Cinco claves de la derrota de Nadal

En Punto de Break desgranamos cinco claves de la derrota de Rafael Nadal ante Novak Djokovic en la final del Masters 1000 de Miami.

Rafael Nadal se vio superado de forma contundente por Novak Djokovic en la final de Miami. El número uno del mundo no encontró la forma de desbordar al serbio ni tampoco pudo sentirse a gusto en la pista central de Crandon Park. Nadal estuvo lento de piernas, impuso poca potencia a sus golpes y se llenó de errores no forzados. Nadal

En la esperada y soñada final se vio una versión apática del número uno del mundo que en ningún momento pudo poner en aprietos al serbio. En Punto de Break analizamos cinco claves de una derrota dolorosa para Nadal que sigue sin poder reinar en Miami.

Lento de piernas: Rafael no estuvo entero físicamente. Parecía no estar en plenitud física. Sus arrancadas y desplazamientos tenían unas milésimas de segundo de retraso. Tuvo esa falta de chispa que, ante rivales de la talla de Djokovic, cuestan los partidos.

Curioso fue ver al mallorquín sin frenar ni arrancar en algunos desplazamientos. Pegaba y se quedaba sin opciones. Si iniciaba el movimiento hacia el otro lado, en ocasiones, ya iba tarde. Esto provocaba mayor cantidad de errores, un mal posicionamiento en pista y unos apoyos desfavorables para sus golpes.

Juego corto y falta de fuerza: Al no estar entero físicamente y con confianza, los impactos los hacía tarde y no podía imponer el ritmo de bola que acostumbra. Sus derechas no encontraban la profundidad, la potencia y el bote agresivo que siempre imprime.

Pero no solo la derecha estaba con poca fuerza, sino también sus otros golpes eran benévolos. No apretaban al serbio que jugaba a placer. Él mandaba, repartía el juego, abría ángulos y Rafa sufría corriendo por toda la pista. A Djokovic si no se le aprieta ni se le tira con fuerza, se le da todavía más opciones de triunfo.

Poco daño al servicio: La fuerza que le faltaba en sus golpes de fondo de pista también le afectó al saque. Sus primeros servicios no funcionaron. Un 53% de puntos ganados es una pobre renta ante el mejor jugador sobre cemento de la actualidad como es el serbio. Aún sufrió más con el segundo que el porcentaje lo bajó hasta el 47%.

Djokovic, que es uno de los mejores restadores del circuito, encontró facilidades en el saque del mallorquín. Nadal tiró los primeros saques sobre todo al centro, a la denominada ‘T’ y los segundos optó más por buscar el cuerpo de su oponente. Una previsible táctica que no terminó de funcionarle.

Muchos errores no forzados: No es usual ver a Rafael Nadal fallando desde el fondo de pista y menos acabar un partido con mayor cantidad de errores no forzados (20) que tiros ganadores (15).

Estos fallos venían provocados por la falta de confianza y por esas décimas de segundo a las que llegaba tarde a la pelota. Cometer 20 errores no forzados en dos sets relativamente rápidos es una renta demasiado alta y un hándicap negativo considerable.

Lo que sorprendió no solo fue el número de errores sino también la forma de cómo los cometía. Es inusual ver a Nadal cometiendo según qué fallos en momentos importantes del encuentro cuando es en estos trances que suele aumentar su nivel y mostrar su mejor versión de tenis.

Poco ritmo en el torneo: Tal vez una de las claves más importantes del partido y de buscar un porqué al mal rendimiento de Nadal en la final de Miami. Hay jugadores que necesitan una buena cantidad de partidos para llegar a su máximo nivel y el número uno del mundo es uno de ellos.

No compitió en semifinales ante Tomas Berdych por retirada del checo, tuvo un duelo difícil ante Raonic en cuartos de final pero también en el encuentro previo al del canadiense, tuvo un partido extraño, como suele pasar, ante Fabio Fognini. El italiano cuando enfrenta a Rafa sufre, no muestra un gran tenis, habla en exceso, rompe el ritmo y provoca que los encuentros no sigan una tendencia continua de juego que es lo que le interesa al mallorquín.

Al haber sido eliminado ‘pronto’ en Indian Wells llegaba a Crandon Park sin la preparación idónea para su cuerpo. Resolvía partidos cuando sus rivales no eran de entidad pero al chocar con uno de los mejores del mundo, pagó la falta de ritmo y confianza en su juego.

Rafael Nadal fue humano ante Novak Djokovic.

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