que Djokovic hizo desaparecer tan rápido como un abrir y cerrar de ojos. A partir de ahí, una táctica férrea y precisa en buscar ángulos imposibles con su revés cruzado haciendo correr a un Rafa cuyas piernas no respondían.

Nadal tiene memoria y sabe lo que ocurrió en 2011. Seis victorias consecutivas en seis finales (Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Wimbledon y US Open), siete si contamos la del Open de Australia de 2012. Una racha que sólo pudo cortar en Montecarlo, tierra donde el serbio defiende título, conseguido ante el balear el año pasado. Tras la derrota en Miami, son ya tres las derrotas ante Novak en las últimas tres finales disputadas (Pekín, Londres y Miami). Es por esto que lo mental juega un papel decisivo en ambos. Djokovic sabe que su máximo rival está tocado y que los fantasmas del 2011 sobrevuelan la cabeza del balear que deberá luchar al máximo en tierra, esa que le ha visto campeonar en tantos torneos, para poder mantener ese número 1 que tanto trabajo le costó conseguir.

¿Será Djokovic el auténtico dominador del circuito en este 2014? ¿Podrá Nadal acercarse a su nivel? ¿Conseguirá el serbio volver al número 1?

Cojan asiento y palomitas. La película va a comenzar.

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