Djokovic avasalla a Nadal en la final de Miami

El serbio fue muy superior ante un Nadal muy desdibujado y consigue de esta forma su cuarta corona en Miami

Novak Djokovic se convirtió en cuádruple vencedor en Miami tras doblegar en la final al español Rafael Nadal por un claro 6-3, 6-3. El serbio suma su título 18 en Masters 1000 superando de esta manera a André Agassi.

"Tonight is the night. It has to happen" - "Esta es la noche. Tiene que pasar". Eso era lo que decía Dexter conduciendo con su coche por las calles de Miami mientras buscaba su presa nocturna. Eso mismo debió pensar Nadal que tenía enfrente la posibilidad de ser el primer español en la historia en levantar el título en Miami.

La táctica de Rafa pareció clara en el primer juego del partido al resto. Presionar con golpes profundos el saque de Novak y moverlo de un lado a otro para rematar si es posible. La estrategia pareció salirle bien ya que dispuso de una bola de break nada más comenzar pero el serbio la solventó muy seguro al saque. A partir de ahí, Nadal desapareció.

Y es que la táctica de Djokovic fue la que prevaleció entre los dos. El serbio siguió dando auténticas lecciones con su revés cruzado y el español sufrió todos y cada uno de los segundos saques que acometió. Los golpes del de Belgrado eran siempre muy profundos y besaban las líneas con una facilidad pasmosa. Los de Nadal, cortos, centrados y sin potencia. El manacorí sólo mostraba algunos destellos en puntos sueltos pero sin ser constantes y eso ante un rival como Djokovic es fatal.

Djokovic consiguió romper al español en el sexto juego. Nadal evidenció una lentitud de piernas inusual para lo que nos tiene acostumbrados lo que le hacía llegar tarde y golpear mal las bolas. El número 1 del mundo agachaba la cabeza con cada error que cometía. No le salía nada. Se sabía la letra, pero no podía escuchar la música.

Djokovic mantuvo el nivel y cerró la primera manga con un 6-3 que dejaba al discípulo de Vajda con la moral por las nubes y plantaba muchas dudas en la cabeza de Rafa. El español sabía que para cazar a su presa, al estilo Dexter, tenía que cambiar su procedimiento de ataque. Debía hacer algo diferente.

El segundo set comenzó por los mismos derroteros. Nadal siguió sufriendo con su servicio y tras un juego de saque nefasto comenzó la segunda manga ya desde la contra. Djokovic siguió flotando por la pista y pinchando al español donde más le duele, con reveses largos sin mucha potencia al revés de Rafa invitándole al español a ser él el que imprimera la potencia y la acelaración. Nadal nunca encontró el golpe ni el ritmo. Si quiso cambiar algo, Novak nunca le dejó.

Y es que al de Manacor le ha venido fatal el no poder disputar la semifinal ante Berdych. Rafa se mueve mucho por ritmos de juego, algo que apenas ha tenido en esta semana en Miami. Por contra, halló a un Djokovic extremadamente fresco ya que el último partido que disputó en Miami fue el pasado Miércoles ante Murray. Nadal quería ser el cazador, pero Nole fue una presa demasiado difícil de capturar.

Sin mucho sufrimiento, Novak sacó sus saques adelante y con un nuevo break se hizo con su cuarto título en Miami para acortar la brecha entre los dos y dejarla en tan sólo 1920 puntos con toda la gira de tierra por delante. El resultado final, un doble 6-3, se antoja incluso corto para la diferencia de juego vista esta noche entre los dos. Este puede haber sido un duro golpe para la cabeza de un Nadal que ve como sale derrotado por tercera vez consecutiva ante un Djokovic que viene lanzado a recuperar el número 1 y que recuerda en sus enfrentamientos previos de 2011 donde el serbio llegó a vencer al español hasta en siete ocasiones seguidas.

Nadal, al igual que Dexter, le encanta los barcos y sabe navegar como nadie. Un buen grumete sabe que a la hora de llevar su barco a alta mar debe enfrentarse a muchos riesgos. Mareas, corrientes, peces peligrosos, olas, vientos... y que no debe ignorar ningún peligro. Pero un buen marinero no lucha frente a todos estos elementos sino que trabaja con ellos utilizándolos a su favor. Hoy Nadal fue a la deriva, golpeado y magullado por el oleaje serbio y resultó hundido sin posibilidad alguna de salir victorioso.

Y es que no siempre gana el más fuerte, sino el más listo. "Si quieres ser el mejor, tienes que derrotar al mejor", dijo Djokovic en rueda de prensa tras el partido. Hoy el cazador, fue cazado.

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