El décimo aniversario de una rivalidad histórica

Hoy 28 de marzo se cumplen 10 años del primer partido entre Nadal y Federer, una rivalidad escrita con letras de oro en los libros de la historia del tenis

Rafael Nadal y Roger Federer, Roger Federer y Rafael Nadal. Dos jugadores que según muchos entendidos en la materia han protagonizado la mayor rivalidad deportiva en el mundo del tenis en toda la historia. Hoy, viernes 28 de marzo, se cumplen 10 años del primer partido en el que se enfrentaron ambos.

28 de marzo de 2004. Nadal y Federer saltan a la pista central de Cayo Vizcaíno para disputar la Tercera Ronda de Miami. Por aquel entonces, el español no era conocido como lo es hoy. El mallorquín estaba anclado en el puesto 36 de la clasificación mientras el suizo venía de estrenar apenas un mes atrás su condición de número 1. Era la primera vez de las muchas que se enfrentarían. Ellos ni siquiera imaginaban que aquel día escribieron la primera página de un libro que iba a marcar un hito en la historia del deporte. Aquel día el jovencísimo Rafael Nadal, con tan sólo 17 años sorprendió al mundo al derrotar a Federer en dos sets por un doble 6-3.

El destino quiso que un año después, en ese mismo torneo, en esa misma pista los dos se volvieran a encontrar. Ésta vez en la Final y a cinco sets. Federer seguía llegando como número 1 y Rafa como número 31 de la clasificación. Nadal se puso por delante dos sets a cero y en el tie break del tercero estuvo a dos puntos de la victoria. Pero Roger consiguió darle la vuelta al marcador y vencer por primera vez al español. Se podía ver como en este enfrentamiento había algo especial. Cuando jugaban estos dos tenistas flotaba en el ambiente una magia inusual.

Rivalidad en Roland Garros:

En ese mismo 2005 coincidieron por tercera vez. Ésta vez sobre arcilla y en las semifinales de Roland Garros. A esas alturas, Federer ya había ganado los otros tres majors del circuito por lo que peleaba para conseguir el Grand Slam, los cuatro grandes torneos del tenis. Enfrente, Rafa, un chico que había ganado ya cinco torneos en tierra y llevaba 17 victorias consecutivas. El resultado, Nadal venció en cuatro sets. Luego, el de Manacor se haría en París con su primer grande en el abierto parisino. El primero de ocho.

Aquí en París vivieron una relación especial. Rafa Nadal estaba por clavar su bandera en el pico más alto del torneo y nombrar esa tierra como suya por muchos años por lo que no iba a estar por la labor de dejar que el de Basilea completara su poker de majors.

Se volvieron a ver en la Final los tres años siguientes. 2006, 2007 y 2008. En todas ellas Nadal no dio opciones a un Roger que incluso llegó a desesperarse al ver que tenía en el español un rival infranqueable sobre la tierra batida de París. La derrota de 2008 le dolió especialmente. No sólo por el resultado (6-1, 6-3 y 6-0), sino porque en su interior sentía que pasaba el tiempo y las oportunidades de levantar la Copa de Mosqueteros se iban evaporando.

Con la espinita sacada al ganar 2009 en París (sin estar Rafa en la Final), Federer volvió a encontrarse con Nadal en la Final de Roland Garros. Más relajado, quizás, supo jugarle y ponerle en aprietos al español. No es que Roger acariciara el título en París aquella tarde, pero fue la vez que más difícil se lo puso sobre la arcilla de la capital parisina, junto con la Final de 2006.

Wimbledon, el mejor partido de la historia:

Los aficionados londinenses también tuvieron la suerte de poder presenciar varios duelos entre estos dos monstruos de la raqueta. Sobre pasto la cosa iba a ser muy diferente respecto a tierra. Wimbledon era terreno de Roger. El jardín de su casa. Federer había levantado consecutivamente tres títulos sobre la hierba de Londres cuando se encontró en la Final de 2006 a un inexperto sobre esa superficie como Nadal. Fue toda una sorpresa.

Y es que hasta entonces Nadal sólo había despuntado sobre arcilla y en algún que otro torneo de superficie dura. Nadie jamás habría pensado que el español podría plantarse en una Final de Wimbledon. Y mucho menos con opciones de ganarla. El español ya desde pequeñito siempre soñó con levantar el título en Londres. Soñó con ganar donde los más grandes de la historia lo habían conseguido. En el torneo por excelencia. Pero no pudo ser.

En aquella final, Nadal dio un pequeñísimo paso para lograr el título años después. Cayó derrotado, sí. Pero arrebató un set al suizo y aprendió lo que tenía que hacer al año siguiente.

En 2007 se repitió la Final. Roger Federer volvió a ganar al español que volvió a dar otro paso adelante en su conquista del título en la capital inglesa. Ésta vez le robó dos sets al por entonces número 1 del mundo y si no pudo pasar del 6-2 en contra en el quinto set fue por las molestias que sufrió en su maltrecha rodilla. Al año siguiente, Nadal no iba a dejar escapar su oportunidad.

Y es que en 2008 vivimos algo que podremos contar a nuestros nietos. "Hijito, yo viví una final en Wimbledon que duró casi cinco horas entre los dos mejores jugadores del momento. Una final que empezó de día y acabó casi de noche". Histórico.

No existen palabras para describir aquel partido. Si los que leen esto lo vivieron también sabrán de lo que hablo. Denominado por muchos como 'el mejor partido de la historia'. Un encuentro donde Nadal se llevó los dos primeros sets. Un partido donde Federer igualó la contienda. Una final donde hubo varios parones por lluvia aumentando la tensión hasta límites irracionales. Cuando ya caía la noche en Londres y cuando todos pensaban en que el partido se tenía que posponer al día siguiente, Nadal rompió el saque a Federer y se llevó la victoria. Esos pequeños pasos dados en el pasado permitieron al español conseguir el sueño de su niñez.

Open de Australia, las leyendas también lloran:

Al año siguiente, después de aquella mítica final en Wimbledon 2008, Roger y Rafa se volvían a encontrar en otra final de Grand Slam. Ésta vez en Australia. Federer luchaba por conseguir su título número 14 de Grand Slam y superar a Sampras. Aquel día fuimos testigos de otro partido inmenso que se fue a las más de cuatro horas de batalla. Una auténtica guerra sin cuartel entre dos colosos. Al igual que la última vez, Rafa fue el vencedor y fuimos testigos de algo que nos conmoncionó a todos. Vimos llorar a Roger.

Sus lágrimas eran las lágrimas de la importencia. De un logro que acariciaba con los dedos pero que no podía alcanzar. El lloro de alguien con hambre, que a pesar de haber ganado casi todo en el tenis, aún quería más. Aquella tarde, todos lloramos con el suizo. Aquel día comprobamos que las leyendas también lloran.

En total han sido (hasta la fecha de hoy), un total de 33 enfrentamientos. 23 para Rafa, 10 para el suizo. Una rivalidad histórica que hemos tenido la suerte de vivir. Es probable que no veamos nada parecido en nuestra vida y debemos considerarnos afortunados de haberlo podido disfrutar y que no nos lo tuvieran que contar.

Cada uno en su estilo. Nadal todo fuerza, garra, pundonor, corazón. Pelea hasta la última bola. No decae. Una mente de hierro. Te mata con su sola presencia. Federer, la elegancia. El estilo. La estética. La magia. El tenis hecho perfección. Un humano vestido de extraterrestre con una raqueta en la mano.

La existencia de uno y otro en las carreras de ambos le han servido para ser mejores tenistas. Cada día, ellos se levantaban con la motivación de entrenar y luchar duro para ser aún mejor y batir al otro. Es difícil encontrar la motivación en un deporte en el que lo has ganado todo, pero la coincidencia en el tiempo de estos dos jugadores ha servido para engrandecer aún más al tenis. Y a pesar de la rivalidad, ellos son amigos. Se llevan a la perfección. Tan grandes dentro como fuera de la pista.

Y por eso desde aquí, desde mi humilde teclado, les digo que GRACIAS. Gracias por todo lo que nos habéis dado. Gracias por hacer que madrugar para ver un partido vuestro mereciera la pena. Gracias por levantarnos del sofá con vuestras victorias. Gracias por emocionarnos con vuestras lágrimas. Gracias por dar más valor al tenis. Gracias por hacer que otros deportes sintieran envidia del nuestro. Gracias por jugar con sufrimiento. Gracias por no haberte retirado nunca.

Y así hasta 33 veces gracias. Y aún así, me resultan pocas.

Enfrentamientos Nadal-Federer:

2004. Miami. R3, Nadal gana: 6-3, 6-3

2005. Miami. Final, Federer gana: 2-6, 6-7(4), 7-6(5), 6-3, 6-1

2005. Roland Garros. Semifinales, Nadal gana: 6-3, 4-6, 6-4, 6-3

2006. Dubai. Final, Nadal gana: 2-6, 6-4, 6-4

2006. Montecarlo. Final, Nadal gana: 6-2, 6-7(2), 6-3, 7-6(5)

2006. Roma. Final, Nadal gana: 6-7(0), 7-6(5), 6-4, 2-6, 7-6(5)

2006. Roland Garros, Final, Nadal gana: 1-6, 6-1, 6-4, 7-6(4)

2006. Wimbledon. Final,Federer gana: 6-0, 7-6(5), 6-7(2), 6-3

2006. Masters Cup, Semifinal, Federer gana: 6-4, 7-5

2007. Montecarlo. Final, Nadal gana: 6-4, 6-4

2007. Hamburgo, Final, Federer gana: 2-6, 6-2, 6-0

2007. Roland Garros. Final, Nadal gana: 6-3, 4-6, 6-3, 6-4

2007. Wimbledon. Final, Federer gana: 7-6(7), 4-6, 7-6(3), 2-6, 6-2

2007. Masters Cup. Semifinales, Federer gana: 6-4, 6-1

2008. Montecarlo. Final, Nadal gana: 7-5, 7-5

2008. Hamburgo. Final, Nadal gana: 7-5, 6-7(3), 6-3

2008. Roland Garros. Final, Nadal gana: 6-1, 6-3, 6-0

2008. Wimbledon. Final, Nadal gana: 6-4, 6-4, 6-7(5), 6-7(8), 9-7

2009. Open de Australia. Final, Nadal gana: 7-5, 3-6, 7-6(3), 3-6, 6-2

2009. Madrid. Final, Federer gana: 6-4, 6-4

2010. Madrid. Final, Nadal gana: 6-4, 7-5

2010. Masters Cup, Final, Federer gana: 6-3, 3-6, 6-1

2011. Miami. Semifinales, Nadal gana: 6-3, 6-2

2011. Madrid. Semifinales, Nadal gana: 5-7, 6-1, 6-3

2011. Roland Garros. Final, Nadal gana: 7-5, 7-6(3), 5-7, 6-1

2011. Masters Cup. RR, Federer gana: 6-3, 6-0

2012. Open de Australia. Semifinales, Nadal gana: 6-7(5), 6-2, 7-6(5), 6-4

2012. Indian Wells. Semifinales, Federer gana: 6-3, 6-4

2013. Indian Wells. Cuartos de Final, Nadal gana: 6-4, 6-2

2013. Roma. Final, Nadal gana: 6-1, 6-3

2013. Cincinnatti. Cuartos de Final, Nadal gana: 5-7, 6-4, 6-3

2013. Masters Cup. Semifinales, Nadal gana: 7-5, 6-3

2014. Open de Australia. Semifinales, Nadal gana: 7-6(4), 6-3, 6-3

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