Nadal somete al joven Kokkinakis

Bajo techo, a causa del sofocante calor, Nadal avanza a tercera ronda, tras deshacerse del prometedor Kokkinakis 6-2 6-4 6-2

Rafael Nadal se hizo con el pase a la tercera ronda del Australian Open tras doblegar al joven local de 17 años, Thanasi Kokkinakis, por 6-2 6-4 y 6-2. Tras vencer a Tomic por 6-4 y retirada de Bernard, en esta ocasión fue otro emergente talento aussie quien apeó el balear bajo la techada Rod Laver Arena, en poco más de 2 horas de partido.

De poco le importó al número 1 del mundo el poco ritmo que obtuvo en su duelo ante Tomic. El arranque de partido fue de una enorme superioridad. Con un más que notable nivel al servicio, variado y punzante en el lado de la ventaja, Nadal se hizo con la primera manga, anotándose dos breaks y ninguna bola de rotura en contra. Con apenas 3 errores no forzados y 16 golpes ganadores, la zurda de Rafa abrasó el piso de una Rod Laver Arena techada por el excesivo calor que abrasó todo el complejo del evento australiano.

Fue la gran noticia en el transcurso de la jornada. Al añadido de la igualdad y estrechez en los partidos que le precedían –Sharapova vs Knapp y Wozniacki vs McHale- a eso de las 14h de la tarde hora local, la organización del torneo decidía suspender durante varias horas toda actividad a suceder en las pistas sin cubierta retráctil, techando la pista principal y la Hisense, donde Roger Federer jugaría simultáneamente con Nadal, algo insólito. Rafa saltó a pista rozando el turno de noche, en una Rod Laver abarrotada para ver al mejor tenista del mundo y a la gran promesa futura de un país con cierta sequía de talentos en la última decada.

Quedaba por demostrar la adaptación de Rafa a un rival desconocido y de amplia envergadura sobre las herméticas condiciones de una pista abovedada. Y Rafa se mostró implacable, sólido y agresivo. Rozando el 80% de primeros en todo el encuentro, Nadal no dio apenas opción al que fuera finalista en Australia en 2013, en la versión junior. El joven local demostró, aún sin cumplir la mayoría de edad, un potencial muy a tener en cuenta, con naturalidad en los golpes y amplísimo margen de mejora.

El dominio fue en todo momento de Rafa, que encontró grandes sensaciones en el golpeo y sobre todo en la movilidad, invirtiéndose con rapidez y asiduidad para dibujar zurdazos con el drive. Según avanzaba el partido, se soltó también de revés, dejando varios paralelos en carrera de brillante ejecución. Obligado por las condiciones y el perfil del oponente, el mallorquín apenas repitió ni elaboró desde el desgaste. Cambió direcciones, dio siempre el primer paso (30 winners) y alejó a Kokkinakis de las zonas más peligrosas sobre las que articular su tenis vertical y directo. Seguramente ídolo local durante los próximos lustros, e invitado por la organización, habrá que estar atentos a la ascensión de un talento situado en el 570 del ranking ATP.

Por su parte, no parece incomodarle al número uno la rapidez de las pistas, algo que Nadal comentó al llegar a Melbourne. El torneo avanza y la calidad de los oponentes aumenta cerca de llegar a la segunda semana. Monfils o Jack Sock como próximo rival el viernes. Si consigue el francés vérselas con el español, con el que ya cayó derrotado en la final de Doha, puede haber una batalla de las de verdad, con calor y esfuerzos épicos.

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