Nadal desde el más allá

Nadal derrota a Monfils, 6-1 6-2 6-3, en un extraordinario partido del número 1

A la tercera fue la vencida. Jugando al aire libre y con el rival dándole la mano con resultado completo, Rafa Nadal clasificó a los octavos de final del Australian Open por un contundente 6-1 6-2 6-3. Reeditando la final del pasado evento qatarí de Doha, Rafa no dio ninguna opción a Gael Monfils, en poco más de dos horas. Cerrando la jornada más allá de las 2h de la madrugada hora local, quedan cerrados los octavos de final de ambos cuadros.

Después de una ola de calor acuciante y tormentas eléctricas consecuentes con semejante sequedad, un huracán pasa por la pista como pocas veces. Sabedor de que contemporizando en el arranque Monfils puede tomar confianza y competir un partido de margen más estrecho, el número 1 del mundo busca el K.O. En una de las versiones más potentes posibles en un tenista actualmente desatado, Nadal realiza una extraordinaria actuación sobre el tartán de la central de Melbourne, abarrotada en busca de un partido de poder a poder.

De esquina a esquina, variando direcciones de puro vértigo, corrigiendo las contras de Monfils, abriendo ángulos cortos con el revés cruzado, planísimo e hiriente; demoledor al servicio, imponente en la cobertura de pista. El primer set pone a Nadal en el sendero de la victoria a base de un tenis abismal, que deja a Gael sin control de la mayoría de situaciones, recurriendo al palo aislado para salir de un ritmo de pelota cercano al ping pong.

¿Cómo abordar un torrente de timing, respuesta, seguridad, velocidad y superioridad así? En un momento el marcador figura 6-1 y Gael se anima en los cuatro primeros juegos del segundo parcial, con gritos de arrojo que intimiden a Rafa y hagan partícipe a la grada. Un penúltimo aliento de un jugador visceral y herido por un nivel de tenis marciano.

No hay lado débil en el catálogo técnico del mallorquín. Monfils busca una posición alejada y defensiva para encontrar el revés de su rival y desde ahí transitar hacia el ataque, esperando una devolución más tímida que con el drive. Y se le va el aprtido por ahí, por donde Rafa borra la pizarra del francés dibujando un abanico de reveses que rompen la pantalla. Los firma Rafa pero se reconoce a un Agassi o un Nalbandián. Con menos mano pero de igual rendimiento: su revés cruzado y muchas veces también el paralelo, son fuegos artificiales. Una locura.

Para corregir, el drive. El tercer set se antoja más igualado, con Gael rompiendo la pelota sin ningún ánimo de arrepentimiento. Nadal fuerza a Monfils a pegar ganadores eternamente, hasta provocar un fallo comprensible. El control del partido es tan dispar que el balear fuerza hasta 57 tiros no forzados en el galo, en un marcador y tiempo ajustados. En el ritmo de devolución corto, medio y largo Monfils es inferior y busca aisladamente subidas, efectos cortados y derechazos sin apoyos que se van al muro. Solamente Novak Djokovic puede igualar este ritmo de juego, el más agresivo y dominante de cuantos Nadales se pueden haber visto en su carrera. Nadal sigue presentando un récord sobre pista dura en el último año verdaderamente sensacional.

Reconociendo tal vendaval, Monfils atesora un gran nivel físico para afrontar una temporada que seguramente vea al francés recuperar el estatus que le corresponde. No es descartable que aproveche la distracción generada por sus competidores para emerger cercano al top-10 durante el año. Al otro lado Nadal enfrentará el domingo a Kei Nishikori. A este nivel, el español parece inabordable para la mejor versión del nipón. Si Rafa no baja el pistón, problemas para el discípulo de Chang.

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