La enésima reválida de Ernests Gulbis

Tras innumerables caídas, Gulbis volvió a levantarse en 2013. Dar un paso más en 2014 es el objetivo del tenista de Riga

En el primer turno de juego del ATP ABN-Amro Rotterdam, Grigor Dimitrov cae ante el letón Ernests Gulbis, 4-6 6-7, siendo frenado su recorrido en un torneo donde defendía semifinales en 2013. Con una solvencia y determinación extraordinarias, Gulbis deja muestras de su enorme calidad para dibujar golpes en parado al abrigo de una pista rápida y cubierta. Un jugador que deja interrogantes sobre un rendimiento titubeante y volátil, cuyo carácter protagoniza escenas irascibles dentro de pista y palabras incómodas fuera de ella. Un tenista en busca de un equilibrio que parece encontrar recientemente. Y sólo tiene 25 años.

Año 2007. Un chaval de 18 años, nacido en Riga, la capital letona, ajena al tenis en cantera y tradición, alcanza los octavos de final del US Open tras derrotar a la octava raqueta del mundo, Tommy Robredo. Es un talento abrumador el que termina aquel año como la más firme promesa de un grupo de jugadores que está llamado a ser el relevo entre las 20 primeras manos del ránking, entre los que se encuentran jugadores como Marin Cilic (1988), Thomaz Bellucci (1987) o Juan Martín del Potro (1988). El camino de igual manera, sería complicado. Ernests asombró a Nueva York con el juego de un shotmaker encariñado con las líneas, encendido como una antorcha de saque y winner. Un nuevo Marat Safin.

Para madurar un temperamento tan volcánico, formado en Munich, en la Academia de Niki Pilic, la misma que años antes labra el futuro de Novak Djokovic, el joven letón ha de equilibrar su juego, el éxito y un espíritu acomodado en la facilidad y cierta frivolidad de un talento que lo tuvo y tiene todo. Con constantes subidas y bajadas, algunas drásticas, no es hasta 2010 cuando Gulbis aborda el top-30, llegando al puesto 24, con una extraordinaria gira de arcilla europea primaveral. Arreones de un arsenal innato, de un revés impecable e implacable, heredado seguramente del mejor Novak, dibujando el cruzado al mismo nivel que el paralelo, montado con el mismo molde. Algo natural.

2011 y 2012 resultaron ser los años que volverían a olvidar de la actualidad tenística al bueno de Ernests, precipitándose a posiciones que no conocía desde octubre de 2006, más allá del top-150. Y es que a pesar de reconocer una importante regularidad y estabilidad en Gulbis, en este último año no se debe pasar por alto que arranca, a 7 de enero de 2013, en el puesto 138, jugando el circuito Challenger, labrándose desde abajo una nueva ascensión. Disputando la previa y posterior coronación en Delray Beach, tras ser derrotado en 1ª ronda del Challenger de Bergamo, y sobre todo, el cambio en el swing de su drive, nada arquetípico, Gulbis vuelve a generar interrogantes sobre un jugador que apuntaba mucho más que ser un tenista de susto y peligro: alguien de constancia y fiabilidad.

Aún así, Ernests Gulbis tiene 25 años. Casos presentes como el de Fabio Fognini o Stanislas Wawrinka, alcanzando una optimización de recursos que parecía imposible en la altura de carrera en la que se encontraban, demuestran que nunca es tarde para jugadores que tienen los golpes para mostrarse competitivos ante los mejores. Con Gunther Bresnik, quien dirige los designios del báltico desde principios de 2013, el letón puede consolidar en 2014 ese salto cualitativo para acariciar el top-15, quien sabe si algo más. En cuartos de Rotterdam y ante Juan Martín del Potro, compañero de generación, podría ser el comienzo de una narrativa que no debería sorprender si finalmente ocurre. Cada temporada tiene una sorpresa en forma de progresión. Y Gulbis podría ser el protagonista.

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