Nadal vuelve a citarse con las cifras

Nadal vence a Federer, 7-6 6-3 6-3 y jugará su 19ª final de Grand Slam ante el suizo Stanislas Wawrinka

Rafael Nadal se convirtió en finalista del Australian Open, primer major del año, tras derrotar a Roger Federer 7-6 6-3 6-3 en apenas 2.30h de partido. Será la tercera final en suelo australiano, la 19ª en toda su carrera y la posibilidad de repetir victoria en cada uno de los cuatro eventos más importantes del calendario. Aumenta aún más su distancia en el ranking con Novak Djokovic y luchará con Stan Wawrinka por comenzar el año ganando una nueva final.

Tres aspectos condicionaban ligeramente la final para que Roger Federer pudiera igualar el contexto táctico y emocional de la rivalidad que juega con Nadal, si finalmente coincidían: la posibilidad de que la Rod Laver Arena se techara, condición que habilita un tipo de golpeo más veloz y huidizo de las defensas del mallorquín, un alto nivel de primer servicio durante todo el partido y que el primer set cayera de su lado.

Aún no compareciendo ninguna de las tres, más teniendo en cuenta que el servicio tiene mucho de psicológico y de mérito al resto de Rafa, el partido hubiera sido totalmente competido y de margen estrecho, donde el balear domina en los puntos importantes. La más importante, el primer set, le fue esquiva al suizo, con Rafa sometiendo al tie break. Sin estar del todo cómodo hasta ya entrada la manga, Nadal comenzó a carburar para terminar el parcial con confianza, comenzando a mezclar sobrecarga en el lado cruzado al revés del helvético y abriendo con velocidad sobre la defensa cada vez más oxidada del suizo, mejorado físicamente en todo el torneo con respecto a 2013.

Tácticamente, lo más interesante era observar hasta qué punto Roger podía seguir siendo tan decidido y determinante en sus subidas a la malla. En global, Federer no pudo ser el mismo que en sus dos rondas previas, y seguramente no pueda serlo ante Rafa. El mallorquín volvió a demostrar que no hubo un pasador más impresionante, en una jugada que psicológicamente suele quebrar cuanto más imposible parece colar la esfera en tal milímetro. La defensa y contragolpe del español era de nivel standard en él ya en toda la segunda manga. Tomaba posición y dominio mental con mayor facilidad.

A medida que avanzaba el encuentro, los puntos cortos, medios y largos caían del lado del número 1 del mundo, que se puso 5-2. Ahí entró en escena el revés cruzado de Rafa, punzante y del todo calibrado para herir la defensa de Roger sobre su drive, menos cubierta a la espera de una nueva repetición con un drive invertido o un paralelo de revés alto.

Nunca fue remontado Nadal con 2-0 en terreno Slam (136-0 en toda su vida deportiva) y aunque Roger recuperó el break que puso 2-1 el encuentro para igualar y buscar de nuevo un juego más directo, el choque siempre estuvo al abrigo de Nadal, que domina ya los enfrentamientos, 23-10.

Mirando los números, Nadal volvió a establecer diferencias al resto. Sobre el segundo servicio suizo, Rafa se hizo con 18/36 puntos y con el 35% sobre el primero. Aún con un inmaculado saque abierto, Nadal restaba profundo en cada punto importante, o cruzado en multitud de ocasiones, para abrir brecha desde cualquier punto de la pista, en el deuce o en la ventaja.

Un nuevo 6-3 no demoró más la contienda, dejando a Nadal a las puertas de un nuevo episodio de una novela aún abierta a la espera de un final cada vez más predecible en su último giro. Roger mostró un gran nivel a lo largo de estas dos semanas, recuperando la esencia, demostrando que con buen tono físico y nuevas motivaciones peleará todo el año con los mejores. En la temporada de sus 33 años, toda su clase sigue prevaleciendo, si bien deberá recuperar parte de su estatus -el lunes aparecerá como número 8 del ránking-.

Tras solventar sus compromisos ante Dimitrov y Federer, Nadal volverá a enfrentar un revés diestro a una mano, sumando a ello el clarividente cara a cara que mantiene con otro suizo, Stanislas Wawrinka, quien nunca pudo arañarle un set en 12 enfrentamientos. Parece muy complicado que pueda abordar semejantes estadísticas. Todo seguirá siendo historia el próximo domingo.

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