Nadal-Federer, el mundo a sus pies

Rafael Nadal y Roger Federer vuelven a protagonizar una batalla más. En el duelo del año buscan algo más que una victoria. Dos estilos opuestos y un mismo objetivo: l

Rafael Nadal y Roger Federer protagonizarán una de las semifinales más explosivas de la historia del Australian Open. Español y suizo chocan por un puesto en la final del primer Grand Slam del año. Sensaciones opuestas, estilos encontrados pero el mismo hambre de gloria chocarán en el partido del año. La Rod Laver Arena será el escenario donde se protagonice una batalla más de la mayor rivalidad en la historia del tenis.

Un partido para la eternidad. Un auténtico choque de trenes entre dos animales de este deporte. Dos estilos opuestos. Dos maneras diferentes de vivir el tenis se vuelven a ver las caras. Ya lo hicieron 32 veces. Mañana en suelo australiano toca hacerlo una vez más.

El clásico del tenis recupera la emoción que había perdido hace meses, por no decir años. Rafael Nadal ha sido capaz de comerle la moral a Roger Federer. De anularlo adentro de las pistas de tenis. De dejar en evidencia la peor versión del suizo. Desde hace tiempo que los duelos dejaron de tener la tensión que en su día habían llegado a generar. De los últimos 17 encuentros que disputaron, 14 se los llevó el mallorquín.

Sin embargo, mañana el barco puede cambiar de dirección. Al menos así lo piensa Roger Federer que cree que puede derrotar a Rafael Nadal. El suizo se ve con las armas necesarias para poner en serios aprietos al número uno del mundo. Está en óptimas condiciones físicas, recuperó la confianza y Stefan Edberg le aportó nuevas ‘ideas’ para volver a vencer a Nadal en un Grand Slam casi 7 años más tarde de aquél triunfo en Wimbledon de 2007.

"Llevo pegándole a la bola realmente bien desde hace un tiempo” tiró Federer al término de su impecable partido ante Andy Murray. El suizo se adaptó a la perfección a su nueva raqueta. Con un aro más grande (98 pulgadas) sus diferentes golpes se ven favorecidos ganando una mayor precisión y potencia.

Pero no solo de tenis ha mejorado. Sino el físico vuelve a darle luz verde a la hora de saltar a las pistas. Federer baila sobre el plexicushion de Australia. Está rápido, ágil, camina bien la pelota y coordina a la perfección los pasos para llegar a cada bola. “Siento que estoy de nuevo bien físicamente. Explosioné sobre la pista. Puedo llegar a las bolas y no siento miedo a no alcanzarlas" comentaba en rueda de prensa.

Pero si hay algo que puede trastocar los esquemas de Rafa Nadal es la presencia de Stefan Edberg en el banquillo de Roger Federer. El sueco parece tener la fórmula para derrotar al balear. “Quiero hablar con mi entrenador -Stefan Edberg-, porque cuando estuvimos charlando en Dubai de todo sobre este deporte, hablamos mucho sobre jugar contra Rafa también", dijo el de Basilea.

"Él cree que tiene algunas buenas ideas, así que estoy esperando que me las diga, al igual que con Severin. Estoy esperando oír que me tienen que decir estos chicos. Estoy preparado y espero conseguir la victoria, ya veremos", concluyó Federer.

Todo esto suena fácil pero no lo es. Del otro lado está Rafael Nadal. La fuerza mental personificada. La bestia del tenis. El hombre que más veces ha derrotado a Roger Federer en la historia. 22 batallas que cayeron del lado del actual número uno del mundo. Sabe a la perfección cómo jugarle, cómo ganarle y cómo desgastarlo física y mentalmente.

No obstante, Nadal lleva arrastrando dolores en la mano. Concretamente unas ampollas que le están causando molestias a la hora de empuñar la raqueta. "Tengo que encontrar la solución para evitar esa sensación de que la raqueta se me va a salir volando. Es una sensación terrible, porque no aceleras como lo harías, y entonces pierdes coordinación en el saque" comentó Nadal a la agencia dpa al acabar su encuentro de cuartos de final ante Grigor Dimitrov.

A pesar de estas molestias hoy se vio a Nadal entrenando sin ningún tipo de venda. Tan solo unas protecciones bien focalizadas en las ampollas pero sin los aparatosos vendajes.

El número uno del mundo viene de vencer a dos jóvenes que buscan un hueco entre los diez mejores del mundo, Nishikori y Dimitrov. Partidos reñidos que terminaron cayendo del lado de Nadal por pequeños detalles. Encuentros donde no se vio la mejor versión de Rafael y que lo hacen llegar con sensaciones dispares a la semifinal ante Roger Federer.

Nadal es consciente que no está ofreciendo su mejor tenis pero tiene bien clara la fórmula para vencer a Federer: "Tengo que salir agresivo, golpear la pelota fuerte con mi drive y jugar con ese ritmo de piernas que me hace ganar partidos. Estoy cerca de jugar bien".

Rafael Nadal no llegará en óptimas condiciones físicas pero tiene el hándicap mental a favor. Su mayor aliada en los momentos importantes. Esos donde Federer solía fallar hasta hace unos meses. El partido de mañana es una incógnita. A la hora de la verdad poco importarán las estadísticas o los números.

Cada partido es una historia nueva y los clásicos como este, son un mundo diferente. Federer y Nadal rugirán en Melbourne Park. Apretarán los dientes y sacarán los colmillos. Dos mitos vivientes de este deporte vuelven a chocar cara a cara.

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